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HIJO:          Aunque el triunfo os agradezco,
               festividad y agasajo
               con que me admitís, sabed
               que más vengo a acompañaros
               que a excederos: como igual   
               me tratad.
TODOS:                    Pues tan humano
               se nos muestra, otra y mil veces
               le aclamemos.
MÚSICA:                      Santo, santo.
NOCHE:         ¿Qué es esto, Malicia?
MALICIA:                              Esto
               es, Lucero, haber entrado     
               en la viña la Inocencia.
               ¿Qué hemos de hacer?
NOCHE:                             Acudamos
               a nuestro mismo furor.
MALICIA:       ¿De qué manera?
NOCHE:                        Inspirando
               en la Sinagoga dudas,    
               confusiones, sobresaltos
               y perturbaciones que
               prorrumpan contra este aplauso,
               de suerte que cuando ellos
               diciendo están...
MÚSICA:                          Santo, santo.  
NOCHE:         Ella diga revestida
               del espíritu de entrambos.

Sale la SINAGOGA
SINAGOGA: Suspended los regocijos, las músicas y los cantos, que tan presto mis desdichas han de convertir en llanto. HEBRAÍSMO: Pues, Sinagoga, ¿qué es esto? SINAGOGA Esto es acusar el fausto con que admites al que viene a deponerte del mando que has adquirido en la viña, por más que muestre humanado que viene de paz a ser igual nuestro, siendo llano que más vendrá a restaurar su hacienda fingiendo halagos que a dejárnosla, supuesto que para dejarla en vano era venir a decirlo, pues con solo estarse al lado de su padre sin memoria de ella lo diría más claro. Con segunda intención viene; pregúntaselo a tus sabios rabinos, tus doctos maestros, o al cómputo de los años de Daniel; verás si es todo cuanto alega falso. Y pues tu seguridad se te ha venido a las manos, pues matando al heredero no queda quien propietario pueda decir qué le toca, muera, conque asegurado quedarás del todo. HIJO: No siento tus calumnias tanto como que juzgues que en mí pudo nunca haber engaño siendo la misma verdad. SINAGOGA: ¿Quién de renombre tan alto te acredita? INOCENCIA: La Inocencia de quien viene acompañado. SINAGOGA: La Inocencia está conmigo; mira qué más desengaño de sus cautelas. HEBRAÍSMO: No sé cuál crea. NOCHE: ¿Qué estás dudando en elección tan segura como quedar, en quitando de delante al heredero, tu posesión puesta en salvo? HEBRAÍSMO: Segunda vez de tus voces el espíritu inflamado, el corazón en el pecho se me está haciendo pedazos. ZAGAL 1: Dice bien; aseguremos el dominio en que ya estamos. ZAGAL 2: Muera el heredero. TODOS: Muera. HEBRAÍSMO: Y el tronco de aqueste árbol de quien se cortó la viga del lagar será en mi mano el instrumento. NOCHE: Suspende el golpe, baste el amago. No sea dentro de la viña. HEBRAÍSMO: ¿Por qué? NOCHE: Porque salpicado con su sangre algún racimo, sangre en vino no bebamos. SINAGOGA: Bien teme; sacadlo fuera y al monte a morir llevadlo. INOCENCIA: ¡Ay mortal, mira cuán poco hay desde el triunfo al estrago! HEBRAÍSMO: Pues ya que este tronco fue --como antes dije--en mi mano, el elegido instrumento por más baldón, más agravio, él mismo al hombro le lleve. HIJO: A su grave peso caigo rendido. ¿Dónde mi pena descanso hallará? INOCENCIA: En mis brazos. HIJO: Sí, que solo en ti, Inocencia, tiene igual pasión descanso. Y pues en la mies del trigo fui grano mortificado por ti, por ti sea en la viña racimo exprimido, dando en la viña y en la mies sagrada materia entrambos a la misteriosa forma del sacramento más alto.
Vanse los dos
HEBRAÍSMO: Ya, Sinagoga, no tienes que temer los sobresaltos que te daba con su vida. SINAGOGA: Claro está, pues ya quedamos, sin heredero, señores de la heredad. NOCHE: Y más cuando al consumarse en el leño del lagar, dice expirando-- HIJO: Padre mío, padre mío, Dentro ¿por qué me has desamparado?
Fínjese terremoto
HEBRAÍSMO: ¿Qué súbito terremoto de un instante a otro ha apagado la luz del sol?
El terremoto
SINAGOGA: Bandolera la noche le salió al paso tan avaramente fiera que le asalta anticipando al robo del esplendor la emboscada del ocaso.
El terremoto
NOCHE: ¿Qué magna conjunción, cielos, no hallada en mis astrolabios, en nuevo motín confunde sol, luna, planetas y astros?
El terremoto
MALICIA: Los ejes estremecidos se trastornan desplomados afianzando el precipicio sobre los montes más altos.
El terremoto
HEBRAÍSMO: ¿Qué se nos ha hecho el día, que los elementos cuatro, en sedicioso tumulto nada es fuego y todo es rayos?
El terremoto
SINAGOGA: Lo que en ráfagas el viento, pues en mi último desmayo todo es cierzo que me yela, nada que me alivie es austro.
El terremoto
ZAGAL 1: El mar, enfrenado monstruo, el alacrán al bocado del freno de arena rompe al choque de los peñascos.
El terremoto
ZAGAL 2: Las piedras unas con otras la tierra quiebra en pedazos, y abierta en sepulcros es toda un fúnebre teatro de cadáveres. TODOS: ¡Qué asombro! HEBRAÍSMO: En tan nunca visto acaso huyendo de mí los montes me sepulten.
Vase
SINAGOGA: Los peñascos cayendo sobre mí sean mis túmulos.
Vase
NOCHE: Sus candados abra para mí el abismo. TODOS: ¡Qué horror! ¡Qué susto! ¡Qué espanto!
Vanse
MALICIA: Todos huyen; sola yo no puedo mover el paso. ¿Pero qué mucho si en todos los sacrílegos fracasos soy la primera que sobro y la postrera que falto?
El terremoto y sale la INOCENCIA despavorida
INOCENCIA: Huérfana Inocencia ¿cómo difunto tu soberano príncipe vives tú? Pero si virtud eres ¿qué extraño el que viva lo divino aunque fallezca lo humano? MALICIA: A pesar de las tinieblas, en mis sombras tropezando, de aquí huiré. INOCENCIA: ¿Quién va? ¿Quién es? MALICIA: Quien si te viera a ti al paso echara por otra senda. INOCENCIA: ¿Dónde vas? MALICIA: Huyendo salgo los horrores de esta viña. INOCENCIA: Detente, que si luchamos tal vez, tú porque no entrase yo en ella, agora al contrario hemos de luchar porque tú no salgas hasta tanto que veas para mayor tormento tuyo mi aplauso. MALICIA: ¿Qué aplauso? INOCENCIA: El que me promete el orbe atemorizado deste universal eclipse en odio de tus agravios. Y para que desde luego empieces a examinarlos, pues no se da entre las dos distancia, tiempo ni espacio, oye a la Gentilidad que al mundo desafuciando en su crítico delirio diciendo está en areopago....
El terremoto, y sale la GENTILIDAD atravesando el tablado
GENTILIDAD: O se disuelve la inmensa máquina del orbe al caos, o padece su hacedor; según todos sus teatros se visten lúgubres lutos de tupidos velos pardos, todo expira o él expira, y si yo la causa alcanzo llegando a saber quién fue a su mismo dueño ingrato, valido de las piedades de Tito y de Vespasiano empeñaré en su venganza todo el imperio romano.
Vase
MALICIA: Primero que yo lo vea huiré de aquí. INOCENCIA: Será en vano, que sabré tenerte yo. MALICIA: ¿Conmigo otra vez a brazos llegas? ¿No te escarmentó la lucha de aquel pasado duelo nuestro? INOCENCIA: No, porque tu poder determinado punto tiene y ya a él llegó desfallecida en sus lazos. MALICIA: ¡Ay de mí! ¿De vencedora tan presto a vencida paso? Mas yo vengaré esta injuria si de la fuga me valgo. INOCENCIA: ¿Cómo has de valerte de ella si yo te tengo? MALICIA: Dejando en tus manos el pellico.
Vase
INOCENCIA: Albricias, que ya ha quedado la Malicia descubierta, pues yo mi traje restauro. ¡Gentilidad!
Sale la GENTILIDAD
GENTILIDAD: ¿Quién me llama? Mas no tienes que explicarlo, que de una vez que te vi, Inocencia, fijas guardo en mi memoria tus señas. INOCENCIA: El hebreo hizo al contrario, que luego las olvidó, por eso contra él me valgo de ti a glorioso fin. GENTILIDAD ¿Cómo? INOCENCIA: Como todo ese aparato de tinieblas y de truenos, de relámpagos y rayos, arma es que los cielos tocan contra aquese pueblo ingrato a quien se entregó la viña, pues no solo no pagando al gran padre de familias sus feudos, y a sus crïados dando muerte, aun a su mismo hijo le mató y... GENTILIDAD: No el labio muevas, que tan grande insulto me empeña en su desagravio, no tanto por la palabra que di cuanto por el cargo de ser árbitro del orbe, iré en su busca. INOCENCIA: Excusado será, que la Sinagoga y él, despavoridos ambos, sin que hallen en el menor lugar quietud ni descanso, hacia aquí vienen.
Salen LOS DOS cayendo
LOS DOS: ¿Adónde o cayendo o tropezando vamos a dar? GENTILIDAD: A mis pies, para morir a mis manos. LOS DOS: Ampáranos tú, Inocencia. INOCENCIA: No venís a buen sagrado. LOS DOS: ¿Qué es esto? ¿Cómo no siendo tú, con sus señas te hallamos? INOCENCIA: Como descubierta ya vuestra Malicia ha quedado y huido de mí y de vosotros, que es muy propio del pecado influyendo en el deleite dejar en el desamparo. GENTILIDAD: Y tan grande como ver que en ti matándote mato a ella y a tu esposa.
Al darle sale el PADRE de familias teniéndole el brazo
PADRE: Tente. GENTILIDAD: ¿Tú le amparas? PADRE: Yo le amparo. GENTILIDAD: ¿Pues cómo a salvar su vida vienes? PADRE: Por ver si la salvo. Vive, aborrecido pueblo, vive, pero despojado de haberes, que es el mayor castigo de los avaros, pues no solo de la viña quedarás desheredado mas del dote de tu esposa, como bienes obligados a mi crédito, y así salid los dos desterrados de mi gracia y de mi viña, de quien hoy donación hago irrevocable entre vivos a la Gentilidad, dando en propiedad a su fe de sus labranzas el cargo, y porque lo que has perdido veas tú y tú lo que has ganado en representable idea los siglos adelantando, volved los ojos a ver al que matásteis triunfando en el Lucero y Malicia, de la muerte y del pecado.
Ábrese el carro de la torre y vése el HIJO en la cruz como oprimido de ella
HIJO: Venturoso Gentilismo, a quien de mi mayorazgo en mi nuevo testamento constituyo propietario heredero de la viña que perdió por temerario, torpe y ciego, el hebraísmo; de ella y de los confiscados bienes de la sinagoga toma posesión, pasando las sombras de la figura a luces de figurado, pues corriendo la cortina sus visos, velos y rasgos, a la militante Iglesia de quien la viña es retrato, hallarás en sus tesoros la vara de los milagros, el maná de los desiertos y los preceptos del mármol, pues hallarás en la vara el tronco significado desta cruz que de la viga del lagar fue rama, dando antídoto en el segundo al áspid del primer árbol. En la urna del maná hallarás...
En el segundo carro de la mies un NIÑO entre espigas con una forma grande
NIÑO 1: Aquese raro prodigio de los prodigios toca a la mies explicarlo, de quien yo la espiga soy que dio al sembrador el grano de aquella nave que trujo, exenta al común naufragio, en sus entrañas el trigo de quien se amasó este blanco círculo para la forma del inmenso, el soberano misterio de estar el pan en carne transubstanciado.
En el tercer carro de la viña otro NIÑO entre parras con un cáliz
NIÑO 2: Yo porque aquese misterio sacrificio consumado llegue a ser, según el orden de Melchisedec, añado siendo como soy la vid de este misterioso pago, en este cáliz el vino que exprimió en sangre bañado al racimo de Caleb la viga del lagar, cuando en la prensa del martirio se vertió por siete caños.
En el cuarto carro la FE en la mesa quitados los manjares y puesto en ella un cáliz con hostia
FE: El tercer tesoro, que es la ley escrita en el mármol, toca a la Fe, y así yo la represento, pasando los preceptos de la escrita a la de gracia, y quitando a la primera cuestión la duda de si se hallaron tantas sombras en el pan como en el vino, mezclando de la mies y de la viña los dulces frutos de entrambos, convido para esta mesa, que si antes fue del pecado ya es de la gracia, a que goce hoy todo el género humano carne y sangre en pan y vino. NOCHE y HEBRAÍSMO: Cesa que a misterio tanto... MALICIA y SINAGOGA: Cesa que a tanto prodigio... NOCHE Y HEBRAÍSMO: De horror tiemblo. MALICIA y SINAGOGA: De ira rabio. HEBRAÍSMO: Y así huyendo dél iré a vivir prófugo y vago, sin patria y sin domicilio, paz, quietud, gozo y descanso.
Vase
SINAGOGA: Yo no a vivir, a morir iré, puesto que me hallo sin pompa, sin majestad, ara, altar, templo o palacio.
Vase
NOCHE: ¡Ay de quien no puede huir, preso a estos pies y aherrojado! MALICIA: ¡Ay de quien morir no puede viviendo en mis propios lazos! NOCHE: Para siempre padeciendo. MALICIA: Y para siempre penando. GENTILIDAD: Pues mis labios no capaces son de hablar en honor tanto besen tus plantas porque no estén ociosos mis labios. TODOS: Todos hacemos lo mismo pues descubierta miramos nuestra malicia. PADRE: Llegad, llegad todos a mis brazos. TODOS: Eso es obligar que todos digamos en ecos altos...

Cantan
MÚSICA: A tan alto sacramento venere el mundo postrado, supliendo en la fe el oído, gusto, olor, sabor y tacto.

INOCENCIA: Y pues es de perdón día merezca perdón el auto porque a vuestros pies gozosos una y mil veces digamos... TODOS: A tan alto sacramento venere el mundo postrado, supliendo en la fe el oído, gusto, olor, sabor y tacto.

FIN DEL AUTO

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Electronic text by Vern G. Williamsen and J T Abraham

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