LOS BAÑOS DE ARGEL, Part 8 of 9
Vase el [VIEJO] padre [CRISTIANO] 2: ¿Éste es su padre, señores? D. [FERNANDO]: Su padre es este mezquino, hidalgo y muy buen cristiano, y somos de un pueblo mismo. Acábense nuestras fiestas, cesen nuestros regocijos, que siempre en tragedia acaban las comedias de cautivos.[Vanse] todos. Salen ZAHARA, HALIMA y COSTANZA HALIMA: Tu padre me rogó, amiga, que viniese en un momento a componerte. ZAHARA: ¡Su intento todo el cielo le maldiga! HALIMA: ¿Pues cásaste con un rey y muéstraste desabrida? Y más, que es cosa sabida que es gentilhombre Muley. Sin duda que estás prendada en otra parte. ZAHARA: No hay prenda que me halague ni me ofenda, porque de amor no sé nada. HALIMA: Pues esta noche sabrás, en la escuela de tu esposo, que es amor dulce y sabroso. ZAHARA: ¡Amargas nuevas me das! HALIMA: ¡Qué melindrosa señora! ZAHARA: No es melindre, sino enfado: que había determinado no casarme por ahora, hasta que el cielo me diese con otro compás mi suerte. HALIMA: Calla, que reina has de verte. ZAHARA: No aspiro a tanto interese. Con otro estado menor, con mayor gusto estaría. HALIMA: Yo juro por vida mía, Zara, que tenéis amor. Ahora bien, mostrad las perlas que tenéis, que quiero ver cuántos lazos podré hacer. ZAHARA: Allí dentro podrás verlas. Éntrate, y déjame un poco, que quiero hablar con Costanza. HALIMA: ¡Vos gustaréis de la danza antes de mucho y no poco![Vase] HALIMA COSTANZA: Dime, señora, qué es esto. ¿Tanto te enfada el casarte, y con un rey? ZAHARA: No hay contarte tantas cosas y tan presto. COSTANZA: ¿De dónde el enfado mana que muestras tan importuno? ZAHARA: Pasito, no escuche alguno. ¡Soy cristiana, soy cristiana! COSTANZA: ¡Válame Santa María! ZAHARA: Esa Señora es aquella que ha de ser mi luz y estrella en el mar de mi agonía. COSTANZA: ¿Quién te enseñó nuestra ley? ZAHARA: No hay lugar en que lo diga. Cristiana soy; mira, amiga, qué me sirve el moro rey. Di: ¿conoces, por ventura, a un cautivo rescatado que es caballero y soldado? COSTANZA: ¿Cómo ha nombre? ZAHARA: Mal segura estoy aquí, y con temor de algún desgraciado encuentro. COSTANZA: Pues entrémonos adentro. ZAHARA: Sin duda, será mejor.[Vanse]. Salen el rey [HAZÁN], el CADÍ, [y] el GUARDIÁN Bají CADÍ: ¡Extraño caso ha sido! [HAZÁN]: Y tan extraño que no sé si jamas le ha visto el mundo. CADÍ: Ya se han visto en el aire muchas veces formados escuadrones espantables de fantásticas sombras, y encontrarse con todo el artificio y maestría que en la mitad de una campaña rasa se suelen embestir los verdaderos; las nubes han llovido sangre y malla, y pedazos de alfanjes y de escudos. [HAZÁN]: Esos llaman prodigios los cristianos, que suelen parecer algunas veces; pero que acaso, y sin misterio alguno, del sol los rayos, que en las nubes topan, hayan formado así tan grande armada, nunca lo oí jamás. GUARDIÁN: Yo así lo digo; pues a fe que te cuesta la burleta más de treinta cristianos. [HAZÁN]: No hace al caso; mas que pasaran a cuchillo todos. CADÍ: Quitóme el sobresalto de las manos el corbacho y la furia. [HAZÁN]: ¿Qué hacías? CADÍ: Azotaba a un cristiano... [HAZÁN]: ¿Por qué causa? CADÍ: Es de pequeña edad, y no es posible que regalos, promesas ni amenazas le puedan volver moro. [HAZÁN]: ¿Es, por ventura, el muchacho español del otro día? CADÍ: Aquese mismo es. [HAZÁN]: Pues no te canses, que es español, y no podrán tus mañas, tus iras, tus castigos, tus promesas, a hacerle torcer de su propósito. ¡Qué mal conoces la canalla terca, porfiada, feroz, fiera, arrogante, pertinaz, indomable y atrevida! Antes que moro, le verás sin vida.[Sale] un MORO asido de un [CRISTIANO] cautivo ¿Que ha hecho este cristiano? MORO: En este punto, en una extraña y nunca vista barca, casi una legua al mar, en este punto le acabé de coger. [HAZÁN]: Pues, ¿de qué modo era la barca extraña? MORO: Era una balsa hecha de canalejas, sustentada sobre grandes y muchas calabazas, y él, puesto en medio en pie, de árbol servía, y sus brazos, de entena, en cuyas manos servía de vela una camisa rota. [HAZÁN]: ¿Cuándo entraste en la barca? CRISTIANO: A media noche. [HAZÁN]: Pues, ¿cómo en tanto tiempo no pudiste alejarte de tierra más espacio? CRISTIANO: Sultán, no me servía de otra cosa sino de no anegarme, y sólo iba confïado en el cielo y en el viento que, próspero y furioso arrebatado, la mal formada barca la aportase en cualquiera ribera de cristianos; que ningún remo o vela fuera parte a hacerla tomar curso ligero. [HAZÁN]: ¡En fin, español eres! CRISTIANO: No lo niego. [HAZÁN]: Pues desto que no niegas yo reniego.[Sale] el SACRISTÁN con un niño en las mantillas, fingido, y tras él el JUDÍO de la cazuela ¿Es aquésta otra barca? JUDÍO: Este cristiano me acaba de robar a este mi hijo. CADÍ: ¿Para qué quiere el niño? SACRISTÁN: ¿No está bueno? Para que le rescaten, si no quieren que le críe y enseñe el Padrenuestro. ¿Qué decís vos, Raquel o Sedequías, Fares, Sadoc, o Zabulón o diablo? JUDÍO: Este español, señor, es la rüina de nuestra judería; no hay en ella cosa alguna segura de sus uñas. [HAZÁN]: Di: ¿no eres español? SACRISTÁN: ¿Ya no lo sabes? [HAZÁN]: ¿Quién es tu amo? SACRISTÁN: El dabají Morato. [HAZÁN]: Tocadle, por mi vida. CADÍ: Por la mía, que tienes gran razón en lo que has dicho de la canalla bárbara española.[Sale] otro MORO con otro CRISTIANO, muy roto y llagadas las piernas [HAZÁN]: ¿Quién es éste? MORO: Español que se ha hüido tantas veces por tierra, que con ésta son veinte y una vez las de su fuga. [HAZÁN]: Si diésemos audiencia cuatro días, serían de españoles todos cuantos se entrasen a quejar. CADÍ: ¡Extraño caso! [HAZÁN]: Pápaz, vuélvele el niño a este judío, y no le hagan mal a este cristiano, que, pues a tal peligro entregó el cuerpo, en grande cuita debe estar su alma. Y tú, ¿eres español? CRISTIANO: Y de Valencia. [HAZÁN]: Vuélvete, pues, a hüir, que si te vuelven, yo te pondré en un palo. SACRISTÁN: Señor, haga que este puto judío dé siquiera el jornal que he perdido por andarme tras él para robarle este hideputa. CADÍ: Bien dice; desembolse cuarenta ásperos y délos al pápaz, que los merece. SACRISTÁN: ¿Oye, amigo judío? JUDÍO: Muy bien oigo; mas no los tengo aquí. SACRISTÁN: Vamos a casa. CADÍ: Con españoles, esto y más se pasa.[Vanse] todos, [quedando] el [VIEJO] padre solo [VIEJO]: ¿Si osaré entrar allá dentro? ¡Oh temor impertinente! ¡Vamos; que no teme encuentro piedra que naturalmente va presurosa a su centro!Córrese una cortina; descúbrese FRANCISQUITO, atado a una coluna en la forma que pueda mover a más piedad FRANCISQUITO: ¿No me quieran desatar, para que pueda, siquiera, como es costumbre expirar? [VIEJO]: No, que de aquesa manera más a Cristo has de imitar. Si vas caminando al cielo, no has de sentarte en el suelo; más ligero vas ansí. FRANCISQUITO: ¡Oh padre, lléguese a mí, que el velle me da consuelo! ¡Ya la muerte helada y fría a dejaros me provoca con su mortal agonía! [VIEJO]: ¡Echa tu alma en mi boca, para que ensarte la mía! ¡Ay, que expira! FRANCISQUITO: ¡Adiós, que expiro! [VIEJO]: ¡Dios, a quien tu intento aspira, nos junte adonde yo aspiro! ¡Qué poco a poco respira, ya dio el último suspiro! ¡Vete en paz, alma hermosa, y al que te hizo dichosa, pues ya le ves, pídele que nos sustente en su fe pura, santa, alegre, honrosa! ¡Quién supiese el muladar adonde te han de enterrar, reliquia pequeña y santa, para que pueda mi planta con mis lágrimas regar![Vase]. Aquí ha de salir la boda desta manera: HALIMA con un velo delante del rostro, en lugar de ZAHARA. Llévanla en unas andas en hombros, con música y hachas encendidas, guitarras y voces y grande regocijo, cantando los cantares que yo daré. Salen detrás de todos VIVANCO y don LOPE, y entre los moros de la música va OSORIO, el cautivo. Como acaban de pasar, pregunta don LOPE a OSORIO D. LOPE: ¿Quién es esta novia! OSORIO: Zara, la hija de Agimorato. D. LOPE: ¡No es posible! OSORIO: ¡Cosa es clara! VIVANCO: Su rostro y el aparato de la boda lo declara. OSORIO: Por Dios, señores, que es ella, y que es la mora más bella y rica de Berbería! D. LOPE: Por el velo que traía no podimos conocella. OSORIO: Muley Maluco es su esposo, el que pretende ser rey de Fez, moro muy famoso, y en su secta y mala ley es versado y muy curioso; sabe la lengua turquesca, la española y la tudesca, italïana y francesa; duerme en alto, come en mesa, sentado a la cristianesca; sobre todo, es gran soldado, liberal, sabio, compuesto, de mil gracias adornado. D. LOPE: ¿Qué dices, amigo, desto? VIVANCO: Que habemos bien negociado, pues, siendo una caña vara, y otro nuevo Moisén Zara deste Egipto disoluto, pasamos el mar enjuto a gozar la patria cara. OSORIO: Gasta en Pascuas el judío su hacienda; en bodas, el moro; el cristiano a su albedrío, sigue en esto otro decoro, de todo gusto vacío,[Sale] ZAHARA a la ventana porque en pleitos le da cabo. ZAHARA: ¡Ce, hola, cristiano esclavo! OSORIO: ¡Adiós, señores, que quiero, hasta el término postrero ver esto! D. LOPE: Tu gusto alabo. ZAHARA: ¡Cristiano o moro enemigo! VIVANCO: ¿Quién nos llama? ZAHARA: Quien merece que le oyáis. D. LOPE: ¡Por Dios, amigo, que esta Zara me parece en la voz! VIVANCO: Yo ansí lo digo, ZAHARA: Decidme qué cosa es ésta deste regocijo y fiesta. D. LOPE: Con Zara, la desta casa, Muley Maluco se casa. ZAHARA: Desvarïada respuesta. D. LOPE: Y allí va sobre unas andas con música y vocería. Mira si otra cosa mandas. ZAHARA: Ya veo, Lela María, cómo en mis remedios andas. D. LOPE: ¿Eres Zara? ZAHARA: Zara soy. Tú, ¿quién eres? D. LOPE: ¡Loco estoy! ZAHARA: ¿Qué dices? D. LOPE: Que soy, señora, un tu esclavo que te adora. Soy don Lope. ZAHARA: A abrirte voy.Quítase de la ventana y baja a abrir VIVANCO: De misterio no carece estar Zara aquí y allí. D. LOPE: Este bien su fe merece, y el estar tan sola aquí la admiración en mí crece; adonde hay tanto criado, tal soledad se ha hallado; todo es milagro y ventura. VIVANCO: El regocijo y holgura de la boda lo ha causado. Quien le hace parecer en lugares diferentes muy más que esto puede hacer, por quitar inconvenientes al bien que ha de suceder.
Los baņos de Argel, part 9
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