Al alzar y mostrar el guadamecí, entra por detrás dél un galán; y, como CAÑIZARES ve los retratos, dice
CAÑIZARES
¡Oh, qué lindo Rodamonte! ¿Y qué quiere el señor rebozadito en mi casa? Aun si supiese que tan amigo soy yo destas cosas y destos rebocitos, espantarse ía.
CRISTINA
Señor tío, yo no sé nada de rebozados; y si él ha entrado en casa, la señora Hortigosa tiene la culpa; que a mí, el diablo me lleve si dije ni hice nada para que él entrase; no, en mi conciencia, aun el diablo sería si mi señor tío me echase a mí la culpa de su entrada.
CAÑIZARES
Ya yo lo veo, sobrina, que la señora Hortigosa tiene la culpa; pero no hay de qué maravillarme, porque ella no sabe mi condición, ni cuán enemigo soy de aquestas pinturas.
LORENZA
Por las pinturas lo dice, Cristinica, y no por otra cosa.
CRISTINA
Pues por esas digo yo. ¡Ay, Dios sea conmigo! Vuelto se me ha el ánima al cuerpo, que ya andaba por los aires.
LORENZA
¡Quemado vea yo ese pico de once varas! En fin, quien con muchachos se acuesta, etc.
CRISTINA
¡Ay, desgraciada, y en qué peligro pudiera haber puesto toda esta baraja!
CAÑIZARES
Señora Hortigosa, yo no soy amigo de figuras rebozadas ni por rebozar; tome este doblón, con el cual podrá remediar su necesidad, y váyase de mi casa lo más presto que pudiere, y ha de ser luego, y llévese su guadamecí.
HORTIGOSA
Viva vuesa merced más años que Matute el de Jerusalén, en vida de mi señora doña... no sé cómo se llama, a quien suplico me mande, que la serviré de noche y de día, con la vida y con el alma, que la debe de tener ella como la de una tortolica simple.
CAÑIZARES
Señora Hortigosa, abrevie y váyase, y no se esté agora juzgando almas ajenas.
HORTIGOSA
Si vuesa merced hubiere menester algún pegadillo para la madre, téngolos milagrosos; y, si para mal de muelas, sé unas palabras que quitan el dolor como con la mano.
CAÑIZARES
Abrevie, señora Hortigosa, que doña Lorenza, ni tiene madre, ni dolor de muelas; que todas las tiene sanas y enteras, que en su vida se ha sacado muela alguna.
HORTIGOSA
Ella se las sacará, placiendo al cielo, porque le dará muchos años de vida; y la vejez es la total destruición de la dentadura.
CAÑIZARES
¡Aquí de Dios! ¿Que no será posible que me deje esta vecina? ¡Hortigosa, o diablo, o vecina, o lo que eres, vete con Dios y déjame en mi casa!
HORTIGOSA
Justa es la demanda, y vuesa merced no se enoje, que ya me voy.
Vase HORTIGOSA
CAÑIZARES
¡Oh vecinas, vecinas! Escaldado quedo aun de las buenas palabras desta vecina, por haber salido por boca de vecina.
LORENZA
Digo que tenéis condición de bárbaro y de salvaje; y ¿qué ha dicho esta vecina para que quedéis con la ojeriza contra ella? Todas vuestras buenas obras las hacéis en pecado mortal: dístesle dos docenas de reales, acompañados con otras dos docenas de injurias, ¡boca de lobo, lengua de escorpión y silo de malicias!
CAÑIZARES
No, no, a mal viento va esta parva; no me parece bien que volváis tanto por vuestra vecina.
CRISTINA
Señora tía, éntrese allí dentro y desenójese, y deje a tío, que parece que está enojado.
LORENZA
Así lo haré, sobrina; y aun quizá no me verá la cara en estas dos horas; y a fe que yo se la dé a beber, por más que la rehúse.
[Vase] Doña LORENZA
CRISTINA
Tío, ¿no ve cómo ha cerrado de golpe? Y creo que va a buscar una tranca para asegurar la puerta.
LORENZA [Por dentro]
¿Cristinica? ¿Cristinica?
CRISTINA
¿Qué quiere, tía?
LORENZA
¡Si supieses qué galán me ha deparado la buena suerte! Mozo, bien dispuesto, pelinegro, y que le huele la boca a mil azahares.
CRISTINA
¡Jesús, y qué locuras y qué niñerías! ¿Está loca, tía?
LORENZA
No estoy sino en todo mi juicio; y en verdad que, si le vieses, que se te alegrase el alma.
CRISTINA
¡Jesús, y qué locuras y qué niñe[r]ías! Ríñala, tío, porque no se at[r]eva, ni aun burlando, a decir deshonestidades.
CAÑIZARES
¿Bobear, Lorenza? Pues a fe que no estoy yo de gracia para sufrir esas burlas.
LORENZA
Que no son sino veras, y tan veras, que en este género no pueden ser mayores.
CRISTINA
¡Jesús, y qué locuras y qué niñerías! Y dígame, tía, ¿está ahí también mi frailecito?
LORENZA
No, sobrina; pero otra vez vendrá si quiere Hortigosa, la vecina.
CAÑIZARES
Lorenza, di lo que quisieres, pero no tomes en tu boca el nombre de vecina, que me tiemblan las carnes en oírle.
LORENZA
También me tiemblan a mí por amor de la vecina.
CRISTINA
¡Jesús, y qué locuras y qué niñerías!
LORENZA
Ahora echo de ver quién eres, viejo maldito; que hasta aquí he vivido engañada contigo.
CRISTINA
Ríñala, tío, ríñala, tío; que se desvergüenza mucho.
LORENZA
Lavar quiero a un galán las pocas barbas que tiene con una bacía llena de agua de ángeles, porque su cara es como la de un ángel pintado.
CRISTINA
¡Jesús, y qué locuras y qué niñerías! Despedácela, tío.
CAÑIZARES
No la despedazaré yo a ella, sino a la puerta que la encubre.
LORENZA
No hay para qué: vela aquí abierta; entre, y verá como es verdad cuanto le he dicho.
CAÑIZARES
Aunque sé que te burlas, sí entraré para desenojarte.
Al entrar CAÑIZARES, danle con una bacía de agua en los ojos; él vase a limpiar; acuden sobre él CRISTINA y Doña LORENZA, y en este ínterim sale el galán y vase
CAÑIZARES
¡Por Dios, que por poco me cegaras, Lorenza! Al diablo se dan las burlas que se arremeten a los ojos.
LORENZA
¡Mirad con quién me casó mi suerte, sino con el hombre más malicioso del mundo! ¡Mirad cómo dio crédito a mis mentiras, por su..., fundadas en materia de celos, que menoscabada y asendereada sea mi ventura! Pagad vosotros, cabellos, las deudas deste viejo; llorad vosotros, ojos, las culpas deste maldito; mirad en lo que tiene mi honra y mi crédito, pues de las sospechas hace certezas, de las mentiras verdades, de las burlas veras y de los entretenimientos maldiciones. ¡Ay, que se me arranca el alma!
CRISTINA
Tía, no dé tantas voces, que se juntará la vecindad.
De dentro
ALGUACIL
¡Abran esas puertas! Abran luego; si no, echarélas en el suelo.
LORENZA
Abre, Cristinica, y sepa todo el mundo mi inocencia y la maldad deste viejo.
CAÑIZARES
¡Vive Dios, que creí que te burlabas! ¡Lorenza, calla!
[Salen] el ALGUACIL, los MÚSICOS, el BAILARÍN y HORTIGOSA
ALGUACIL ¿Qué es esto? ¿Qué pendencia es ésta? ¿Quién daba aquí voces?
CAÑIZARES
Señor, no es nada; pendencias son entre marido y mujer, que luego se pasan.
MÚSICO
¡Por Dios, que estábamos mis compañeros y yo, que somos músicos, aquí pared y medio, en un desposorio, y a las voces hemos acudido, con no pequeño sobresalto, pensando que era otra cosa.
HORTIGOSA
Y yo también, en mi ánima pecadora.
CAÑIZARES
Pues en verdad, señora Hortigosa, que si no fuera por ella, que no hubiera sucedido nada de lo sucedido.
HORTIGOSA
Mis pecados lo habrán hecho; que soy tan desdichada, que, sin saber por dónde ni por dónde no, se me echan a mí las culpas que otros cometen.
CAÑIZARES
Señores, vuesas mercedes todos se vuelvan norabuena, que yo les agradezco su buen deseo; que ya yo y mi esposa quedamos en paz.
LORENZA
Sí quedaré, como le pida primero perdón a la vecina, si alguna cosa mala pensó contra ella.
CAÑIZARES
Si a todas las vecinas de quien yo pienso mal hubiese de pedir perdón, sería nunca acabar; pero, con todo eso, yo se le pido a la señora Hortigosa.
HORTIGOSA
Y yo le otorgo para aquí y para delante de Pero García.
MÚSICO
Pues, en verdad, que no habemos de haber venido en balde: toquen mis compañeros, y baile el bailarín, y regocíjense las paces con esta canción.
CAÑIZARES
Señores, no quiero música: yo la doy por recebida.
MÚSICO
Pues aunque no la quiera. "El agua de por San Juan quita vino y no da pan. Las riñas de por San Juan todo el año paz nos dan. Llover el trigo en las eras, las viñas estando en cierne, no hay labrador que gobierne bien sus cubas y paneras; mas las riñas más de veras, si suceden por San Juan todo el año paz nos dan."
Baila
"Por la canícula ardiente está la cólera a punto; pero, pasando aquel punto, menos activa se siente. Y así, el que dice no miente, que las riñas por San Juan todo el año paz nos dan."
Baila
"Las riñas de los casados como aquesta siempre sean, para que después se vean, sin pensar regocijados. Sol que sale tras nublados, es contento tras afán: las riñas de por San Juan todo el año paz nos dan."
CAÑIZARES
Porque vean vuesas mercedes las revueltas y vueltas en que me ha puesto una vecina, y si tengo razón de estar mal con las vecinas.
LORENZA
Aunque mi esposo está mal con las vecinas, yo beso a vuesas mercedes las manos, señoras vecinas.
CRISTINA
Y yo también; mas si mi vecina me hubiera traído mi frailecico, yo la tuviera por mejor vecina; y adiós, señoras vecinas.

FIN DEL ENTREMÉS

Last updated: August 26, 2001

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