This file was last updated on October 17, 1998
LEONOR: ¡Ay, Carlos, si tú me oyeras! CARLOS: (¡Ay, Leonor, si...!) AparteLlaman (Mas llamaron Aparte a la puerta. A cerrar vuelvo yo la mía.) LEONOR: ¿Que, aun hablando sin efecto, no faltó quien viniese a embarazarlo? Veré quién es, por si puedo quedarme sola otro rato. ¿Quién es?Sale don PEDRO PEDRO: ¿El señor don Juan está en casa? ¡Cielo santo! ¿Qué miro? LEONOR: Ahora salió. Mas ¿qué veo? PEDRO: Estoy turbado.Éntrase Leonor donde está don CARLOS CARLOS: No temas, Leonor; que yo te recibiré en mis brazos. PEDRO: Cerró la puerta tras sí. Mas qué importa, si yo basto, en defensa de mi honor, a dar asombros y espantos al mundo? Caiga en el suelo; que después de hecha pedazos, haré lo mismo de aquella tirana que...Sale doña BEATRIZ por otra puerta BEATRIZ: ¿En este cuarto golpes y voces? ¿Qué es esto? PEDRO: Es un furor, es un pasmo, una desesperación, un horror, una ira, un rayo, que ha de abrasar cuanto encuentre que intente ponerse al paso. BEATRIZ: Pues ¿cómo este atrevimiento en mi casa? ¿Quién ha dado ocasión para que así haya podido empeñaros una cólera? PEDRO: Una fiera que aquí se oculta. BEATRIZ: Esperaos. ¿Es Leonor? PEDRO: Pues ¿quién pudiera, sino ella, obligarme a tanto? BEATRIZ: (¡Esto nos faltaba sólo! Aparte ¿Otro amante, y de estos años, tras don Carlos y don Diego, que pusiese en paz a entrambos?) Pues bien, aunque vos tuvieseis razones, que yo no alcanzo, para buscarla ofendido, ¿os atrevéis temerario a entrar aquí? PEDRO: Si; que yo en mí la disculpa traigo para mayores extremos; y así perdonad, si os trato sin más atención, señora. BEATRIZ: En esta casa es engaño pensar que no habrá...Sale don JUAN JUAN: ¿Qué es esto? BEATRIZ: ¿Qué ha de ser? Aqueste anciano caballero en busca viene también de Leonor, y ha dado en que ha de romper las puertas de esta casa. JUAN: ¡Paso, paso, Beatriz! Que el señor don Pedro ni te ha ofendido, ni ha errado; porque, como dueño de ella, a todos puede mandarnos. PEDRO: Señor don Juan, no gastemos cumplimientos excusados; ni soy dueño, ni ser quiero más que un forastero, que hallo, cuando fïado de vos, a veros vengo y hablaros, en vuestra casa a mi hija. Cerrada está en ese cuarto. Abrid vos o abriré yo, echando la puerta abajo. BEATRIZ: (¿Su padre es?) Aparte JUAN: (¿Cómo saldré Aparte de lance tan apretado? Ya él la vio. ¿Qué he de decirle?) PEDRO: ¿Qué pensáis? Determinaos. JUAN: Por cierto, señor don Pedro, --mucho haré si de esta salgo-- muy buen agradecimiento es ése de mi cuidado; pues desde ayer, que me hice de vuestras fortunas cargo, busqué a Leonor, y la traje a mi casa, donde al lado la halláis de mi hermana, adonde satisfaceros aguardo de suerte que a vuestra casa volváis contento y honrado. Mas si de esto os disgustáis, de todo alzaré la mano. PEDRO: Dadme, don Juan, vuestro pies, y perdonadme que, airado al verla, razón no tuve para discurrir a tanto; que no sabe discurrir en su dicha un desdichado. Arrastróme la pasión; mas ya, a vuestros pies postrado, os hago dueño de todo.Arrodíllase JUAN: ¿Qué hacéis, señor? Levantaos. PEDRO: Y vos perdonad, señora, el disgusto que os he dado. Soy noble; estoy ofendido. BEATRIZ: A haber, señor, alcanzado quién sois, de otra suerte hubiera pretendido reportaros. JUAN: ¿Llamaste a don Diego? BEATRIZ: Sí; Inés fue ahora a llamarlo. JUAN: Venid conmigo, señor don Pedro, para que vamos a hacer una diligencia importante en este caso. Leonor con Beatriz segura queda. BEATRIZ: Y yo, señor, me encargo de dar cuenta de ella. PEDRO: Basta quedar con vos. (¡Cielo santo, Aparte venga la muerte, si llego a ver mi honor restaurado!)A BEATRIZ JUAN: (Yo no sé dónde le lleve. Aparte Habla tú a don Diego en tanto, porque en esa diligencia está mi dicha.)Vanse don JUAN y don PEDRO BEATRIZ: (Y mi daño.) Aparte Leonor, abre; yo estoy sola. LEONOR: Con ese seguro salgo. Dentro CARLOS: Ni a Beatriz, Leonor, le digas Dentro que aquí estoy. LEONOR: No haré.Sale doña LEONOR BEATRIZ: De extraño lance tu vida escapó. LEONOR: En esta cuadra sagrado hallé. BEATRIZ: No fue poca dicha dejarla abierta mi hermano, que nunca suele dejar de ella la llave. LEONOR: No en vano diré mil veces que en ella mi vida está --que está Carlos--. BEATRIZ: Leonor, puesto que tu padre nuestros sustos ha llegado a aumentar, como si acá no nos tuviésemos hartos, lo que antes de ahora te dije trataré con más cuidado. LEONOR: También lo que te dijeron antes de ahora mis labios dirán con más causa ahora. BEATRIZ: Eso es tema. LEONOR: Esotro agravio. BEATRIZ: Ahora bien; cierra esa puerta y ven, Leonor, a mi cuarto. LEONOR: Ya yo te sigo. BEATRIZ: (¡Ay, don Diego, Aparte con cuánto temor te aguardo!)Sale don CARLOS de su escondite LEONOR: Carlos, pues me da ocasión de hablarte este breve rato, óyeme. CARLOS: Leonor, si en mí aun es fineza el acaso, puesto que siempre nos vemos, tú ofendiendo y yo amparando, ¿qué me quieres? Dejamé hasta que llegue otro acaso de darte la vida yo y de hacerme tú otro agravio. LEONOR: Eso no llegará nunca, mas esotro ya ha llegado. CARLOS: ¿Cómo? LEONOR: Sabe que Beatriz me da la muerte, intentando que me case con don Diego. Si generoso y bizarro a cada riesgo una vida me has de dar, aquésta aguardo. Háblala tú. CARLOS: ¡Bueno es eso! Siendo yo mismo el que trato el casamiento, ¡pedirme contra mi herida el reparo! LEONOR: ¿Tú lo quieres? CARLOS: Yo lo quiero. LEONOR: ¿Tú lo trazas? CARLOS: Yo lo trazo; a cuyo efecto escondido estoy, por no embarazarlo ni encontrarme con don Diego o con tu padre. LEONOR: No alcanzo la razón. CARLOS: Yo sí. LEONOR: ¿Qué es? CARLOS: Ser mis respetos tan honrados, tan nobles mis pensamientos y mis celos tan hidalgos, que ya, Leonor, que te pierdo, quiero ver si tu honor gano. LEONOR: ¿Cómo mi honor? CARLOS: Pretendiendo que el escándalo que ha dado --dejo aparte los sucesos de Madrid, en que no hablo-- el entrar don Diego a verte a casa que yo te traigo, el salir por un balcón una noche, otra encerrado hallarle, Leonor, contigo, cese con darte la mano; fineza última que puede hacer un enamorado, por ver con honor su dama, ver su dama en otros brazos. LEONOR: ¡Mi bien, mi señor, mi dueño...! CARLOS: ¡Mi mal, mi muerte, mi agravio...! LEONOR: Si la noche del balcón le vi, me confunda un rayo; y si la que habló conmigo lo supe... CARLOS: Todo eso es falso. LEONOR: Si lo fuera, no dijera lo que con Beatriz he hablado. CARLOS: ¡Ah, traidora! Que sabías que yo lo estaba escuchando. LEONOR: ¿Yo? ¿De qué? CARLOS: De haberme visto esconder. Bien lo ha mostrado venir, cuando entró tu padre, de mí a valerte. LEONOR: ¡Fue acaso! Mas quiero que no lo sea, cuando tú me estás rogando que con él case, ¿a qué efecto te había de estar engañando? CARLOS: Pregunta eso a cuantas damas engañan a dos, sabráslo. LEONOR: No como yo. CARLOS: Todas sois... BEATRIZ: ¡Leonor! Dentro LEONOR: Beatriz ha llamado. CARLOS: No digas que estoy aquí, si es que por mí has de hacer algo. LEONOR: No haré. Al fin ¿no me creerás? CARLOS: No; porque dice un adagio: "Siempre es cierto lo peor." LEONOR: Yo le enmendaré, mudando: "No siempre lo peor es cierto." ¡Oh, lo que me cuestas, Carlos!Vanse. Salen doña BEATRIZ y don DIEGO DIEGO: Beatriz, enviarme a llamar, y a estas horas no temer que entre en tu casa, y poner guarda a tu cuarto, y pasar en el de tu hermano a hablarme, muchas prevenciones son. ¿Es fineza o es traición? ¿Es darme vida o matarme? BEATRIZ: No extrañéis, señor don Diego, ver aquesta novedad, ni que con tal brevedad a veros y hablaros llego a estas horas y en mi casa, ni que este cuarto haya sido el que para esto he elegido; que avisándome que pasa Violante esta tarde a verme, no es bien que os vea; y así intento hablaros aquí. No, no tenéis que temerme, porque ya sois tan seguro para conmigo, que puedo perder a mi amor el miedo tanto, que sólo procuro ser hoy del vuestro tercera, ya que no es posible ser más, habiendo otra mujer que para marido os quiera.
Electronic text by Vern G. Williamsen and J T Abraham
vwilliam@u.arizona.edu