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SINAGOGA: Informada venía
de esta amena heredad, y su hermosura
más que juzgué asegura,
bien que me desconfía
que ajena sea y que la llames mía.
Si la hubieras comprado
y propia tuya fuera,
aun siendo tal, mejor me pareciera,
pero esto de arrendado
para tener de ajeno bien cuidado
no sé si lo condeno,
mas sé que no lo apruebo cuando toco
que propio albergue es mucho aun siendo poco
y mucho albergue es poco siendo ajeno;
y con todo, mi amor de afectos lleno,
por no dar a entender que esto sentía
y en desdén de la heroica altivez mía
algún villano note
que el sentimiento era obligar mi dote,
sabiendo que había un hombre
que para descuidarte en la asistencia
del campo, por su crédito y su nombre
de agricultor hoy goza la excelencia,
le he recibido. Llega a su presencia.
NOCHE: Dame tus pies.
HEBRAÍSMO: Levanta.
MALICIA: ¿Qué miro? Mas su astucia ¿qué me espanta?
HEBRAÍSMO: ¿De dónde eres?
NOCHE: Distante patria bella
de imperial corte fue mi primer cuna.
HEBRAÍSMO: Pues ¿por qué la dejaste?
NOCHE: Una fortuna
deshecha fue quien me obligó a perdella,
bien que las ciencias no, que aprendí en ella.
HEBRAÍSMO: ¿Cómo te llamas?
NOCHE: Genio.
HEBRAÍSMO: ¿Y sabes con primor la agricultura?
NOCHE: No hay árbol, planta o flor que de mi ingenio
la oculta cualidad tenga segura:
algún tronco pudiera
decirlo.
HEBRAÍSMO: ¡Oh quién supiera
explicar lo que estimo a tu hermosura
esta atención! Y porque veas que en nada
a mi memoria en el ausencia excedes,
también tú a mí darme las gracias puedes
de haberte recibido otra crïada.
Llega, ¿qué aguardas? Llega.
MALICIA: Estó enturbiada
al ver cuán dulcemente hermosa mira.
NOCHE: ¿Qué veo? ¿Pero su astucia qué me admira?
MALICIA: Prodigio soberano,
si me la da la besaré la mano
y de muy buena gana.
SINAGOGA: ¡Qué sencillez tan pura de villana!
¿Quién eres?
MALICIA: ¿Mi locuencia
no la ha dicho que yo só la Nocencia?
HEBRAÍSMO: El padre de familias cuando se iba
dicho dejó que entre nosotros viva.
SINAGOGA: No disculpes haberla recibido
por pensar que he sentido
ver su simplicidad, que antes me ha dado
gusto por si aliviase algún cuidado
alternando tal vez burlas y veras
con su incapacidad.
MALICIA: (Si bien la vieras...) Aparte
SINAGOGA: Ven, mis tristezas templaré contigo.
HEBRAÍSMO: Ven, no a ser mi zagal, sino mi amigo.
Y pues que ya el octubre,
de pámpanos y parras coronado,
la verde alfombra de los campos cubre
y está el pendiente fruto sazonado,
la vendimia empecemos;
vea mi esposa bella
los regocijos que resultan de ella
cuando los dos extremos
del interés y el gusto componemos.
ZAGAL 1: Si siendo tú en común el hebraísmo
y nosotros tu pueblo, es uno mismo
el logro que esperamos,
cuando para nosotros trabajamos,
¿quién no ha de obedecerte?
ZAGAL 2: La fatiga engañemos.
TODOS: ¿De qué suerte?
MALICIA: Yo lo diré bailando, y pues el día
que la vendimia empieza es de alegría,
a la viña, a la viña, zagales,
y vaya de jira, de bulla y de baile.
MÚSICA: ¡A la viña, a la viña, zagales,
y vaya de gira, de bulla y de baile!
MALICIA: ¡Zagales, venid, venid a la viña,
y vaya de baile, de bulla y de gira!
MÚSICA: ¡A la viña, a la viña, zagales!
Dentro golpes
HEBRAÍSMO: Oíd, esperad: ¿quién llama a esos umbrales?
ISAÍAS: Abrid, pues cosa es cierta Dentro
que no es ladrón quien viene por la puerta.
HEBRAÍSMO: Abrid: veamos quién llama de esos modos.
Sale ISAÍAS
ISAÍAS: La salud del Señor asista en todos.
HEBRAÍSMO: Aunque te reconozco por crïado
del padre de familias y a su lado
te vi, pensé que hacerme creer querías
en la pausa que hiciste que tú eras
la salud del Señor; y bien pudieras
si usando las hebreas frases mías
nos dieses a entender ser Isaías.
Pero seas quien fueres
dime ¿a qué fin me buscas y qué quieres?
ISAÍAS: El gran padre de familias
viendo que la edad es ésta
del año en que agradecida
al cielo rinde la tierra
sus mejores frutos, pues
cuando la fértil cosecha
del trigo en agosto acaba
--testigo septiembre--empieza
en octubre la del vino,
como en misteriosas prendas
de ser juntos vino y pan
sus más altas providencias,
el gran padre de familias
--otra vez a decir vuelva--
salud conmigo te envía,
y de su parte me ordena
que en la vendimia te asista
para saber lo que de ella
por su primicia le toca,
conque tendrás esta deuda
pagada, mientras tras mí
otro por los diezmos venga.
HEBRAÍSMO: ¿Con tanta puntualidad
cobra ese señor sus deudas?
ISAÍAS: Sí, que nunca este señor
quiere que el tiempo se pierda.
HEBRAÍSMO: Pues al mejor has venido,
que este regocijo y fiesta
en que a mis obreros hallas
alborozo es de que sea
tiempo ya de la vendimia;
con ellos al lagar entra.
Tomarás la razón para
ajustar después la cuenta.
ISAÍAS: Antes tantearé los frutos
dando a sus linderos vuelta.
Vase
MALICIA: Quien viene a cobrar, ¡qué dueño
viene del deudor! Apenas
hizo en ti reparo.
SINAGOGA: ¡Que esto
mis vanidades consientan!
HEBRAÍSMO: ¿No vais con él? ¿Qué experáis?
¿Antes tanta diligencia
y tanta pereza ahora?
TODOS: El despecho no es pereza.
HEBRAÍSMO: ¿Qué despecho?
TODOS: El de...
ZAGAL 1: Oíd, que yo
daré por todos respuesta.
Venid los que trabajáis
a no trabajar, aquella
voz dijo, en fe de que siendo
el trabajo conveniencia
no es trabajo; pues si de él
el primer logro se llevan
¿dónde está el no trabajar?
ZAGAL 2: ¿Dónde la ganancia nuestra
en beneficiar el fruto
para que otros por él vengan?
HEBRAÍSMO: Así lo acepté, y conmigo
no en demandas ni respuestas
os pongáis: tras él, villanos,
id.
TODOS: Será con la protesta
de cuán otro es que le sirva
la voluntad que la fuerza.
Vanse
MALICIA: Malcontento el pueblo va;
Lucero, aviva su queja.
NOCHE: Ayuda tú, que no en vano
rompido habemos la cerca.
HEBRAÍSMO: ¿No vas tú con ellos?
NOCHE: No;
y antes me daréis licencia
para volverme.
HEBRAÍSMO: ¿Por qué?
NOCHE: Porque si pensara que era
rentero a quien yo venía
a servir, nunca viniera;
que no es bueno para dueño
pundonor que se sujeta
a que pueda un cobrador
llamar tan recio a sus puertas.
SINAGOGA: ¡Que esto oiga!
HEBRAÍSMO: Esposa ¿qué es eso?
SINAGOGA: Llorar con lágrimas tiernas
que tenga un advenedizo
razón de venir de ajena
patria a infamarte en la tuya.
MALICIA: (Ahora es tiempo que se vea Aparte
que en todas las disensiones,
asechanzas y cautelas,
si el demonio las propone,
la Malicia las alienta.)
Tiene razón que la sobra;
siente, llora, gime y pena
los desdoros a que siendo
quien eres te ves expuesta.
SINAGOGA: Mira cuál es mi razón
pues aun la misma simpleza
la conoce, bien que no
toda, que alguna hay de que ella
no es capaz.
MALICIA: Pues dila tú.
SINAGOGA No sé si sabrá mi pena
explicarse.
MALICIA: (Sí hará, que entre Aparte
mal Genio y Malicia puesta,
él te dictará la mente,
yo te moveré la lengua.
SINAGOGA: Cuando el padre de familias
convidaba a sus tareas
¿eran más que unos gañanes
los que iban a las expensas
de sus sueldos? ¿Pues qué más
eres tú que ellos, si arriendas
a expensas de sus tributos
la heredad? ¿Qué consecuencia
hay para que sea mejor
servir pagando una renta
que servir cobrando un sueldo?
Y si alguna diferencia
hay ¿no es ser cierta su paga
y tu ganancia no cierta?
Fuera de esto ¿el hebraísmo
no es, por la ley que profesa,
desde Dan a Bersabé
dueño de toda esta tierra?
¿Pues quién le metió en plantar
con nuevo fuero, con nueva
ley y con nuevo dominio,
viña en posesión ajena,
para que la sinagoga
tributaria le obedezca
perjudicando el derecho
de su terreno?
HEBRAÍSMO: ¡Ay, que es fuerza
cumplir lo que contraté!
LOS DOS: No es.
HEBRAÍSMO: ¿Pues qué medio me queda?
LOS DOS: No pagarle la primicia
y negarle la obediencia.
HEBRAÍSMO: De suerte vuestras razones
el corazón me penetran,
el espíritu me inflaman
y sentidos y potencias
me perturban, que parecen
dictadas de mi soberbia.
¿Qué Vesuvio, qué Volcán,
qué Mongibelo, qué Etna,
es el que en mí han revestido,
que con su fuego me hiela
y con su hielo me abrasa?
¡Oh! Apáguemele la enmienda
cuando a vista de los tres
ni tú mi valor ofendas,
ni tú mi honor abandones,
ni tú mis desdoros sientas.
Vase
SINAGOGA: Si a fuerza del sentimiento
dueño de la viña queda,
siempre diré agradecida
ser los dos a quien les deba
igual honor.
NOCHE: No lo dudes,
mayormente cuando llega
diciendo a sus gentes que
vendimiaban malcontentas.
HEBRAÍSMO: Amigos: no hay que apartar Dentro
fruto alguno; la promesa
trabajar para nosotros
fue, con que la viña es nuestra
pues es nuestra la fatiga.
TODOS: Claro está, que solo de ella
es dueño nuestro sudor.
ISAÍAS: Primero que lo consienta
mi lealtad...
HEBRAÍSMO: Porque no clame,
ni puedan llegar sus quejas
al padre de las familias,
muera a vuestras manos.
TODOS: Muera,
y a instrumento que le dé
más dolor y menos priesa.
ISAÍAS: ¡Ay, no de mí, mas de quien
la salud de Dios desprecia!
Vuelve el HEBRAÍSMO
HEBRAÍSMO: Divididle en dos mitades.
Ya no hay que temer que vuelva
no solo con la primicia
pero ni con la respuesta.
Dentada aguda segur,
en su púrpura sangrienta,
no acaso allí hallada, fue
su homicida.
Sale ZAGAL 1
ZAGAL 1: Con que al verla
en su cabeza bien como
si le aserraran se huelga.
SINAGOGA: Ahora sí dame los brazos,
que es justo que te agradezca
haber cerrado con llave
de acero la dura puerta
del vasallaje, pues ya
es preciso que mantengas
libertad, en que una vez
te has declarado, y en muestra
de mi hacimiento de gracias,
para esta noche real cena
te iré a prevenir, y a todo
tu pueblo.
MALICIA: Yo, por que sea
más festivo tu convite
y más cumplida la fiesta,
con disfrazados zagales
compondré un baile en que tengan
oído y vista, sobre el gusto,
también en qué se diviertan.
SINAGOGA: No creerás lo que me agradas.
Vase
MALICIA: Sí haré, que es muy halagüeña
la cara de la malicia
cuando parece inocencia.
Vase
HEBRAÍSMO: A ti, Genio, te he debido
ver a mi esposa contenta.
NOCHE: Más me he debido yo a mí
en servirte. (Ea, experiencia, Aparte
prosigue, que no vas mal;
que si es de Dios la primera
salud tener del primero
achaque convalecencia
y ésta hoy yace en esta viña
¿qué misterio habrá que tema
en vino que para serlo
caliente púrpura riega
de humana sangre?
Dentro ruido, y salen algunos deteniendo a JEREMÍAS
ZAGAL 2: Esperad
en ese umbral de la puerta
a que licencia le pida.
JEREMÍAS: No he menester más licencia
yo de la que yo me traigo.
TODOS: Teneos.
HEBRAÍSMO: ¿Qué voces son ésas?
ZAGAL 2: Este anciano dice que
para entrar a tu presencia
la licencia que él se trae
le basta.
HEBRAÍSMO: (Según las señas Aparte
también le vi entre la noble
familia del padre de ellas.
No me dé por entendido.)
Quién eres me di.
JEREMÍAS: La alteza
del Señor... que te habla en mí
lo dirá.
HEBRAÍSMO: La intercadencia
con que lo has dicho parece
que darme a entender intenta
que eres Jeremías, porque
Jeremías se interpreta
alteza de Dios.
JEREMÍAS: Aquí
basta que te lo parezca,
que es bien dejar algo a que
quien lo entendiere lo entienda.
HEBRAÍSMO: Y bien, ¿qué quieres?
JEREMÍAS; Que pues
las primicias satisfechas
tendrás ya en quien vino antes
que yo a su cobranza, entrega
me hagas a mí de los diezmos.
HEBRAÍSMO: Buena pretensión es ésa,
cuando ni aun de las primicias
le quise entregar la ofrenda.
JEREMÍAS: ¿Por qué?
HEBRAÍSMO: Porque esta heredad
es mía y nada debo.
JEREMÍAS: ¿Es ésa
la fe que juraste?
HEBRAÍSMO: No
a redargüirme vengas
con tus lágrimas, que ya
sé que todo lo lamentas:
echadle de aquí, arrojadle,
no le oiga, no le vea,
ni pare un punto en la viña.
TODOS: Venid, pues.
JEREMÍAS: ¿De esta manera
se maltrata a quien de parte
viene de...
HEBRAÍSMO: Sacadle afuera
a pedradas, ya que no
os es bastante la fuerza.
Hacen que le tiran y él se va cayendo y levantando
ZAGAL 1: Desceñid todos las hondas
y muera apedreado.
TODOS: Muera.
JEREMÍAS: ¡Ay, no de mí, mas de quien
la alteza de Dios desprecia!
Vase
HEBRAÍSMO: Dile al padre de familias
que vaya, Genio, a sus rentas
enviando cobradores,
y verás con cuanta priesa
se los voy yo despachando...
pero ¿qué música es ésta?
NOCHE: La salva que hace la esposa
por principio de la cena
que te tiene prometida.
Las chirimías, y ábrese un carro en que
habrá una mesa bien adornada de viandas, y aparadores, y
en ella la SINAGOGA. Sube el HEBRAÍSMO y, sentados los dos
comiendo en lo alto, sale al tablado la MALICIA con algunos de
máscara y danzando los unos y comiendo los otros dice la
MÚSICA
SINAGOGA: Sube, Hebraísmo, a la mesa
que te previno mi amor
en oposición de aquélla
que hizo la Sabiduría,
en que fue el vino la excelsa
suavidad de sus manjares,
como también lo es en ésta
el de esas vides que ya
le tributan como nuestras.
HEBRAÍSMO: Subiré a gozar la dicha
de tus favores.
SINAGOGA: Pues sea
aumento de mi festejo
el festín de mi Inocencia.
MÚSICA: En la cena que hoy hace la esposa,
que hermosa y discreta,
sus rizos corona el mayo con flores
y el sol con estrellas,
en la cena que hoy hace la esposa,
que ufana y contenta,
celebra el plantel de la viña, que goce
edades eternas,
en la cena que hoy hace la esposa,
manjar no hay que sea
más precioso que el vino, que excede
al ámbar y al néctar.
HEBRAÍSMO: Jamás los sentidos tuve
más bien divertidos.
SINAGOGA: Fuerza
es que a los dos nos agraden
mudanzas de la Inocencia.
MÚSICA: Y porque sus mudanzas
más a los dos diviertan,
en otros instrumentos
las voces se conviertan,
a cuyo acorde ruido
ayuden lisonjeras
las copas en los montes,
las flores en las selvas.
Clarines son las aves,
los céfiros trompetas,
órganos los arroyos
y cítaras sus perlas,
diciendo al fuego, al aire, al agua y tierra...
DÍA: Penitencia, mortales, penitencia. Dentro
HEBRAÍSMO: Parad y sabed qué voces
tan contrarias de las nuestras,
a consonantes preguntas
dan disonantes respuestas.
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