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HEBRAÍSMO: Primero que te responda
déjame pensar en ello,
que el fin del consejo siempre
fue el principio del acierto.
(El logro de esta heredad Aparte
según en sus plantas veo
no puede dejar de ser
grande, y más si considero
cuán leve será el tributo
pagado en sus frutos mesmos,
pues si no los hay no hay
razón de satisfacerlos,
y si los hay ¿quién me quita
coger más y decir menos?
¿Mi pueblo no ha de lastarlo?
Trabaje, pues le sustento,
sea suya la fatiga,
mío el aprovechamiento.
Sola la dificultad
es la palabra que tengo
dada de haber de dar parte
al Gentilismo, y es cierto
que tan segura ganancia
le ha de poner en deseo
de entrar en ella. Mas ¿cuándo
miró en humanos respetos
mi codicia? Una por una
haga yo el arrendamiento
y enójese o no se enoje
el gentil.)
PADRE: ¿No te has resuelto?
HEBRAÍSMO: Sí.
PADRE: ¿En qué?
HEBRAÍSMO: En firmar el contrato.
PADRE: Y para su cumplimiento
¿quién te ha de fïar?
HEBRAÍSMO: Mi esposa,
que es la Sinagoga, ofrezco;
que se obligue con su dote,
caudal de infinito precio,
pues arca de sus tesoros
el Arca es del Testamento.
PADRE: Buena es la fïanza.
HEBRAÍSMO: Dime
tú ahora: ¿qué tributo tengo
de pagarte yo?
PADRE: Porque
veas cuán liberal quiero
andar contigo, del fruto
que ya de coger es tiempo,
solo el diezmo y la primicia.
HEBRAÍSMO: Si es la primicia y el diezmo
lo que el Levítico manda
pagar al culto, mal puedo
decir yo que no sea justo
tributo de Dios impuesto.
De pagarle fe, palabra
y mano doy.
PADRE: Yo la acepto.
DÍA: Yo fiel testigo seré
de la gracia que le has hecho.
ISAÍAS: Yo de la salud con que hoy
desde el oriente a su pueblo
el cielo visita.
JEREMÍAS: Yo,
de la alteza de tu pecho,
pues tan liberal entregas
de tus haberes inmensos
la heredad mejor.
HIJO; Y yo,
como inmediato heredero,
mostrando que de mi padre
la voluntad obedezco,
aunque es patrimonio mío,
en el contrato convengo.
PADRE: Pues venid todos a darle
la posesión, porque tengo
de ausentarme luego que
vea que en ella le dejo.
HIJO: Sea en parabién festivo
tu voz, hermoso lucero,
quien su dicha a cielo y tierra
diga.
DÍA: Y porque tierra y cielo
lo oigan, siendo la voz mía
será de David el verso.
Canta
Oh suma felicidad,
oh soberano favor
de un pueblo a quien la piedad
del Señor para señor
eligió de su heredad.
MÚSICA: Oh suma felicidad,
oh soberano favor
de un pueblo a quien la piedad
del Señor para señor
eligió de su heredad.
Al irse a entrar sale la GENTILIDAD
GENTILIDAD: ..................
Parad los blandos acentos,
que ya que descaminado
he perdido tanto tiempo
en su alcance, sobreseer
pretende en la causa de ellos
la Gentilidad, de parte
de todo el romano imperio.
PADRE: ¿Pues el imperio romano
conoce del pueblo hebreo?
GENTILIDAD: Sí, cuando por asociado
le llama en sus graves pleitos.
HEBRAÍSMO: Pues en este no le llama,
que no lo es el que siguiendo
una dulce voz hallase
que el noble, el heroico dueño
de esa heredad, para darla
en seguro arrendamiento
llamase y en él hiciese
el ajuste del concierto.
GENTILIDAD: ¿Cómo, quedando conmigo
de avisarme de su encuentro
y su intención, no lo hiciste?
HEBRAÍSMO: Como el natural derecho
es que cada uno procure
para sí lo mejor.
GENTILIDAD: Ni eso
ni cuanto en la ingratitud
del más alevoso pecho
cabe, me coge de susto
en ti; ni de ti me quejo,
¡oh gran padre de familias!,
tampoco, porque suspenso,
absorto y mudo, no sé
qué reverencial respeto,
qué interior cariño, qué
ignorado amor, qué afecto
no conocido, qué oculta
veneración o qué miedo
--por decirlo todo--es
con el que te reverencio,
que no me atrevo a la queja
embargada del silencio.
Con dos contrarios impulsos
del uno y otro me ausento;
de ti porque te idolatro,
de ti porque te aborrezco,
y así aunque de este desdén
me haya de vengar él mesmo,
no por eso me he de dar
por vengado; antes te ofrezco
si él de ti me venga que
dél te vengue yo, y... mas esto
mejor que yo te lo diga
será te lo diga el tiempo.
Vase
PADRE: Desvalido el Gentilismo
va de mí.
HIJO: Su sentimiento
podrás en otra ocasión
consolar; mas no por eso
dejes de cumplir en esta
la palabra de que fueron
las virtudes que te asisten
testigos, cuando al hebreo
prometiste la heredad.
Sácalos tan verdaderos
que vea el mundo que no solo
virtudes te asisten, pero
virtudes que profecías
son de tus prometimientos.
PADRE: Claro está que mi palabra
no ha de faltar; y pues luego
que en la posesión le ponga
--como dije--partir tengo,
prosiga la aclamación,
y tú advierte que te entrego
en confïanza la prenda
en quien está; pero esto
ahora no es de aquí, que ahora
basta saber que la llevo
tan dentro del corazón
y de la mente tan dentro
que aunque me ausento de ti
no es ella de quien me ausento.
HEBRAÍSMO: Fía de mí que te dé
buena cuenta, y más si veo
que de ella la Sinagoga
hace, Señor, el aprecio
que merece su hermosura
cuando a su fértil recreo
llamada de mí me dé
gracias de tan alto empleo.
HIJO: Pues para que a su noticia
llegue la nueva más presto,
y las albricias tu voz
gane, vuelvan tus acentos
a la aclamación.
TODOS: Empieza
que todos te ayudaremos.
Cantan
DÍA: Albricias, albricias.
MÚSICA: ¿De qué?
DÍA: Del favor.
Albricias, albricias.
MÚSICA: ¿De qué?
DÍA: Del empeño
que hoy hace el inmenso amor,
pues hace al obrero dueño
de la viña del señor.
MÚSICA: Albricias, albricias,
pues hace al obrero dueño
de la viña del señor.
Vanse todos y sale la MALICIA deteniendo al Lucero de la NOCHE
NOCHE: ¿Al obrero dueño
de la viña del señor?
MALICIA: Detente.
NOCHE: Suelta, Malicia.
MALICIA: ¿Dónde vas?
NOCHE: ¿Cuando, encubiertos
áspides de incultas flores,
hemos estado atendiendo
a tantos presagios como
el pasado temor nuestro,
en competencias del pan
nos da en el vino, anteviendo
en el padre de familias
piedades, en sus obreros
beneficios, en sus gentes
virtudes, y en su heredero
obediencias, me preguntas
dónde voy? A ver si puedo
abortar en sus verdores
el volcán de mis incendios,
antes que el tributo sea
de primicias y de diezmos
eclesiástico tributo,
que si David en el verso
que han cantado dijo que era
bienaventurado pueblo
el que el Señor elegía,
graduándole hoy rentero
al que ayer era gañán,
también dijo en otro él mesmo
de otra viña, que habían dado
infestados sus renuevos
abrojos en vez de granos,
zarzas en vez de sarmientos,
y en vez de mosto el mortal,
el insanable veneno
de la hiel del dragón; pues
¿por qué mi abrasado aliento,
siendo el dragón, no pondrá
en esta el amargo tedio
de las viñas de Sodoma?
Y pues que murada en cerco
la veo y veo la atalaya,
para que nadie en su centro
entre si no es por la puerta,
asegurando el recelo
de que el que entra por portillo
es ladrón, y, en fin, pues veo,
--porque para mí no hay
distancia, lugar ni tiempo--
que habiendo la voz corrido,
y habiendo entrado en deseo
la Sinagoga de ver
si el tratado de su pueblo
es útil o no, en camino
con su familia se ha puesto
¿qué dudas que a introducirme
vaya en ella, pues no es nuevo
que el disfraz me disimule,
que no me faltará texto
que asegure que vistió
el lobo piel de cordero?
Y así, no, no me detengas.
MALICIA: No haré; parte, que yo quedo,
porque no faltemos ambos
de su vista, con el mesmo
designio de hallar disfraz
con que me introduzga dentro
de su cerca.
NOCHE: Pues si en ella,
Malicia, una vez nos vemos
no dudes que de su ruina
se componga el triunfo nuestro.
Vase
MALICIA: Cuando no lo sea, será
intentarlo por lo menos
ya que no triunfo, blasón.
¿Qué industria hallará mi ingenio
para que me admita este
nuevo alcaide? Será bueno,
fingiéndome espigadera,
llegar a su umbral diciendo...
Cantando dentro
INOCENCIA: ¡Ay de heredad de quien se ausenta el dueño!
MALICIA: Mas ¿qué triste acento, en traje
de suspiro uniendo extremos,
empieza como sonoro
y acaba como severo?
Vuelva a atender por si vuelven
a decir sus sentimientos.
INOCENCIA: ¡Ay de heredad de quien se ausenta el dueño!
Sale la INOCENCIA
MALICIA: La voz es de la Inocencia
y aun ella la que allí veo.
¿Adónde, Inocencia, vas?
INOCENCIA: Si yo donde vo sopiera
nunca, Malicia, viniera
por donde al encuentro estás,
y pues con pasos inciertos
huyendo de tus enfados
te he dejado los poblados,
déjame tú los desiertos.
MALICIA: No has de irte sin que yo
sepa dónde vas y qué
verso el que cantabas fue.
INOCENCIA: A entrar a la viña vo,
y el verso es aquel que dijo
que donde el dueño no está
está el duelo. Y pues que ya
a ambas pescudas colijo
que he respondido no más
me detengas.
MALICIA: Oye, espera,
que de ambas saber quisiera
quién se ausenta y a qué vas
tú a la viña.
INOCENCIA: Yo vo a que
el amo que ya partió
a su rentero dejó
encargado que yo esté
en su familia, y quiriendo
por huir de ti irme con él,
él, porque le sirva fiel
entre las gentes viviendo
que aquí han de obrar, me mandó
que de su parte viniera;
con que he dicho qué verso era,
quién se ausenta y dónde vo.
MALICIA: Pues no has de pasar de aquí.
INOCENCIA: ¿Por qué?
MALICIA: Porque a mi pesar
en la viña no has de entrar.
INOCENCIA: Pues tenlo a pracer y así
no será a tu pesar.
MALICIA: No
muevas el paso hacia ella,
que acercarte ni aun a vella
he de permitir.
INOCENCIA: Pues yo
aunque te pese entraré.
Luchan los dos
MALICIA: ¿Conmigo llegas a brazos?
INOCENCIA: ¿Por qué no?
MALICIA: Porque en sus lazos
morirás.
Cae la INOCENCIA
INOCENCIA: No moriré,
bien que la eterna justicia,
no sin gran fin, dé licencia
de padecer la inocencia
ultrajes de la malicia
el día que significado
Dios en ese padre está
de familias y en él da
a entender que del pecado
se ausenta y el hombre sienta
en la lucha de los dos
que aunque no se ausenta Dios
¡ay del que hace que se ausenta!
Y ya que pasar no puedo
en su busca volveré
a darle cuenta.
MALICIA: ¿De qué?
INOCENCIA: De que en yéndose él no quedo
yo en su viña.
MALICIA: Ni a eso has de ir.
INOCENCIA: Pues hoy, ¡oh inmenso poder!,
permites a ella el vencer,
permíteme a mí el huir.
Teniéndola del pellico se le deja en las manos
MALICIA: A detenerte me aplico.
Ahora, si puedes, escapa.
INOCENCIA: Sí haré, que Joseph su capa
me dio para mi pellico.
Vase
MALICIA: ¿Joseph su capa, ¡ay de mí!,
y dejarla ella en mi mano?
Cielos, pues vengo no en vano
a ser la adúltera aquí
tema el mundo mi violencia:
alerta, humana milicia,
que se viste la Malicia
el traje de la Inocencia.
¡Hebraísmo!
Pónese el pellico y sale el HEBRAÍSMO
HEBRAÍSMO: ¿Quién me llama?
MALICIA: (Ya que su disfraz tomé Aparte
su sencillez fingiré.
Quien no solo de la fama
de tu vendimia llamada
viene a servirte leal,
pero de tu mayoral
para ese efecto envïada.)
HEBRAÍSMO: ¿Pues quién eres? Porque yo
no te conozco.
MALICIA: (Es así, Aparte
que a nadie conocer vi
a su malicia.) ¿Que no
me conoce? La Inocencia
soy.
HEBRAÍSMO: Tan de paso te vi
tal vez, que no percibí
mas que sola la apariencia
del humilde traje tuyo
y la villana rudeza
de tu sencilla simpleza.
MALICIA: Bien de aqueste olvido arguyo
que el que con mala conciencia
solo atiende a su codicia,
ni conoce qué es malicia,
ni sabe qué es inocencia.
HEBRAÍSMO: Pero seas bien venida
ya que dicen señas tales.
Dentro grita y instrumentos de villanos
TODOS: ¡A la viña, a la viña, zagales!
HEBRAÍSMO: Pero esta plática impida
este alborozo que da
a entender que de mi esposa
la aurora saluda hermosa.
MALICIA: ¿Quién duda que ella será
pues todo el prado se aliña
de flores y de cristales?
Salen de villanos y villanas todos los que puedan y entre ellos
el Lucero de la NOCHE y detrás la SINAGOGA
MÚSICA: ¡A la viña, a la viña, zagales,
zagales venid, venid a la viña!
ZAGAL 1: Venid, que la esposa bella
al tomar posesión de ella,
cada estampa de su huella
la deja con su venida
dos veces fecunda y mil veces florida.
TODOS: ¡Zagales venid, venid a la viña!
ZAGAL 2:: Venid, que en su verde esfera
el otoño es primavera,
pues la deja lisonjera
de flor y fruto vestida
dos veces fecunda y mil veces florida.
TODOS: ¡Zagales venid, venid a la viña!
HEBRAÍSMO: Hermosa esposa mía,
en cuya gran belleza
segunda vez empieza
a amanecer el día,
pues no había sol donde tu sol no había:
muy bien venida seas.
SINAGOGA: Fuerza es ser bien venida
la que buscando en ti su media vida
halla la entera luz de sus ideas.
HEBRAÍSMO: Entra en tu posesión, que es bien que veas
que supo mi firmeza
buscar también empleo
en que hallase el deseo
con no menor fineza
templo que consagrar a tu belleza.
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