This file was last updated on October 24, 1998
ACTO SEGUNDO
ANSELMO: ¡Ay, mi esposa, ay, mi alegría! Oye, amigo. Escucha un poco. LOTARIO: Alegre estás. ANSELMO Estoy loco. ¡Ay, firma del alma mía!
Lee alto la carta "Yo me hallo tan imposibilitada de sufrir esta ausencia, que si no venís luego me habré de ir a entretener en casa de mis padres, aunque deje sin guarda la vuestra, porque la que me dejasteis, si es que quedo con tal título, mira más por su gusto que por lo que a vos toca. --Camila." ¿Puede haber gusto mayor? ¡Qué de glorias me aseguro! LOTARIO: Con tal carta de seguro, seguro queda tu honor. ¿Qué quieres más? Tus temores vencidos, mil palmas llevas. ANSELMO: Quiero hacer mayores pruebas, por tener gustos mayores. LOTARIO: ¿Qué me dices? ¿Qué te escucho? ¿A qué aspiras? ¿Estás loco? ANSELMO: Las palabras pesan poco donde el honor pesó mucho, y no estará bien probado el de Camila, hasta ver en las obras qué ha de hacer del oro, que es más pesado. Prueba si puedes rendir con joyas de estimación esta fuerza, que ellas son bravas piezas de batir, y si batiéndola ansí queda en pie esta fortaleza, mi honor tendré, en su belleza, aún más seguro que en mí. Para esto te prevengo, en mi escritorio cerrados, en oro diez mil ducados, y aún más, prevenidos tengo. Y compónle algún soneto, y otros versos, que cerrado un pecho algo interesado abre puerta a lo discreto. Diréle que andas perdido de cierta dama extremada, y en tus versos celebrada, es Clori nombre fingido. Ya sombras de esta mentira podrá verlos mi mujer, yo presente, y podré ver con qué semblante los mira. Y prevénla tú después que los hiciste por ella. Permita, amigo, mi estrella que tantos gustos me des. LOTARIO: Anselmo, de hielo soy cuando advierto tu cuidado. ¿Que con lo que te ha pasado no estás seguro? ANSELMO: Sí estoy, mas lo que digo se intente, por curiosidad no más. LOTARIO: Por Dios, que pasando vas de curioso a impertinente. ¿Y no adviertes, vuelve en ti, que es tu Camila muy bella, y si tú te fías de ella yo no me fío de mí? Mira que la tuve amor, y que no es justo perderme, ni honrada amistad ponerme a pique de ser traidor. ¿No ves que mudar podría tu ocasión a mi esperanza? ANSELMO: Con eso más confïanza me has dado que yo tenía, pues demás de ver las veras en nuestra amistad tan claras, pienso que no me avisaras cuando ofenderme quisieras. Sigue mi gusto y no des en eso. LOTARIO: Basta, en buen hora. ANSELMO: Yo voy a mi casa agora y tú puedes ir después. LOTARIO: Dios te guíe. (Con mi amor, Aparte y con tus locos extremos, precipitados corremos tú a infelice y yo a traidor.)Vanse. Salen CAMILA y LEONELA CAMILA: Mucho tarda, el esperar me aflige. ¿Fue por la posta el español? LEONELA: Sé que a posta habrá querido tardar, pues donde el papel llevó bien pocos pasos está. CAMILA: ¿Luego, Anselmo no estará fuera de Florencia? LEONELA: No. CAMILA: ¿Y por qué lo has sospechado? LEONELA: De Culebro lo he sabido, que su secretario ha sido y está de mi amor picado. Llegó a decirme el efeto de su amante corazón, y de una en otra razón fue deslizando el secreto. De cierta dama que adora está bebiendo el aliento tu esposo. CAMILA: ¡Ay, cielo! ¿Qué siento? LEONELA: Muéreste por él, señora, y estás su sombra adorando, mientras él te está ofendiendo. CAMILA: Pues cuando estoy defendiendo su honor, muriendo y matando, ¿me ofende con otro amor? ¿Ya qué habrá que no me asombre? ¡Ah, traidor! ¡Ay, hombre, ay, hombre, que es lo mismo que traidor! De ti formo justas quejas, pues ya contra la ocasión, perdida la obligación, con sólo el honor me dejas. ¡Qué cobarde me has dejado con lo que me has ofendido! ¡A este fuerte defendido, qué de fuerzas le has quitado! Porque hay en la más honrada diferencia conocida del no arrojarse, ofendida, al defenderse, obligada.Sale ANSELMO LEONELA: Tu Anselmo viene. ANSELMO: ¡Mis ojos, mi bien, señora! CAMILA: ¡Señor! ANSELMO: ¿Cómo tan tibio calor en la boca y en los ojos? Con un "Señor" desabrido, con un mirar enfadado, los brazos me habéis negado. CAMILA: (¿Diréle que me ha ofendido Aparte con celos? Mas callarélos, porque acaba la vergüenza del marido quien comienza a darle o pedirle celos.) Si habéis leído mi carta ella os dirá mi razón. ANSELMO: ¿Y ésa es bastante ocasión de esos enojos? CAMILA: ¿No es harta? ANSELMO: No, porque yo asegurado pienso, sin duda, que ha sido algún no haber entendido, en sombras imaginado, y en vos, mi bien, se levanta hasta quedar espantoso; que al honor escrupuloso cualquiera sombra le espanta. Demás de estar satisfecho de amistad que es tan famosa, sé que a Lotario otra cosa le tiene ocupado el pecho. Con su hacienda pretendida y en sus versos celebrada, sirve a esta dama casada, y de lo demás se olvida, cuatro años ha. En esto ve si te engañas. CAMILA: No hay dudar que me debí de engañar. Conozco que me engañé. ANSELMO: Mas ya Lotario ha llegado y desengañarte espero.Sale LOTARIO ¿No me abrazas? LOTARIO: Eso quiero. ¡Bien venido! ANSELMO: ¡Bien hallado! CAMILA: (¡Jesús, que engañada estuve Aparte y en qué tiempo! Mas, ¡ay cielos! ¿Cómo agora tengo celos del amor que entonces tuve? ¿Que cuando a mí me servía, a otra mujer adoraba? ¡Ah, traidor, cómo engañaba! ¡Ah, falso, cómo fingía!) ANSELMO: ¿Traes algo escrito? LOTARIO: Sí traigo. CAMILA: (Líbreme Dios de mi afrenta, Aparte pues cuando caigo en la cuenta, en redes de celos caigo.) LOTARIO: Gocéis mil años, señora, este gusto. CAMILA: Grande ha sido. (¿Que en tal cuerpo haya podido Aparte caber un alma traidora?) LOTARIO: ¿Bien allá lo habéis pasado? ANSELMO: Sí pasara, si estuviera con mi bien. CAMILA: (¡Quién os creyera! Aparte ¡Qué traición!) ANSELMO: ¿Habéis dudado en lo que os adoro, amores? LOTARIO: Testigo bastante soy. CAMILA: No lo dudo. (Buena estoy Aparte metida entre dos traidores. Toda el alma se desvela, que por sus traiciones pasa, mas la del uno me abrasa y la del otro me hiela.) LOTARIO: (¡Qué rigor, ay, ojos tristes, Aparte en su cielo habéis mirado!)A LOTARIO ANSELMO: Pienso que aún no le ha pasado el enojo que le distes. Vos acá, Lotario amigo, ¿qué hicistes? ¿Vivís quejoso? ¿Daos un punto de reposo cuidado que es tan antiguo? LOTARIO: ¿Luego habéis dicho su efeto a Camila? ANSELMO: ¿Pues no? Sí, que en Camila, en vos y en mí es común cualquier secreto. Bien pueden fïarse de ella LOTARIO: (Y más los del alma mía.) Aparte ANSELMO: Porque a su melancolía deparo de entretenella, de los versos que enviáis a vuestra Clori. Llé algunos. CAMILA: Yo gustaré de verlos. LOTARIO: Si vos gustáis, será disculpa bastante del disparate en que doy. Oíd, advirtiendo que soy mal poeta y buen amante.Lee este soneto Volaste, pensamiento, loco y ciego, causando invidia al águila ligera, y como el sol te recibió en su esfera volviste al alma convertido en fuego; y agora que me abraso y que no llego del aire bajo a la región primera, vive en mí, porque viviendo muera cobarde al gusto, inexorable al ruego. Pues no me has de dejar, por donde subes me guía, pensamiento, arriba, arriba, al cielo he de llegar, tu gloria espero. No temo rayos ni reparo en nubes, que pues quisiste que el fuego viva, aunque muera en el aire, subir quiero.ANSELMO: Bien por Dios, guarda el decoro al arte, y sigue el concepto; mereció, en fin, el soneto, las llaves de plata y oro. CAMILA: El soneto es extremado (pero el poeta es traidor). Aparte ANSELMO: (¡Con qué cordura y valor Aparte se le ha oído y alabado!) Ella es honrada y discreta. LOTARIO: Quedara agora corrido a no haberos prevenido que era amante y no poeta, y exhala mi fantasía, sin otro estudio o primor de sólo el fuego de amor, estos humos de poesía. CAMILA: (¡Que este traidor me engañase!)Aparte ANSELMO: (¡Que este cielo a quien bendigo Aparte es mi esposa!) LOTARIO: (¡Que este amigo Aparte me perdiese y me afrentase!)
Sale CULEBRO CULEBRO: Acá fuera un hombre honrado, sin nombre, te espera y llama. CAMILA: (¿Hay tal maldad? De la dama Aparte debe de ser el recado.)A CULEBRO ANSELMO: ¡Qué bien lo fingiste! CAMILA: (¡Ay, cielos!) Aparte ANSELMO: Por fuerza he de salir. CAMILA: (¿Cómo se pueden sufrir Aparte aquí ofensas y allí celos?)A LOTARIO ANSELMO: Amigo, dale otro tiento, granjea, ofrece, importuna.Vase ANSELMO LOTARIO: (Tú tientas a la Fortuna Aparte y yo abrazo el pensamiento. ¡Con cuántas razones lloro, muerta en mi amor, nuestra fe!) CAMILA: (Enamorada olvidé Aparte y celosa me enamoro. ¿Qué has hecho, Amor? Mas, ¡ay, cielos! ¿Qué pregunto, si he sabido que amor que acabó en olvido, si vuelve, comienza en celos?) LOTARIO: (Hablaréla, que es en vano Aparte resistirme.) Cielo hermoso, de tus rayos temeroso llego a ti. CAMILA: Quita, villano; no te me pongas delante. LOTARIO: Escucha. CAMILA: Vete, enemigo, que siendo traidor amigo, aun no eres leal amante. Cuando tu intento no fuera tan contrario de mi honor, por mudable, por traidor, pintado te aborreciera. En el tiempo que fingías que hasta mi sombra adorabas, ¿a otra mujer obligabas y a otra esperanza seguías? ¿Es posible que a las dos engañó tu lengua y mano? ¿Qué Clori es ésta, villano? ¡Ah, infame! LOTARIO: Escucha, por Dios. (Ya animan mi corazón Aparte ese enojo y esas furias; que siempre son las injurias pronóstico de perdón.) CAMILA: ¿Quién me hiela? LOTARIO: Si has pensado que en mi pecho hubo mudanza, es que el engaño te alcanza de tu marido, engañado; que yo he fingido con él otro amor, otras quimeras, para obligarte a que oyeras las lenguas de este papel. En lo escrito, en el conceto de la consecuencia suya, advierte mejor que es tuya el alma de este soneto. Mira que en él me lastimo cuando te pinto en el viento un cobarde pensamiento a quien, porque suba, animo. Demás de esto, cuando engaños en mí pudieran caber, ¿pudiéralos esconder de tus ojos tantos años? Pierde esa injusta sospecha, y en lo demás de mi vida, aunque te dejé ofendida, te dejará satisfecha. Camila, Anselmo te vio, y en fin, por mi desventura, quedó muerto en tu hermosura, y como lo supe yo, quise con una amistad esforzar una violencia; probé después con la ausencia, a curar la voluntad, y entendí volver con vida; pero al verte luego vi que estaba, señora, en mí, sobresanada, la herida. Con forzarme a que te viera Anselmo me dio ocasión, y como mi corazón no era mío, y tuyo era, no pude darle sosiego a las alas con que atiza, y así voló la ceniza y volvió a encender el fuego, cuyo rigor refrené con resistencia de honrado, y medio determinado, a decírtelo empecé. Crecióle tu resistencia y avivóle tu desdén, y ofreciéndose también pedir el duque licencia, subió, entró y, con alabar y pretender esos cielos, sentí agravios, tuve celos y acabéme de abrasar; bajóse el seso a los pies, amé, celé, pretendí, lloré, congojéme y di con la amistad al través; y agora, al ver los enojos, como te ofendes y engañas, da más fuego a las entrañas y da más agua a los ojos. Vuelve el severo semblante si te ofendes y te obligas, lo que en un traidor castigas favorece en un amante; pues si el verme tan rendido, el ser traidor no me quita, por lo menos acredita mi amor el haberlo sido. CAMILA: (¿Es hechizo o es locura? Aparte ¿Qué siento? ¿Qué se me antoja? ¿Quién me detiene y me arroja me amenaza y me asegura? Mal resisto esta terneza; pero para no moverme con ella, pudiera hacerme de bronce naturaleza. ¿Yo soy quien era? ¡Ay de mí! Pero ya mía no soy. Resuelta, resuelta estoy, para Lotario nací.) LOTARIO: ¿No me respondes? Temblando me miras, crüel estás. CAMILA: Lotario ¿Qué quieres más, pues te respondo callando? Mi desdicha fue forzosa. Venciste, yo estoy rendida, de agravios me vi ofendida, celos me hicieron furiosa. Tuve ocasiones de verte, no pude hüirlas de hablarte, y en parándome a escucharte era sin duda el quererte. Bajóse el seso a los pies, dudé, recelé, temí, probé, resolvíme y di con el honor al través, y ya en mí puedes mandar, que una mujer de valor, en dando el primer favor, ninguno puede negar. Tuya soy. LOTARIO: Dame los pies y no me niegues la mano. CAMILA: Temo. LOTARIO: ¡Cielo soberano! CAMILA: Hablaremos después. Queda en paz. LOTARIO: Camila hermosa, ¿ya te vas? CAMILA: Estoy turbada, que hasta que me vi culpada no me he visto recelosa. LOTARIO: Gócete el alma, aunque muera el corazón donde estás.Sale ANSELMO ANSELMO: ¡Ah, Lotario! ¿Dónde vas? Escucha, Camila, espera. Pienso que enojada estás. LOTARIO: ¿No la ves, que sangre vierte por los ojos? ANSELMO: ¡Suma suerte! LOTARIO: Como roca al viento está.A CAMILA ANSELMO: ¡Que siempre tan triste estés! CAMILA: Siempre a tu servicio estoy. ANSELMO: A comer nos vamos, que hoy comemos juntos los tres. Venid, comeremos luego. LOTARIO: Merced en eso recibo. ANSELMO: (¡Qué seguro agora vivo!) Aparte CAMILA: (Está engañado.) Aparte LOTARIO: (Está ciego.) Aparte CAMILA: (¡Qué mal lo que siento siente!) Aparte LOTARIO: (¡Qué afrenta se ha procurado!) Aparte CAMILA: (¡Ah, marido desdichado!) Aparte LOTARIO: (¡Ah, curioso impertinente!) Aparte
FIN DEL ACTO SEGUNDO
Electronic text by Vern G. Williamsen and J T Abraham