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ACTO SEGUNDO


ANSELMO: Mil veces me has de abrazar. Tanto, tanto, amigo mío, de nuestra amistad confío, que por darte más lugar de conquistar a mi esposa, fingiré cierta partida de Florencia. De mi vida te lastima. LOTARIO: (¡Extraña cosa!) Aparte ANSELMO: Es pensamiento extremado para el intento que sigo.

Sale CULEBRO
¡Culebro! CULEBRO: ¡Señor! ANSELMO: Amigo, escucha lo que he trazado. Un secreto se ha ofrecido que ha de fïarse de ti. CULEBRO: Estará enterrado en mí. Callado soy, y atrevido. ANSELMO: Yo he de fingir que me voy aprisa, para volver volando; tú has de saber que en casa Lotario estoy, adonde de cierta dama he de gozar la hermosura, porque tenga más segura en mi secreto su fama. Si mi esposa, porque tardo, me enviase algún papel, tómale tú y ven con él donde sabrás que te aguardo. CULEBRO: Fía que serás servido. ANSELMO: Y tú vete y vuelve aquí. LOTARIO: ¿Despídeste agora? ANSELMO: Sí. LOTARIO: El seso tienes perdido. ¿Que no adviertes? ANSELMO: Tu disgusto me le pierde y me le apura. Deja. LOTARIO: No más. Tu locura sigo a costa de mi gusto. ANSELMO: Vuelve luego. LOTARIO: Que me place. ANSELMO: ¿Vas con gusto? LOTARIO: Voy contento a ser uno de los ciento que dicen que un loco hace.
Vase LOTARIO. Sale CAMILA
CAMILA: ¿Que ya mi esposo volvió? ANSELMO: Con disgusto, por tu vida. Como es la primer partida no es mucho la sienta yo. CAMILA: Luego, ¿habéisos de partir? ANSELMO: El duque me lo ha mandado, y estoy algo consolado con que a Pisa tengo de ir, que es tan cerca. CAMILA: ¿Cuándo? ANSELMO: Ya me parto en una carroza por la posta. CAMILA: Quien os goza, si os pierde, ¿qué sentirá? ANSELMO: Aun mudarme el vestido no me consiente el cuidado del duque. ¿Que habéis llorado? ¿Que a mis cielos he ofendido? CAMILA: ¿Que tan presto os queréis ir? ¿Tan presto os he de perder? ANSELMO: El deseo de volver me precipita el partir. CAMILA: ¿Será presto? ANSELMO: Sí será, pero aunque lo sea, creo que, en vuestra ausencia, el deseo siglos de pena tendrá. Lotario vendrá a mirar por vuestro regalo. CAMILA: ¡Ay, Dios! ¿Pues con otro que con vos en vuestra ausencia he de estar? ANSELMO: Con Lotario sí, a quien fío de mi honor todo el decoro. ¿Eso ignoráis? CAMILA: No lo ignoro, y de su valor confío. Mas como es mozo y galán, y yo nueva en vuestro amor, atemorizan mi honor recelos del qué dirán. ANSELMO: Ya a todo el mundo, testigo de nuestra amistad, le acuerdo que si es tan mozo, es tan cuerdo, si tan galán, tan mi amigo. CAMILA: Yo confieso que me pesa. ANSELMO: Pues divierte ese cuidado, y recíbele en tu estrado, y convídale a tu mesa. Y en esta casa ha de hacerse lo que él ordenare en todo. CAMILA: Será ansí. (¡Notable modo Aparte de engañarse y de ofenderse!) ANSELMO: De la buena diligencia de Culebro has de fïar, si a escribir puede obligar esta brevedad de ausencia. Los brazos... ¿Lloráis, señora? CAMILA: ¿Pues no tengo de llorar? CULEBRO: (Él se va de aquí a gozar Aparte de otra dama, y ella llora.) ANSELMO: Alégranme estos enojos; adiós. CAMILA: Dejáisme muriendo.
Vase ANSELMO
CULEBRO: (Y será el llorar fingiendo, Aparte que son de mujer los ojos. El casamiento, a mi ver, cuando bien lo estoy mirando, no es más que estarse engañando un hombre y una mujer.)
Vase CULEBRO
CAMILA: No me acobardan los gallardos bríos de este ciego que mira con antojos, ni temo al pensamiento ni a los ojos que se han visto mil veces en los míos, pues cuando el uno arroje ardores fríos, y el otro siga inútiles despojos, para vencer cuidados tengo enojos, y tengo honor para buscar desvíos. El verle a la ocasión blandir la espada, que en mí, aunque piedra, tan de toque he sido, mi propio esposo la dejó afilada, tiene en mi pecho el ánimo encogido; que ponen grima a la mujer casada las ocasiones que da el marido.
Sale LEONELA
LEONELA: Estarás muy afligida de que tu esposo ha partido. CAMILA: No siento el haberse ido, sino el dejarme ofendida. Lotario aquí ha de quedar, y conmigo ha de comer. LEONELA: ¿Pues él lo quiere querer y tú lo quieres llorar? CAMILA: Corre peligro mi fama. LEONELA: ¿De eso, señora, te pesa? Pues él le ofrece la mesa ofrécele tú la cama. CAMILA: Calla, muy necia has andado, y no te partas de aquí un punto. LEONELA: ¿Luego, por mí, será el otro recatado? Por ti lo será, y por él, siendo de tu esposo amigo; que yo, de su amor testigo, tres años que hablé con él, de noche por las ventanas, y en las iglesias de día, esperanzas le daría antes que hacérselas vanas. CAMILA: Con todo, mucho aprovecha el no estar sola, de mí no partas. LEONELA: Harélo así. (Quien se teme, algo sospecha.) Aparte
Sale un PAJE
PAJE: Lotario pide licencia. LEONELA: Aquí, para entre las dos, no te pese. CAMILA: (Plegue a Dios Aparte que no me cueste esta ausencia. Mas, valor tengo y nobleza, sentaréme... ) Entre al momento. (...porque de mi poco asiento Aparte no le arguya ligereza.)
Sale LOTARIO
¿Pues Lotario ha menester licencia? Sin ella venga. LOTARIO: Razón es que, aunque la tenga, la haya querido tener, pues ido Anselmo, ya pasa la que hasta agora he tenido. CAMILA: Antes, después que él es ido mandáis más en esta casa; que antes mandabais los dos en ella, como era justo, y agora, porque es su gusto, la mandaréis sólo vos. LOTARIO: Guárdeos el cielo. (¡Ay de mí!) Aparte CAMILA: (Turbado tiembla. ¿Qué haré?) Aparte LOTARIO: (¡Qué desafio aplacé, Aparte a qué campaña salí!) CAMILA: Sentaos, señor. LOTARIO: Ya me siento.
Siéntanse LOTARIO en una silla y CAMILA en una almohada
CAMILA: (¡Qué notable confusión!) Aparte LOTARIO: (Fuertes enemigos son Aparte los ojos y el pensamiento.)
Sale CULEBRO
CULEBRO: ¡Oh, qué bien nos ha venido el irse Anselmo! Responde. LEONELA: Sí, muy bien. ¿Y sabes dónde es ido? CULEBRO: Es ido y no es ido. LEONELA: No entiendo esa quesicosa. CULEBRO: Ven y a solas lo sabrás. LEONELA: ¡Guarte! CULEBRO: ¿Pues agora das en cobarde y melindrosa? Ven, por mi vida, ¿no quieres? Y sabrásla. LEONELA: Iré, en efeto, que por saber un secreto se pierden muchas mujeres.
Vanse LEONELA y CULEBRO
CAMILA: (¡Qué de veces me ha mirado Aparte y qué de veces ha hüido de verme!) LOTARIO: (¡Qué arrepentido Aparte estoy de haber llegado! ¿Iréme? ¿Cielos, qué haré?) CAMILA: (¡Qué ansias señala, qué penas!) Aparte LOTARIO: (No hay sangre, en todas mis venas,Aparte que en mi corazón no esté. No creí que en tanto estrecho me pusieran sus antojos. Con cada volver los ojos mil vueltas me da el pecho. ¿Cerraré los míos? No, que ya no puedo, aunque quiera.) CAMILA: ¿Tenéis sueño? ¿Persevera el que tan sin tiempo os dio? LOTARIO: No, señora, antes pensaba en lo que soñado había, cuando soñando dormía, y así velando soñaba. No es muy bueno, que soñé que atrás en el tiempo volvía, y gozaba del mismo día que en tus ojos me abrasé, y llegando al corazón con tus manos milagrosas... CAMILA: No digas más, que esas cosas sueño han sido y sueños son. LOTARIO: Y viendo que viento en popa, mi bien... CAMILA: Bueno está, Lotario. LOTARIO: (¡Cómo se esfuerza el contrario Aparte cuando en resistencia topa!) ¿No me escuchas? CAMILA: Basta agora el haberte respondido que esas cosas sueño han sido y sueños son. LOTARIO: Di, señora, fuego han sido y fuego son, que me abraso y que me abrasa. CAMILA: ¡Ay, cuitada! Ya esto pasa el límite a la razón. ¿Son burlas esas quimeras? LOTARIO: Burlando las comencé, pero ya muero, y no sé si son burlas o son veras. CAMILA: Lotario, corrida estoy de que haberme conocido tan de atrás, no haya servido para que sepas quién soy. No sé qué sienta o qué diga de tu infame proceder. ¡Dísteme para mujer y búscasme para amiga! ¿Es buena amistad, traidor, noble pecho, trato justo, al amigo darle el gusto para quitarle el honor? ¿Y es...? Pero quiero dejarte, por no oírte y por no verte, y porque es favorecerte el pararme a desdeñarte. LOTARIO: Señora, no escandalices. Perdóname, escucha, ten. (Con este honrado desdén Aparte me abrasa.)
Sale un PAJE cuando CAMILA se va a entrar
PAJE: El duque. CAMILA: ¿Qué dices? PAJE: Que el duque pide licencia. CAMILA: (Esto agora me faltó. Aparte ¡Ay, cielos!, bien digo yo que ha de costarme, esta ausencia.) LOTARIO: No se le puede negar. CAMILA: ¿Dónde Leonela se ha ido?
Sale LEONELA
LEONELA: El duque, el duque ha venido. LOTARIO: Volveos, señora, a sentar. (¡Ay, amistad!) Aparte CAMILA: (¡Ay, honor; Aparte qué forzada estoy contigo!) LOTARIO: (¡Que haga tan necio amigo Aparte tan grande amigo traidor! Mas ¡quién pudiera mirar sin abrasarse y morir tan discretro resistir, tan honrado desdeñar!)
A CAMILA
LEONELA: ¡No sé de ti qué sospecho! CAMILA: Leonela, ¡quién me dejara! LEONELA: Quien tiene sangre en la cara, fuego señala en el pecho. CAMILA: De cólera pudo ser. LEONELA: ¿Luego no ha sido de amor?
Sale el gran DUQUE con el, el CAMARERO y TORCATO, y acompañamiento
CAMILA: ¡Jesús! DUQUE: ¿Camila? CAMILA: ¡Señor! DUQUE: ¡Con qué miedo os vengo a ver! CAMILA: ¿Es de que me quejo yo del ausentarme el marido? DUQUE ¿Ausente está? ¿Dónde ha ido? CAMILA: ¿Luego no se lo mandó vuestra alteza? LOTARIO: (Agora advierte Aparte su engaño.) DUQUE: No mandé tal. CAMILA: (A su trato desleal Aparte da colores de esta suerte, pues él debió de envïarlo porque quiso a solas verme y luego, por no ofenderme, se obliga a disimularlo.) DUQUE: Yo, que hasta aquí no sabía esa ausencia, en mis antojos, miedo de verme en tus ojos era sólo el que traía. CAMILA: Mal a entender me acomodo esos miedos. DUQUE: Ya me acaban. LOTARIO: (Estos celos me faltaban Aparte para abrasarme del todo.) CAMILA: (¿En qué está puesto mi honor? Aparte ¡Peligro corre mi vida!) DUQUE: Como está el alma encogida, siempre opuesta a tu rigor, son los miedos engendrados de antojos y devaneos, contrarios a los deseos. LOTARIO: Serán en tu pecho honrados, porque el de Anselmo les dio mil causas de ser ansí. DUQUE: ¿Quién te mete en esto a ti? LOTARIO: Porque soy Anselmo yo. CAMILA: (Al menos quisiera serlo, Aparte en todo.) DUQUE: Y cuando eso fuera ¿qué me importaba? LOTARIO: Partiera el más delgado cabello en materia de honor suyo, a no ser tuyo el agravio. DUQUE: Guarda el cuello y cierra el labio. LOTARIO: Soy tu vasallo y es tuyo. DUQUE: Cortaréte la cabeza, por vida de... LOTARIO: En mí hay valor para perderla. CAMILA: Señor, repórtese vuestra alteza. ¿Tú me defiendes, Lotario? ¿Es bien que de mí se crea que yo no basto, aunque sea tan poderoso el contrario? DUQUE: Vete, vete. LOTARIO: Donde estoy me manda, señor, matar. CAMILA: Tú, que me sueles honrar, ¿no te acuerdas de quién soy? Tu exceso a injusticia pasa. Mal de mis cosas arguyes. ¿Así mi opinión destruyes? ¿Así afrentas esta casa? De Lotario acompañada saldré de ella. DUQUE: (Muerto quedo.) Aparte CAMILA: Que con justicia la puedo dejar, por dejarla honrada. Acogeréme al sagrado de la tuya. DUQUE: Bueno fuera. Sosiega, Camila, espera, perdona el andar sobrado, pues que ya con irme enmiendo los enojos que te di. Tus pies beso. LOTARIO: Agora sí te iré yo, señor, sirviendo. DUQUE: (Así quiero asegurarla.) Aparte TORCATO: ¡Extraño suceso! CAMARERO: Extraño. DUQUE: (Y podré, con el engaño Aparte de no seguirla, alcanzarla.)
Vanse todos, y quedan CAMILA y LEONELA solas
CAMILA: ¡Qué bueno queda mi honor, perseguido y acosado de este príncipe arrojado, y de este amigo traidor! En este trance, ¿qué aguarda? En este daño, ¿a qué llega, pues quien me manda me ruega, y me roba quien me guarda? Bien será llamar a quien dé más fuerza a mi flaqueza; que en mujer no hay fortaleza que sin alcaide esté bien. Recado para escribir me trae, Leoncla, al momento.
Saque LEONELA una mesica y recado para escribir
Este honrado pensamiento quiero alabar y seguir. Sabrá Anselmo lo que pasa, y agraviado y satisfecho, qué mujer lleva en su pecho, qué amigo deja en su casa. Llama a Culebro, ¿podré
Vase LEONELA
acertar, Dios soberano? Bien es que guíe la mano quien ha esforzado la fe.
Escribe. Salen CULEBRO y LEONELA
LEONELA: Pienso que te quiere dar una carta que le lleves. Volando harás lo que debes. CULEBRO: Poco tendré que volar. LEONELA: Finge que al viento te igualas. CULEBRO: Ya yo sé en tales fracasos hurtarle al viento los pasos, y a la mentira las alas. CAMILA: ¡Culebro! CULEBRO: ¿Señora? CAMILA: Ve,
Cierra la carta y dásela
toma postas para dar esta carta. Has de volar. CULEBRO: Como un cernícalo iré. CAMILA: (Honra, a las voces que das Aparte respondo con lo que hago. Lo que te debo te pago, haga el cielo lo demás.)
Vanse los tres. Sale ANSELMO
ANSELMO: Como espera, como siente, uno cera, otro diamante, los favores el amante, el cuchilllo el delincuente, la tierna niña el esposo, el viejo enfermo la muerte, el desdichado la suerte, y la desdicha el dichoso, así yo, con este extremo de cuidado y de disgusto me prevengo al mayor gusto, la mayor desdicha temo.
Sale LOTARIO
¡Lotario! LOTARIO: ¡Anselmo! ANSELMO: ¿Qué ha sido? De tus tristezas, ¿qué siento? LOTARIO: Por tu causa estoy contento, y por la mía corrido. ANSELMO: ¿Cómo? LOTARIO: Fue tanto el rigor, en tu Camila enojada, que haciendo prueba de honrada me ha tratado de traidor. Dio fuerza al conocimiento de su inmensa honestidad, advirtióme tu amistad y afeó mi pensamiento. Huyó, en fin, de mi locura, y sospecho que mandara matarme, si no mezclara con el honor la cordura. Tú tienes honrada esposa. Por notable dicha ten haber salido tan bien de prueba tan peligrosa.
Salga CULEBRO con una carta
ANSELMO: Lotario, Culebro. CULEBRO: A un lado toma y lee. ANSELMO: Así lo haré.
Lee ANSELMO la carta
LOTARIO: (¿Qué será? Lo que pasé Aparte con el duque le he callado, porque el que quisiere honrar a su amigo, ha de querer en su ausencia responder y a sus oídos callar.)

El curioso impertinente part 6

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Electronic text by Vern G. Williamsen and J T Abraham