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Personas que hablan en ella:
Cantando dentro el Lucero del DÍA, y respondiendo toda la MÚSICA, salen por una parte el Lucero de la NOCHE, y por otra la MALICIA como oyendo a lo lejos lo que se canta DÍA: Jornaleros de la vida, que a providencias de Dios, pan de ángeles cogisteis, sembrando pan de dolor, venid a mi voz. MÚSICA: Venid a mi voz. DÍA: Que el sueldo que os dio el señor de la mies, igual os dará de la viña el señor. MÚSICA: Que el sueldo que os dio el señor de la mies, igual os dará de la viña el señor.MALICIA: ¿Qué misteriosas voces saludan hoy al día, alternando veloces del ritmo de su métrica armonía, las cláusulas suaves, con las hojas, las fuentes y las aves? NOCHE: ¿Qué misteriosa salva tan festiva hoy madruga, que al llorar de la aurora, al reír del alba, risas aumenta y lágrimas enjuga, a cuyo acorde acento en aves, fuentes y hojas calma el viento? MALICIA: El orbe suspendido yace al ver que en sus cóncavos más huecos no hay parte en que no suene repetido el balbuciente idioma de los ecos. NOCHE: Aún los troncos más áridos, más secos, rejuvenecen al templado canto. MALICIA: Sola yo absorta... NOCHE: Solo yo adormido... MALICIA: Sierpe al conjuro... NOCHE: Víbora al encanto... MALICIA: Toda horror... NOCHE: Todo espanto... MALICIA: Su frase ignoro... NOCHE: Ignoro su sentido... LOS DOS: Por más que articular oiga esparcido en átomos al céfiro veloz...
MÚSICA: Venid a mi voz, que el sueldo que os dio el señor de la mies, igual os dará de la viña el señor. NOCHE: Mas ¡ay de mí! ¿Qué mucho que admire el nuevo cántico que escucho? MALICIA: Mas ¡ay de mí! ¿Qué extraño que tema el nuevo cántico en mi daño? NOCHE: Cuando es objeto de mi devaneo... MALICIA: Cuando término es de mi suspiro... NOCHE: Nuevo alcázar que allí labrado miro. MALICIA: Nueva heredad que allí plantada veo. NOCHE: Lo que oigo dudo. MALICIA: Lo que dudo creo. NOCHE: ¿Qué pirámide altiva será aquella que a coronar de la mayor estrella su chapitel tan elevada sube que empieza torre y se remata nube? MALICIA: ¿Qué fértil viña bella, que hasta hoy no vi, será la que cercada tanto sobre las bardas se descuella, que deja ver en ella, de fértiles verdores coronada, los laberintos de amorosas lides con que se enlazan pámpanos y vides? NOCHE: ¿Qué fuera ¡ay infeliz! que la alta torre de la viña atalaya, unión tuviera con aquel canto? MALICIA: ¡Ay infeliz! ¿Qué fuera que aquella voz que tan sonora corre, con este hermoso pago conviniera? NOCHE: Dándome en lo frondoso de su esfera hoy las mismas fatigas las vides, que me dieron las espigas. MALICIA: Dándome hoy en sus dos frutos opimos, las ansias que los haces los racimos. NOCHE: Y es sin duda, pues que dijo, convidando a su labor... MALICIA: Y es sin duda, pues llamando a su afán, dijo el pregón...
Cantan los dos y la MÚSICA Jornaleros de la vida, que a providencias de Dios pan de ángeles cogisteis sembrando pan de dolor venid a mi voz, que el sueldo que os dio el señor de la mies, igual os dará de la viña el señor. NOCHE: ¿Qué señor ni qué viña? ¿De la era del sembrador divino el padre de familias no lo era? MALICIA: ¿El padre de familias no es quien vino a conducir obreros, igualando primeros y postreros? NOCHE: ¿Pues cómo de la siega a la vendimia pasa? MALICIA: ¿Pues cómo, si es que llega a fabricar plantel, lagar y casa, en dos sacras parábolas le infiero una vez labrador y otra heredero? NOCHE: ¡Oh quién, ya que la gracia y la hermosura perdió, perdido hubiera la ciencia, pues con eso no tuviera que batallar en mí la conjetura! MALICIA: ¡Quién, ya que me llamó docta escritura, depravado delirio de la mente, entre las sombras de la edad presente ofuscara la luz de la futura! NOCHE: Y pues mi pena dura... MALICIA: Y pues mi ansia tirana... NOCHE: No hay con quien más se desvanezca vana. MALICIA: No hay con quien más sus senos desabroche. NOCHE: Me iré a valer de la Malicia humana. MALICIA: Consultaré al Lucero de la noche. LOS DOS Donde, pues... NOCHE: ¡Mas qué miro! MALICIA: ¡Mas qué veo! NOCHE: ¿Has venido a mi voz o a mi deseo? MALICIA: A tu deseo y a tu voz, supuesto que en tu voz y deseo el mío se indicia. NOCHE: ¡Oh, si se buscan, qué unos y qué presto se hallan réprobo Espíritu y Malicia! Dime, pues, ¿qué me quieres? MALICIA: Lo que tú a mí si en mí tu pena infieres.Bien te acordarás, Lucero, --que en ti no puede caber lo flexible del olvido-- de aquel fiero pasmo, aquel mortal susto en que nos puso de dudar y de temer el sembrador, que comprando el trigo del mercader para su siembra, y saliendo al campo al amanecer, en cuatro partes de tierra los sulcos abrió a su mies. Dejo aparte si cayendo el grano en piedras tal vez no prendió raíces; dejo, Lucero, aparte también si cayendo en el camino, ya del ave o ya del pie robado, rindió el tributo en secas aristas, bien como el que cayó en vicioso campo sufocado dél en malas yerbas; y, en fin, dejo si fue o si no fue el que cayó en sazonada tierra --en logro de la fe del sembrador-- fértil colmo de lo inútil de los tres, y voy a que esta semilla nos dio bien claro a entender en metáfora de trigo de Dios la palabra, pues en el duro corazón cae, de piedra, a no prender raíces; en el perezoso, flojo y descuidado, a que el polvo le desvanezca; y en el lascivo a que dé en malas yerbas verdores que hermosos al parecer son luego adelfas y ortigas siendo solo en quien se ve útil fruto el corazón de quien le concibe fiel. Hasta aquí he dicho por solo dejar asentado que significada en el trigo de Dios la palabra esté y en el trigo y la palabra sombras y luces que den esperanza a los mortales de un gran prometido bien. Sobre este principio paso a que nadie dude ser el gran padre de familias rico mayoral de aquel sembrador, pues labrador le acredita ser de quien su mismo hijo pronunció "mi padre agrícola es," en cuyo ejercicio vimos que al primero rosicler del sol llamó a su labranza obreros y sin perder tiempo otros al mediodía y otros al anochecer, dando a los de antes el mismo sueldo que a los de después como quien dice, "a mis puertas para ostentar mi poder cualquiera y a cualquier hora, como llegue, llega bien." Este conducir obreros para una cosecha ayer y hoy para otra, ayer de pan y hoy de vino; este ofrecer igual el jornal mostrando que no hay distinción en él de tiempos ni de personas, pues llamados a merced de su sueldo los iguala sin injusticia de que dando a unos lo suficiente a otros lo gracioso dé, me ha puesto en obligación --como dije--de temer viendo pasar a la viña las tareas de la mies si de aquel prometimiento de Dios hay visos también como en el pan en el vino. NOCHE: Bien temes y dudas bien; pues la misma duda, el mismo temor es mi ansia cruel, mayormente si corriendo aquella primera tez de su corteza a las sombras y figuras, de que ves lleno el sagrado volumen, noto que halla el que le lee iguales lejos y visos de su esperado placer como en el pan en el vino. MALICIA: Eso ¿cómo puede ser cuando acabamos de oír que el hombre en la desnudez de mísero jornalero puede atento a su interés sembrando pan de dolor pan de ángeles coger? NOCHE: Como ese pan de dolor, con dolor no dudo... MALICIA: ¿Qué? NOCHE: Que a pan de ángeles sabrá y a pan de dolor sin él. MALICIA: ¿Con él y sin él no implica? NOCHE: No, Malicia, que ha de haber muchos llamados y pocos escogidos; y porque veas si en el vino hay vislumbres que al hombre den señas de premio y castigo la misteriosa embriaguez de Noé lo diga, puesto que fue el vino árbitro juez de réprobos y elegidos, pues dél resultó en Noé dar la maldición a Can y la bendición a Sen. MALICIA: Yo no sé más de que el trigo inmenso mérito fue de las espigas de Rut en los campos de Belén. NOCHE: También sé yo que fue el vino mérito inmenso, pues sé que vino a campos de Amar el racimo de Caleb. MALICIA: El subcinericio pan fue viático con que el espíritu de Elías llegó a los montes de Horeb. NOCHE: Mezclado el vino, mandó la sabiduría poner las mesas y en su convite solo se hizo mención dél. MALICIA: Montón de trigo, vallado de lilios, llamó tal vez allá el esposo a la esposa. NOCHE: Y tal vez la dijo, "Ven del Líbano que ya empiezan las viñas a florecer." MALICIA: El pan de proposición el Levítico poner mandó en el propiciatorio, desde donde Aquimelec se le ministró a David. NOCHE: Y David dijo después que había alegrado Dios su corazón recto y fiel con frutos de pan y vino. MALICIA: La nave del mercader de lejos condujo el pan. NOCHE: Y de cerca el vino quien viéndole agua al repartir vio que era vino al beber. MALICIA: La mortal hambre de Egipto sació el trigo de Joseph. NOCHE: Ahora acabo de decir transubstanciación en que si allá el trigo sació el hambre el vino en Canán la sed. MALICIA: En hacimiento de gracias del victorioso laurel sacrificio de Abrahán fue el pan del Melchisedec. NOCHE: ¿Cómo en ese sacrificio te olvidas del vino, pues sacrificio consumado no sería a faltar él? MALICIA: ¿Consumado sacrificio no sería? NOCHE: No. MALICIA: ¿Por qué? NOCHE: Porque así le instituyó el gran sacerdote rey. MALICIA: Luego si corren iguales desde el altar de Salén tantos aparatos como van disponiendo a la fe en vino y pan, vid y espiga, planta y siembra, viña y mies, no en vano es nuestro temor. NOCHE: Eso me trae a valer de ti, que yo, con ser yo, Malicia, te he menester; que en sacrílegos insultos no tiene ¡ay de mí! poder sin la malicia del hombre la malicia de Luzbel. Y pues de otra sementera echaste el trigo a perder sembrando en él la cizaña, y de otra viña el plantel viciaste haciendo que espinas y abrojos por uvas dé, mira cómo de esta nueva viña, casa de placer de ese padre de familias, nuestra sañuda altivez podrá, apagando las luces las sombras, desvanecer haciendo... pero los ecos me vuelven a suspender.
Dentro los instrumentos sonando hasta que se cante NOCHE: Y no con menor asombro a mí los ecos y el ver que con alguna familia, de las muchas de quien es padre, hacia aquí repitiendo la invocación viene. MALICIA: Pues retirémonos los dos y a la mira hasta saber quién viene en su llamamiento y qué pacto hace con él andemos; cuya noticia advertirnos podrá ser de lo que nuestras calumnias habrán de intentar después. NOCHE: Dices bien, y desde aquí los podremos atender y notar en lo que para decir una y otra vez...Cantan DÍA: Jornaleros de la vida, los que de Dios a merced sembrando pan de dolor pan de ángeles cogéis, a mi voz atended. MÚSICA: A mi voz atended. DÍA: Que igual os dará de la viña el señor, el sueldo que os dio el señor de la mies. TODOS: Que igual os dará de la viña el señor, el sueldo que os dio el señor de la mies.Con esta repetición salen los MÚSICOS de villanos; ISAÍAS, y JEREMÍS de profetas; el Lucero del DÍA de pieles. Luego el PADRE de familias, viejo venerable, de mayoral, con la mano en el hombro del HIJO, vestido de zagal. Representan dando vuelta al tablado, y tras ellos el Lucero del DÍA y la MALICIA como en acecho de ellos PADRE: Aunque con lástima advierto, bello lucero del día, que con ser tu voz la mía es voz que clama en desierto, pues tan pocos han venido de sus acentos llamados, con todo eso mis cuidados que siempre ayudar han sido al pobre, quieren que sea tan otro mi llamamiento que más al provecho atento los traiga que a la tarea, y así mudando el pregón, no al trabajo los convides; a la labor de esas vides, lagar y torre, que son hoy mis delicias mayores, llama. Acudan los obreros no ya como jornaleros sino como arrendadores; veamos si hace el interés menos molesto el afán. HIJO: A esa gracia que vendrán no dudes, y más cuando es la misma gracia, señor, quien tus piedades publica. MALICIA: ¿La misma gracia þ¡qué horror!þ quien sus piedades publica? NOCHE: Calla, y el oído aplica hasta entenderlo mejor. JEREMÍAS: Yo que en tu familia soy quien más de este honor se obliga, de parte de la fatiga del hombre gracias te doy, pues dándole la heredad con que pague de su fruto mismo algún leve tributo de la excelsa majestad y grandeza que hay en ti, será no pequeño indicio que cultive en tu servicio y que gane para sí, de cuyo inmenso favor cargo le hará mi cuidado. HIJO: ¿Qué mucho si tal crïado la grandeza es del señor? MALICIA: "¿Qué mucho si tal crïado la grandeza es del señor?" NOCHE: Atiende y calla. ISAÍAS Gozoso, yo qué te diga no sé, mas sé que al mundo diré cuán benigno, cuán piadoso, llamaste a tu viña bella a fin que el que la labrase de sus achaques hallase la salud de Dios en ella. Esta mejora en los dos yo al mundo publicaré. HIJO: ¿Qué harás en eso si fue tu nombre salud de Dios? MALICIA: "¿Su nombre salud de Dios?"
Electronic text by Vern G. Williamsen and J T Abraham
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