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JORNADA SEGUNDA
Salen el CONDE y GAULÍN su criado CONDE: ¡Notable navegación! si no pasara por mí, no creyera tal. GAULÍN: Yo sí; y si mayor confusión, --después de tanto tormento-- es ver un navío seguro, sin piloto, Palinuro, que sin embate ni viento, tan sosegado tomase puerto en esta playa, caso que ahora parece acaso. CONDE: ¡Que se fuese y me dejase! GAULÍN: Que es gran maravilla, pienso, o alguna extraña aventura. CONDE: ¡Qué prodigiosa hermosura! GAULÍN: ¿De qué estás, Señor, suspenso? CONDE: El sentido he de perder. GAULÍN: (Él ha dado en mentecato). Aparte CONDE: ¡Oh peregrino retrato, oh bellísima mujer¡ GAULÍN: Señor, que te echas a pique haciéndole al juicio quiebra; ¿no ves que te dio culebra, la fiera por alambique vuelta en dama, y que sin duda, fue algún espíritu malo? CONDE: A un ángel, Gaulín, la igualo; de ese pensamiento muda. GAULÍN: Con eso me desbautizo, me enfurezco, me remato; ¿enviaste aquel retrato? ¿no ves que fue ruido hechizo? pues luego ver una fiera, y transformarse en mujer, --aunque no hay mucho que hacer-- ¿quién, sino el diablo, lo hiciera? Entrarnos en un navio desarbolado, y al punto verlo con jarcias, pregunto, ¿quién pudo hacerlo, amo mío? no ver quien lo gobernaba, quién lo sacó y guió hasta aquí, pregunto yo, ¿quién lo hizo, Señor? CONDE: Acaba, Fortuna. GAULÍN: ¡Gentil despacho! ¡Linda urdiembre y mejor trama, retrato, nao, fiera y dama, fortuna. CONDE: Calla, borracho. GAULÍN: ¡Yo de hambre y sed, vive el cielo! tengo ya lánguido el bulto. CONDE: Ahora, Gaulín, dificulto el comer. GAULÍN: ¡Qué gran consuelo fuera para mí el hallar una santa chimenea! Mas, ¡vive Dios!, que humea hacia allí, no hay que dudar. CONDE: ¿Qué? ¿Estás loco? GAULÍN: No estoy loco. CONDE: De tu humor me maravillo. GAULÍN: Morirás; hay un castillo bellísimo. CONDE: Espera un poco; dices bien, yo he de ir allá.Mirando el CONDE hacia donde estará pintado un castillo GAULÍN: Vamos, aunque sea al abismo. Contigo, al infierno mismo no temeré, claro está; porque es cierta conclusión, que contradición no implica, que quien anda en la botica, ha de oler al diaquilón. CONDE: Entra, pues. GAULÍN: Ya, Señor, entro, si puedo; que el miedo sabio azoga el aliento al labio, mas, él se quedó allá dentro.Entran en el castillo y salen ALDORA y ROSAURA ALDORA: Ya, en el castillo le tienes; ¿qué intentas hacer ahora? ROSAURA: Darme de mi dicha, Aldora, venturosos parabienes. ALDORA: Y en fin, ¿mañana has de dar a los príncipes audiencia? ROSAURA: Sí, aunque es vana diligencia, ........................[ -ar]. ALDORA: Pues ya viene allí.Mirando a la puerta de la derecha ROSAURA: Procura que no nos vea. ALDORA: Es error; ven.Va[n]se y salen el CONDE y GAULÍN temblando GAULÍN: Buen ánimo, señor, que dizque todo es ventura; mas, no sé si me resuelva a parecer alentado; porque aún no se me ha olvidado el leoncillo de la selva. CONDE: Hermosa estancia, Gaulín, y vestida ricamente.Mirando las paredes GAULÍN: Sí, mas no hemos visto gente en sala ni camarín, patio, tinelo o cocina; de su distrito apacible, ni un ápice comestible; cosa que me desatina. CONDE: ¿Hambre tienes? GAULÍN: Claro está que es contrario poderoso; ¿tengo yo cuerpo glorioso, como tú, señor? mas ya,Saquen una mesa sin que se vea quién, con mucho aparato y ponen una silla arrimada al paño sin ver ni oir quién la pone, silla y mesa tienes puesta; grandiosa ventura es esta, que la suerte te dispone. CONDE: Cosas son éstas, Gaulín, que no le dejan recurso a la razón ni al discurso, encaminados a un fin. Miro varios accidentes, cuyas conjeturas son para el alma confusión. GAULÍN: Lo mejor es que te sientes. Todos los medios que has visto, te guiaron a este empeño; come, no se encoge el dueño de casa; por Jesucristo, agradece el hospedaje, aunque sea cumplimiento. CONDE: No entiendo tanto portento. GAULÍN: Come, pese a mi linaje. CONDE: ¡Válgame Dios, si no fuera mi corazón tan valiente! GAULÍN: No seas impertinente, que la comida te espera. CONDE: Por no parecer ingrato, me mostraré agradecido. Mas, por Dios... GAULÍN: Ya me he comido yo con los ojos un plato. CONDE Que escusara el beneficio, excusado el bienhechor. GAULÍN: No des en eso, Señor; acaba. CONDE: Pierdo el jüicio. GAULÍN: Siéntate.Siéntase y quitan la toalla de encima por dentro de la mesa CONDE: Siéntome, pues. GAULÍN: Y esto, ¿no lo hace el diablo? pues, por Dios, que no soy Pablo ni Onofre; mi amo es. Música a fuer; de Señor te tratan.Tocan instrumentos y cantan CONDE: Déjame oir. GAULÍN: Que nos dejara mugir, fuera el regalo mayor.Canten y coma el CONDE los platos que le sirven por debajo de la mesa CONDE: Dulce engaño, ¿dónde estás? que ciego ignoro la parte, donde mi amor puede hallarte.Cantan dentro [VOZ]: "Si me buscas me hallarás¯ CONDE: ¿Si me buscas me hallarás? el final de aquella letra, toda el alma me penetra. GAULÍN: Advierte que cantan más.Una voz dentro canta [VOZ]: "Si acaso ignoras de amor esta enigma venturosa, en la más dificultosa más se conoce el valor; no te parezca rigor la duda que viendo estás. TODOS: "Si me buscas me hallarás"CONDE: Al alma me hablan; gran día, Gaulín, para ti.
Comiendo el CONDE siempre GAULÍN: Es preciso, si lleno esté paraíso. CONDE: Come éste; por vida mía; pues esta licencia da, el ver que nadie nos ve.Apártale una empanada que estará a una esquina de la mesa GAULÍN: Dios te dé vida; que a fe, que la deseaba ya.Al tomarla, ábrela y salen cuatro o seis pájaros vivos de ella ¿Qué es esto? burla excusada; luego que empanada vi, por Dios vivo, que temí que me daban, en pan, nada. CONDE: Pues, ¿qué fue? GAULÍN: Nada presumas que fue, pues en un momento, los pájaros en el viento forman abriles de plumas; volaron, en conclusión.Bebe el CONDE y al darle el vaso a GAULÍN se lo quitan de la mano CONDE: Brindis. GAULÍN; Salutem et pacem, aunque sin razón me hacen, digo que haré la razón. CONDE: ¿Qué es esto? GAULÍN: Qué puede ser sino la mala ventura que me sigue y me procura desbautizar y ofender? ¿Soy zurdo, o soy corcovado? ¿cómo me tratan así? CONDE: Come, Gaulín, come aquí en este plato, a este lado.Pásase GAULÍN al otro lado Huéspedes somos los dos; quizá aquí estarás seguro.Al comer del plato que le aparta el CONDE se lo quitan de la mano GAULÍN: ¡Oh maestresala perjuro, quien te viera! ¡Vive Dios, que este es rigor inhumano! CONDE: Calla, y el semblante alegra. GAULÍN: Pues lleve el diablo a mi suegra; ¿soy camaleón cristiano? ¿para esto nos han traïdo? mal haya, amén, la venida.Vuelven a cantar CONDE: ¿Cantan? oye, por mi vida. GAULÍN: Oye tú, pues has comido.Música dentro [VOZ]: "Probé lágrimas vertidas y enjutos ojos serenos, y sé que no cuestan menos lloradas que detenidas."CONDE: Buscaré; pues que me animan, esta dicha. GAULÍN: De la mesa he de tomar esta presa;
Al ir a meter la mano en el plato se la agarran ¿por qué? ¿por qué me lastiman? ¿qué te he hecho? ¿qué te he hecho, mujer, hombre o Satanás?Suéltanle la mano, levántase el CONDE y quitan la mesa ¿No comes más? CONDE: Ya no más. GAULÍN: Hágate muy buen provecho.Tú has comido; y, ¡ay del triste que está en ayunas! CONDE: ¡Prodigios me suceden! GAULÍN: Vive Dios, que estoy hambriento y mohino. Ya es de noche y encerrados en esta trampa o castillo estamos, sin luz, sin camas; por Dios, que pierdo el jüicio; parece, señor, que adrede, aún mas presto ha anochecido que otras veces. CONDE: No te aflijas. GAULÍN: ¡Gran flema! ¡gentil alivio! encerrados y sin luz; sin saber la parte o sitio dónde estamos; claro está que este es encanto o hechizo del Demonio, o por lo menos estamos entre enemigos de la fe. CONDE: Aunque sean demonios, resistirlos. GAULÍN: ¿Resistirlos? yo no estoy para reñir, y tengo el bulto vacio, y no haré más; ¡Dios me valga!
Sale ROSAURA a oscuras y tropieza al salir ROSAURA: Tropecé, ¡Dios sea conmigo! GAULÍN: No tan malo; ¿oyes, Señor?Temblando GAULÍN, con miedo A Dios nombró. CONDE: Ya lo he oido; ¿quién va allá? ROSAURA: ¿Quién habla aquí? CONDE: Un hombre. ROSAURA: Pues ¿qué motivo le ha traïdo a profanar de mi palacio el retiro? CONDE: La Ocasión. ROSAURA: ¿De qué manera? CONDE: Yo lo ignoro, por Dios vivo. ROSAURA: Pues, ¿quién os trujo? CONDE: No sé. ROSAURA: ¿Qué buscáis? CONDE: Un laberinto. ROSAURA: Y, ¿quereis salir de él? CONDE: Sí, si vos me dais luz e hilo. ROSAURA: Ahora bien; sosegaos, Conde. CONDE: ¡Válgame Dios! ¿quién os dijo quien soy? ROSAURA: Quien lo sabe. CONDE Basta; que digáis, os suplico, quién sois. ROSAURA: Soy una mujer que os quiere. CONDE: El favor estimo. GAULÍN: ¡Plegue a Dios que por bien sea! ROSAURA: Ya, que le paguéis aspiro.
Electronic text by Vern G. Williamsen and J T Abraham
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