This file was last updated on April 11, 2000GONZALO: ¿Fuése ya? MENCÍA: Sí. GONZALO: ¡Prima amada! MENCÍA: ¡Primo, primo de mi vida! GONZALO: ¡Qué hora tan esperada! MENCÍA: ¡Qué pena tan bien perdida! GONZALO: ¡Qué gloria tan bien lograda, si es que engaña el deseo! ¡Que la miro, que la toco, que la alcanzo! MENCÍA: Yo la veo con el sentido tan loco, que la gozo y no la creo, aunque el verla con recelos la acredita. GONZALO: ¿En qué razones se fundan, mi bien? MENCÍA: ¡Ay, cielos! Tan precisas ocasiones me causan mortales celos. GONZALO: Y ¿quién, señora, os los dio? MENCÍA: La razón los justifica con mi prima, que nació, si no más vuestra, más rica y más dichosa que yo. Veo también a mi tío con causa más inclinado a vos que al hermano mío, porque pasa, confïado, la soberbia a desvarío; y aunque prevengo estos daños animosa, porque hallé entre los dos sin engaños un amor de tanta fe, y una fe de tantos años, con todo, vengo a quedar temerosa de perder lo que merecí ganar. ¡Ay, mi gloria, que el temer es muy propio del amar! GONZALO: Supuesto que la belleza vuestra competir podía, mi bien, con mayor riqueza, y en un alma vuestra y mía es un monte la firmeza, agravio fue semejante en vos el haber dudado; que con valor inconstante pareciera interesado, aunque nunca fuera amante. Pues advertirlo mejor, y pensad que aunque no fuese en mí tan vuestro el valor, por no mostrar interese, fingiera el tener amor. Tened mayor confïanza de mi dicha, que es inmensa, o creed que mi esperanza que ha de pasar esta ofensa de sentimiento a venganza. Pero si dudas ponéis en mi fe tal engaño, llegad a verme, y veréis --si es que en mis ojos os veis-- en mi alma el desengaño. MENCÍA: Como sin veros he estado, casi muerta en vuestro olvido mi esperanza, mi cuidado está agora prevenido, de entonces escarmentado; y aunque presente os volví a mi amor, recela el pecho la desdicha en que me vi; efeto propio, que en mí tan grande escarmiento ha hecho. GONZALO: Si con ausentes desvelos recelastes mis mudanzas, dando quejas a los cielos, culpando en mis esperanzas descuidos de mis consuelos; pues pasó vuestro disgusto, ya de mi amor satisfecho, el temer, prima, no es justo, tan a costa de mi gusto, que huya de mi provecho. MENCÍA: Señor, si estuve perdida entre ausencias y rigores, olvidada y ofendida, tan cerca de mis temores y tan lejos de mi vida, cuando así a tenerla vengo, que aún recelo que me engaño, disculpa bastante tengo, pues mi remedio prevengo con el miedo de mi daño. Yo me voy, señor, que es tarde, y vendrá luego mi tío. GONZALO: ¿Como estás? MENCÍA: Ya no cobarde. GONZALO: ¡Gloria mía! MENCÍA: ¡Señor mío! GONZALO: Mi alma os goce. MENCÍA: Mi fe os guarde.
Vanse y sale el MARQUÉS MARQUÉS: Confuso y desesperado por lo que mi suerte ordena, tengo de hielo la pena, con ser de fuego el cuidado, ................. [ -oso] viendo en mi dolor mortal que, sin duda, el mayor mal es tener el bien dudoso.Sale TADEO TADEO: Acá estamos ya. MARQUÉS: ¡Tadeo! .................. [ -ido] TADEO: Todo hasta aquí lo he medido con el compás del deseo. Ya está en su puesto Lucía. Y bien vestida y tocada, en tu hermana transformada. MARQUÉS: Y ¿parece hermana mía? TADEO: Del Papa lo puede ser, pues de suyo lo asegura, y tresdobla la hermosura el adorno en la mujer. MARQUÉS: ¿Cómo tan presto has podido venir? TADEO: Valióme la mano de aquel ángel soberano con quien anduve atrevido. Comuniquéle mi enredo; al principio se espantó, pero luego me creyó, y de su mano, en un credo, aunque incierta en el cuidado de lo que hemos emprendido, con un bizarro vestido y bien compuesto un tocado, trenzado el cabello y rizo, sobre nieve y arrebol hizo de Lucía un sol que puede servir de hechizo; y entrando, aunque claro el día, en un coche cautamente, a tu casa diligente pude traerte a Lucía, y entre tus dueñas de honor está, a quien tú preveniste de nuestro engaño. MARQUÉS: ¿Y veniste los dos solos? TADEO: Sí, señor. MARQUÉS: ¿Y Tadeo? TADEO: He procedido limpiamente, te prometo. MARQUÉS: Di verdad. TADEO: Tuve respeto al tocado y al vestido.Sale un PAJE PAJE: Don Gutierre, un caballero que hoy viste... TADEO: A buen tiempo viene. PAJE: ...pide licencia. MARQUÉS: Y la tiene. Di, volando, que le espero. ¿Cómo agora dispondré tu quimera? TADEO: Con dejarlla a mi cargo; espera y calla, pues voy a servirte. MARQUÉS: Ve.Vase TADEO. Sale don GUTIERRE GUTIERRE: Déme las manos. MARQUÉS: Señor, presto las visitas paga vuesa merced. GUTIERRE: Es la paga tanto a la deuda inferior... MARQUÉS: Sillas, hola. GUTIERRE: ...que supuesto que es tan corto mi caudal, y es cierto el pagarla mal, es bien que la pague presto. Reciba vueseñoría sólo el deseo; señor. MARQUÉS: Yo vengo a quedar deudor. Desempeñarme querría; mas esto agora dejemos para cuando más importe. ¿No es bello lugar la corte para amorosos extremos? GUTIERRE: Como tan recién venido mal pude juzgarlos yo, mas su grandeza llegó, si no a la vista, al oído. Y así, que es lugar sospecho donde muchas causas dan para que pueda un galán abrir animoso el pecho. MARQUÉS: De hermosura y discreción son sin número las damas, y las lenguas de sus famas, ¿no os han dicho cuáles son? GUTIERRE: Mi señora doña Inés, por discreta y por hermosa, es en la corte famosa más que todas. MARQUÉS: Sí lo es, o es dicha que en tal se vea; porque si dan en tener por hermosa una mujer, lo será aunque no lo sea. GUTIERRE: Mi hermana y prima me han dado, para que dicho fuese, un recado que la diese de su parte. MARQUÉS: Habránla honrado. GUTIERRE: Si es que tú gustas, señor, que yo, aunque indigno de vella, se lo dé... MARQUÉS: Tendrálo ella por muy notable favor. ¡Hola!Sale un PAJE y habla al oído con el MARQUÉS PAJE: ¡Señor, [aquí está!]Salen TADEO: y LUCÍA, de dama. Los dos hablan aparte LUCÍA: ¿Estoy bien? TADEO: ¡[Y] brava, por vida mía! LUCÍA: ¿Mereceré Señoría? TADEO: Y Paternidad también. LUCÍA: ¿sabes si he de poder disimular y fingir sin turbarme y sin reír? TADEO: Sería echarlo a perder. Buen ánimo; que ya es hora. LUCÍA: Santíguome. TADEO: A Bercebú te encomienda; ve. LUCÍA: ¡Ay, Jesú! ¿Quién es? MARQUÉS: Hermana, señora, llegad. LUCÍA: Creyendo, señor, ver sólo a vueseñoría, no tan compuesta venía, que no pudiera mejor. MARQUÉS: A bien tiempo habéis llegado donde esta silla ocupéis; y así, no os excusaréis el llegar a vuestro estrado. GUTIERRE: Donde licencia tenía para besaros las manos. LUCÍA: ¿Es de los dos valencianos el uno? MARQUÉS: Sí, hermana mía; y ¿en qué lo habéis conocido? LUCÍA: Viéndole tan gentil hombre, el crédito de su nombre di por la vista al oído. TADEO: (¡Oh, hi de puta taimada! Aparte con esto remata el seso de mi amo!) GUTIERRE: ¿Cómo a eso podrá mi lengua turbada responder, sino callando?Aparte todos ¡Qué soberanos despojos! LUCÍA: Ya le mato con los ojos. TADEO: Ya va cayendo y picando. MARQUÉS: Ya se tiene por dichoso. LUCÍA: Ya elevado se traspasa. GUTIERRE: Ya dulcemente me abrasa este serafín hermoso; todo el bien me viene junto. Ya se rinde.Sale el PAJE PAJE: Aquel hidalgo... MARQUÉS: Con vuestra licencia salgo, para volver en un punto. GUTIERRE: Acompañaréos. MARQUÉS: Dejad de hacer tal, por vida mía.TADEO y LUCÍA hablan aparte LUCÍA: ¿Y agora? TADEO: Agora, Lucía, veremos tu habilidad; hazle favores mirlados. LUCÍA: Y ¿dónde están las razones? TADEO: Porque es todo afectaciones en los necios confïados.Don GUTIERRE ha acompañado al MARQUÉS hasta la puerta, que se fue con su paje, y vuelve a sentarse en la silla GUTIERRE: ¡Qué dulce mirar! ¡Qué bella!A LUCÍA TADEO: Mira más recio.A TADEO LUCÍA: Sí haré. GUTIERRE: (¿Por dónde comenzaré Aparte a declararame con ella?) LUCÍA: Parece que habéis quedado suspenso. GUTIERRE: Estoy divertido, a la dicha agradecido, y con la fama enojado. Con la fama, pues tomó con vuestros luceros claros tanta luz para pintaros, y ciegamente os pintó, pudiendo hacerse inmortal, pues le dio en vuestra belleza la sabia naturaleza tan divino original; y así, en vuestro agravio infiel, mil maldiciones le ofrezco, y a la dicha le agradezco el darme mano y pincel en la ocasión y en la palma, de veros y contemplaros, para poder trasladaros con los ojos en el alma. TADEO: (Ea, Lucía, ¡Santïago, Aparte cierra España!) LUCÍA: Aunque es antojo, os agradezco ese enojo, y esotra lisonja os pago, aunque al oírme os asombre, al verme tan atrevida, con deciros que en mi vida vi galán tan gentil hombre, y que a la fama perdono lo que juzgáis que en mí hizo pues mi agravio satisfizo lo que dijo en vuestro abono; porque, si no os alabara, el veros no apeteciera, ni a Tadeo ocasión diera de que en mi nombre os llamara. TADEO: (Como quien baja rodando, Aparte presto acabó de bajar.) GUTIERRE: ¡Quién pudiera imaginar lo que os estoy escuchando! ¿Quién vio tan dichoso día? ¿Y a quién dio naturaleza, como la vuestra, belleza, ni dicha como la mía? Y pues que mi gloria es tal que por vuestro me toca, después de besar mi boca lo que pisan vuestros pies, dadme, señora, la mano; que como Reina os la pido. LUCÍA: Primero estad advertido que este favor tan temprano no ha sido en mí liviandad; pero vuestro casamiento, hallando mi pensamiento ya firme en mi voluntad, dio a mi esperanza este brío, y entre dudosa y cobarde de que no llegara tarde a vuestro cuidado el mío, ligera de apasionada, quise declararme luego. TADEO: (Bravamente cerró el pliego; Aparte es discreta y es taimada.) GUTIERRE: Muriera desesperado si tarde hubiera venido tal merced. Milagro ha sido porque me hallara casado si tan presto no llegara, que en tu hermosura la viera, y tan bien no sucediera, que tu hermano nos dejara. LUCÍA: Eso algún misterio tiene. TADEO: (¡Y grande!) Aparte GUTIERRE: ¿Cómo, señora? TADEO: (Ella le despeña agora.) Aparte LUCÍA: Así al marqués le conviene. GUTIERRE: Pues, ¿qué pretende el marqués? LUCÍA: Ser esposo de tu hermana; y así, los pasos allana. TADEO: (Ya como si fueran pies Aparte le resbalan las razones.) LUCÍA: (Por desvanecerle más Aparte lo dije.) GUTIERRE: En un bien me das tan grandes obligaciones, cielo divino, que al verlas, como me miro al gozarlas sin caudal para pagarlas, vengo a sentir el deberlas. Pero, ¿qué digo, si en ti merezco tales despojos, que cuanto alcanzan tus ojos son tesoros para mí? Pues la tierra agradecida, porque pague estos favores, me consuela con sus flores, con sus frutos me convida. Danle en el cielo, a quien das segunda causa a mis bienes, a mi estrella parabienes, envidiosas las demás, el sol. TADEO: Quedo, el Marqués para. GUTIERRE: Quisiera,... TADEO: (Tomado había Aparte corriente de más de un día, si el Marqués no la cortara.)Sale el MARQUÉS
Electronic text by Vern G. Williamsen and J T Abraham