Last updated November 6, 1997
BEATRIZ: Aquí, que Fénix estoy
--porque en fin la fantasía
hace y no hace compañía--
soliloquiar quiero hoy
en qué infelice soy
y en qué horóscopo nací;
pues siendo mi honor en mí
sol que el día iluminó,
el eclipse padeció,
y yo el efecto sentí.
Entre mi nombre y mi ardor,
con epiciclo confuso,
el cuerpo opaco me puso
la mentira de Leonor.
LEONOR: ¿Qué me quieres?
BEATRIZ: Es error,
aunque a solas te he nombrado,
fantasear que te he llamado;
que si el nombrar es llamar,
hoy desvía con nombrar
al contrario mi cuidado.
LEONOR: Pues ¿por qué crüel conmigo
tu voz a solas se emplea?
BEATRIZ: ¿Por qué? ¿Me interrogas? Sea
tu mendacio tu castigo.
¿Tú no fuiste, amor testigo,
la escrita?
LEONOR: Sí.
BEATRIZ: ¿Tú no fuiste
la que al paterno dijiste,
al fin, que era para mí
el lineado papel?
LEONOR: Sí.
BEATRIZ: ¿Tú no fuiste quien hiciste
tan valida la mentira
que embelecó a la verdad,
acuado su puridad?
LEONOR: Sí, Beatriz.
BEATRIZ: Pues, ¿qué te admira
lamentar tu fraude?
LEONOR: Mira
lo que tu enfado causó;
que no lo inventara, no,
si tú ayudaras mi engaño;
mas ya sucedido el daño,
Beatriz, primero era yo.
Negarte a solas no quiero
que mía la culpa fue,
pero tampoco querré
confesársela a un tercero.
Yo amo, yo adoro, yo muero
de amor... (¡Mi padre, ay de mí!) Aparte
Sale al paño don PEDRO por las espaldas de BEATRIZ, y cara a cara
de LEONOR; ella le ve, y él se encubre
PEDRO: "Yo muero de amor" oí Aparte
a Leonor.
LEONOR: (Cure mi error Aparte
mi vos). ¡"Yo muero de amor"
dices delante de mí!
¡"Yo quiero"!
PEDRO: (¿Esto llego a ver?) Aparte
LEONOR: ¡"Yo amor"!
BEATRIZ: ¿Aquesto llego a oír?
LEONOR: ¿"De amor muero" ha de decir
una principal mujer?
Mi padre lo ha de saber;
que aunque tú me has dicho aquí
que a él no, pero a mí sí
lo confiesas, brevemente
lo sabrá.
BEATRIZ: ¿Qué dices?
LEONOR: Tente;
no te apropincues a mí.
BEATRIZ: El concepto dificulto
de tus extremos, Leonor.
LEONOR: No me empañes el candor
de mi castísimo bulto.
BEATRIZ: ¡Qué mudanza!
LEONOR: ¿Tal insulto
pronunciar tu lengua osa?
PEDRO: (Leonor es la virtüosa). Aparte
BEATRIZ: Oye, hermana.
LEONOR: Aqueso no,
que tener no puedo yo
hermana libidinosa.
Vase LEONOR
BEATRIZ: ¿Quién tales extremos vio?
¿Quién vio tales sentimientos?
¿Quién vio tales fingimientos
de un instante a otro?
PEDRO: Yo.
Yo los vi, Beatriz, y no
en vano el cuidado ha sido
que con las dos he tenido.
[................
.................
................. -ido].
BEATRIZ: Señor, ¿tú estabas aquí?
PEDRO: Sí, sí, Beatriz, aquí estaba.
BEATRIZ: ¿Oíste a Leonor lo que hablaba?
PEDRO: Lo que hablaba a Leonor oí.
BEATRIZ: Luego, ¿ya estarás de mí
desengañado?
PEDRO: Sí estoy,
pues he llegado a ver hoy
que una hermana menor pueda
reñirte.
BEATRIZ: ¡Que tal suceda!
Infausta y crinita soy.
PEDRO: ¿Qué crinita, ni qué "infasta"?
BEATRIZ: Señor...
PEDRO: Beatriz, bueno está;
basta lo afectado ya,
lo enfadoso, Beatriz, basta;
que es lo que más te contrasta
para que vencida quede
tu opinión. Bien verse puede,
si a hablar así te acomodas,
que quien no habla como todas,
como todas no procede.
Yo sé que el cuidado ha sido
y el papel de un caballero
bachiller y chocarrero,
leve y mal entretenido,
y que le quieres he oído
cuando Leonor te reñía.
Culpa ha sido tuya y mía,
mas remediarélo yo;
aquí el estudio acabó,
aquí dio fin la poesía.
Libro en casa no ha de haber
de latín, que yo no alcance;
unas Horas de romance
le bastan a una mujer.
Bordar, labrar y coser
sepa sólo; deje al hombre
el estudio, y no te asombre
esto; que te he de matar
si algo te escucho nombrar
que no sea por su nombre.
BEATRIZ: Subordinada al respeto,
girasol de tu semblante,
en estilo relevante
no frasificar prometo.
Deja, empero, a tu conceto
desvanecer la apariencia
que el engaño hizo evidencia,
que hizo caso la malicia,
queriendo con su injusticia
captar su benevolencia.
PEDRO: ¡Perdiendo, Beatriz, el vicio,
bien enmendada te veo!
BEATRIZ: ¡Por tu anticipata...!
PEDRO: Creo
que hoy me has de quitar el juicio.
Vanse. Salen don ALONSO y MOSCATEL
ALONSO: ¿Eso la pícara dijo?
MOSCATEL: De tu amor tan ofendida,
como si fuera hija Inés
del Preste Juan de las Indias,
"Decid" dijo, "a vuestro dueño
que de mi valor no vista,
que soy grande para dama,
y para esposa soy chica."
ALONSO: Eso a reyes de comedia
no hay condesa que no diga
de Amalfi, Mantua o Milán,
mas no las de Picardía.
Si a mí se me diera algo,
fuera la historia muy linda,
porque no hay cosa que tanto
me canse y me dé mohina
como ver una fregona
que a lo dama se resista.
¡Válgate el diablo, picaña!
¿Cómo no tienes a dicha
que te hable un hombre que al fin
trae una camisa limpia?
MOSCATEL: Señor, cada ropa blanca
su semejante codicia.
ALONSO: Y ¿qué te pasó con Celia?
MOSCATEL: Estaba a su celosía
asomada, y aun borracha,
pues dijo por qué no ibas
a verla, y esto, señor,
en juicio no lo diría,
porque ¿cómo has de ir a verla,
si ya la viste ha tres días?
ALONSO: Mi firmeza me destruye,
porque todas imaginan,
siendo galán al quitar,
que lo he de ser de por vida.
Pues mejor es lo que a mí
me ha pasado; como iba
en un coche doña Clara,
llamóme, lleguéme a oírla,
y díjome que a la tarde
(¡ahí es una niñería!)
le enviase veinte varas
de lama, porque quería
hacer en mi nombre una
pollera, y a media risa
pregunté de qué color.
Respondió que de la mía,
y así al propósito hice
de repente esta quintilla:
"De mi color, bien mi amor
dar la pollera quisiera;
mas es tanto mi temor
que no me dejas color
de qué hacerte la pollera."
Con esto me descarté
de la lama.
MOSCATEL: Linda finca
es un desenfado.
ALONSO: ¿Cómo?
MOSCATEL: Como paga a chanza vista.
ALONSO: ¿No sabes lo que en aquesto
más me mata, más me admira?
Que usándose hombre que nieguen,
se usen mujeres que pidan.
MOSCATEL: Piden por su devoción.
(¡Qué presto de Inés se olvida! Aparte
Celos, adiós).
ALONSO: Moscatel.
MOSCATEL: ¿Señor?
ALONSO: ¿Quieres que te diga
una verdad?
MOSCATEL: Si contigo
lo puedes acabar, dila.
ALONSO: La Inesilla me ha picado.
MOSCATEL: ¿Tan aguda es la Inesilla?
ALONSO: Y por hacer burla de ella
solamente, he de rendirla.
Allá has de volver.
MOSCATEL: ¿Yo?
ALONSO: Sí.
MOSCATEL: (Celos no adiós tan aprisa). Aparte
Sale don JUAN
ALONSO: Y dirás...
JUAN: ¡Gracias al cielo
que os traigo nuevas un día
de contento, porque amor
no siempre ha de ser desdichas!
Ya cesaron sus disgustos,
sus pesares, sus rencillas,
que, como es niño, el semblante
que ayer fue llanto, hoy es risa.
Ayer de vuestro valor
me valí, cuando tenía
empeños de honor, y agora
que han mejorado de dicha,
me he de valer, don Alonso,
de vuestra cortesanía,
buen gusto y sutil ingenio,
porque en dos iguales líneas
los dos extremos toquéis
del pesar y la alegría.
ALONSO: Pues bien, ¿qué os ha sucedido?
JUAN: De cuanta culpa tenía,
Leonor hizo a Beatriz dueño,
cautelosa y prevenida;
dudó el padre entre las dos
cúya fuese la malicia,
y quedó por fe dudosa
la que era culpa precisa.
Para ayudar este engaño
con Beatriz y divertida,
que si hay envidia entre hermanos,
es la más crüel envidia,
me ha pedido que con ella
algún nuevo amante finja,
porque la importa en extremo
o culparla o divertirla.
Y aquéste habéis de ser vos,
ayudándoos ella misma
a la entrada de su casa.
Y así, desde aqueste día
la habéis de asistir, pasear,
adorar su celosía,
solicitar sus crïadas,
donde saliere, seguirla,
escribirla...
ALONSO: Deteneos,
que ni hablarla, ni servirla,
ni pasearla, ni mirarla
sabré yo hacer en mi vida.
¿Yo mirar a una ventana
embobado todo el día,
haciendo el amor ardiente
a un cántaro de agua fría?
¿Yo sobornar a una moza,
porque mis penas la diga?
¿Yo abrazar un escudero
con la barba hasta la cinta?
¿Yo seguir a una mujer
ni saber dónde va a misa,
ni si la oye?, que al fin, yo,
don Juan, en toda mi vida
la he averiguado a mi dama
si tiene o no tiene crisma;
y ellas se huelgan, pues todas
niegan dónde se bautizan.
¿Yo escribir papel tan cuerdo
que mil locuras no diga,
donde el retozar no ande
entre el afecto y la dicha?
¿Yo parlar a una ventana
después de una noche fría,
para pedir una mano?
¿Yo sufrir que muy esquiva
me responda "es de mi esposo,"
y con aquesta porfía
me ande con su doncellez
dando en cara cada día?
¡Vive Dios, que antes me deje
morir, que a una mujer siga,
ni solicite, ni ronde,
ni mire, ni hable, ni escriba!
Porque en no teniendo yo
libre entrada a mis visitas
donde tome mi despejo
a la primera vez silla,
la segunda taburete
y al tercera tarima,
siendo mi lecho el estrado
y mi almohada una rodilla,
y haciéndola que me rasque
la cabeza si me pida,
no daré por cuanto amor
hay en el mundo dos higas.
Y mirad, pues, qué mujer
tan chistosa y entendida
me traéis; una mujer
que habla siempre algarabía,
y sin Calepino no
puede un hombre entrar a oírla.
Y así, mirad si traéis
algún disgusto en que os sirva,
que voto a Dios que primero
con diez hombre legos riña
que con una mujer culta
que ha de ser la dama mía,
como fïanza, abonada,
sobre lega, llana y lisa.
JUAN: En la corta, don Alonso,
¿cada día no se mira,
por hacer tercio a un amigo,
enamorar a una amiga?
ALONSO: También se mira, don Juan,
en la corte cada día
perder uno su dinero
por hacer tercio a una rifa.
JUAN: Yo no quiero que tu amor
sea, sino que le finjas,
que esto todo ha de ser burla.
ALONSO: Mucho el ser fingido obliga,
y hacer burla de una loca
tan vana y tan presumida...
MOSCATEL: (¡Qué presto hizo la razón Aparte
a la ocasión que le brinda!
Tan loco nos venga el año.
ALONSO: Cuanto sea engaño y mentira,
vaya; mas pensar que tengo
de obligarla ni sufrirla,
es pensar un imposible.
JUAN: Ni nadie a aqueso os obliga.
ALONSO: Pues desde aquí empiezo a amarla.
JUAN; Vamos a su casa misma,
y en el camino os diré
de ella cosas conocidas
que importan, y haré que entréis
a hablarla.
ALONSO: Vamos aprisa,
que ya, de pensar, don Juan,
lo que hoy a las burlas mías
han de responder sus veras,
me estoy muriendo de risa.
MOSCATEL: Quiera amor no pare en llanto.
ALONSO: ¿Qué llanto, necio, si miras
que todo es burla?, pues sólo
mi libertad solicita
hacer buen tercio a don Juan,
vengar a Leonor divina,
burlar a Beatriz hermosa
y retozar a Inesilla.
MOSCATEL: (No será, no, sino echarse Aparte
con la carga de mis dichas).
Vanse. Salen BEATRIZ e INÉS
Electronic text by Vern G. Williamsen and J T Abraham