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ANTEO: Un hombre, desde aquella
torre, por una claraboya de ella,
escala haciendo, a lo que ya sospecho,
las fáciles alhajas de su lecho,
al campo se descuelga.
IRÁN: El lino ya, que de la reja cuelga,
al hombre va faltando,
y se viene a la tierra despeñando.
ANTEO: ¡Precipitado anhelo
de desesperación!
LIDORO: ¡Válgame el Cielo!
ANTEO: Ya puesto en pie camina,
haciendo desperdicio de la ruina.
IRÁN: Hacia nosotros viene.
Sale LIDORO cayendo
ANTEO: Sin duda que rendido nos previene
avisos, a pesar de alguna envidia.
LIDORO: Decidme, moradores de la Lidia,
¿dónde, entre tropas tantas,
vuestro príncipe está?
IRÁN: Puesto a tus plantas,
señor y padre mío,
sin alma, sin acción, sin albedrío,
porque absorto, confuso y elevado
el verte de esta suerte me ha dejado.
LIDORO: Una y mil veces sea
felice, hijo, el día que te vea
la Fortuna en mis brazos,
lazos de amor.
IRÁN: Di nudos, y no lazos,
pues que la muerte, al verlos,
no podrá desatarlos sin romperlos.
ANTEO: A todos da tu mano.
LIDORO: ¡Oh noble Anteo!
¡Oh amigos!
IRÁN: ¿Es posible que te veo?
LIDORO: En esta torre estaba
preso. La gente vi que se acercaba
al muro, y lima sorda de la reja
fue, no sé si mi mano o si mi queja.
Por ella me he arrojado,
del homenaje ya desobligado,
sólo para avisarte
que, pues eres Adonis, no seas Marte.
Libre estoy, que es el fin que has pretendido;
no el ejército marche, que has traído,
un paso más; que aunque ahora Ninias reina,
temo que su prisión rompa la reina
a esta ocasión, y es su belleza una
deidad, que tiene imperio en la Fortuna.
Dale el bastón
IRÁN: Habiendo tú llegado,
tú eres el general, yo tu soldado.
Da la órdenes tú; que yo, al saberlas,
sólo trataré ya de obedecerlas.
LIDORO: Pues marche en buen concierto
la vaga población de este desierto
la vuelta de aquel muelle que allí cierra
el paso con el río.
Dentro tocan cajas, y se da voces
VOCES: ¡Guerra, guerra!
ANTEO Ya no es posible, porque ya ha salido
de la ciudad la gente.
LIDORO: Prevenido
mi ejército le espere;
mas no la embista, si embestir no quiere
el suyo, pues que de la ofensiva
guerra la acción se trueca en defensiva,
al amparo esperando de esa sierra.
UNOS: ¡Viva Ninias! Dentro
OTROS: ¡Lidoro viva! Dentro
TODOS: ¡Guerra!
Suenan cajas y clarines. Salen SEMÍRAMIS,
LISÍAS, FRISO, LICAS y algunos SOLDADOS
SEMÍRAMIS: Príncipe joven, que a enterrarte vienes
donde el sepulcro de tu padre tienes,
¿cómo, si darle intentas
la libertad, sin dársela te ausentas?
IRÁN: Como ya se la he dado,
que para eso bastó el haber llegado;
y como he conseguido
el fin, ya que a tu patria me ha traído,
volverme pretendía,
porque desprecio del vencerte hacía.
SEMÍRAMIS: ¿Cómo, si en esa torre en infelices
prisiones yace, osadamente dices
que libertad le has dado? Es barbarismo.
IRÁN: ¿Quieres ver cómo?
SEMÍRAMIS: Sí.
IRÁN: Dígalo él mismo.
LIDORO: Libre estoy, porque habiendo
faltado el homenaje, bien entiendo
que pudieron gloriosos mis blasones
quebrantar de la torre las prisiones.
SEMÍRAMIS: Yo me alegro de verte
libre, para prenderte
segunda vez, y para que mi brío
tenga más que vencer, que, en fin, es mío.
IRÁN: Pues si esto te provoca,
embiste.
SEMÍRAMIS: Toca al arma.
LIDORO: Al arma toca.
LICAS: Hoy verás el valor que desconfías.
FRISO: Hoy verás el valor de quien te fías.
SEMÍRAMIS: Yo haré que el tiempo esta vitoria escriba.
VOCES: ¡Guerra! Dentro
éntranse todos, sacando la espada
UNOS: ¡Viva Lidoro!
OTROS: ¡Nínias viva!
Dase la batalla con mucho estruendo, y sale CHATO
CHATO: A perro viejo no hay
tus tus, dice allá un proverbio,
y yo acá también lo digo,
puesto que soy perro viejo.
Sin ser pescador, apenas
vi que andaba el río revuelto,
cuando dije, "La ganancia
es mía." ¿Qué hago? Tomo y vengo
y rompo aquesta cadena,
y de madre y hijo huyendo,
que es tan malo uno como otro,
pasarme a otra tierra quiero.
Suenan cajas
Trabada está la batalla,
y en tanto que los encuentros
se barajan, quiero yo
echar a esta suerte el resto.
Escondido entre estas peñas
he de esperar el suceso.
¡Cuerpo de Apolo conmigo,
y cuál anda allí el estruendo!
Y aun aquí; que derramados
los dos ejércitos veo
no dejar parte ninguna
que no ocupen. Pues no tengo
dónde esconderme, la santa
mortecina hacer intento;
tiéndome de largo a largo.
SEMÍRAMIS: ¡Ay de mí! Dentro
CHATO: Ya no me tiendo,
porque por aqueste monte
bajar despeñado veo
un hombre, y no es bien quitarle
que él haga el papel del muerto.
Cada uno a lo que toca
acuda.
Sale SEMÍRAMIS, sangriento el rostro, y con
flechas en el cuerpo, como cayendo
SEMÍRAMIS ¡Valedme, cielos!
CHATO: Y así, acuda yo a esconderme,
y él a morirse.
SEMÍRAMIS: ¡Ah! ¡Qué presto
has acabado, Fortuna,
con mi vida y con mis hechos!
CHATO: (La voz quiero conocer, Aparte
aunque es verdad que no quiero.
SEMÍRAMIS: En fin, Dïana, has podido
más que la deidad de Venus,
pues sólo me diste vida
hasta cumplir los severos
hados que me amenazaron
con prodigios, con portentos,
a ser tirana, crüel,
homicida, y de soberbio
espíritu, hasta morir
despeñada de alto puesto.
CHATO: (Tanto miedo tengo que aun Aparte
para huir valor no tengo.
Tocan cajas y dicen dentro
TODOS: ¡Viva Lidia!
LIDORO: La vitoria
seguid, que hoy es el día nuestro.
SEMÍRAMIS: ¿Qué es vivir? Aunque no es mucho
que ella viva, si yo muero.
Mas lo poco que me queda
de vida, lograrlo pienso;
que a costa de muchas muertes
morir bien vengada intento.
CHATO: (No tropiece con la mía.) Aparte
Suena la cadena de CHATO
SEMÍRAMIS: ¿Qué triste, ronco y funesto
son de prisiones se mezcla
con los marciales estruendos?
CHATO: (Es la cadena de un galgo, Aparte
que anda por aquesos cerros
a caza de liebres, y es
el galgo y la liebre a un tiempo.
SEMÍRAMIS: ¿Qué quieres, Menón, de mí,
de sangre el rostro cubierto?
¿Qué quieres, Nino, el semblante
tan pálido y macilento?
¿Qué quieres, Ninias, que vienes
a afligirme triste y preso?
CHATO: Sin duda que ve fantasmas
éste que se está muriendo.
SEMÍRAMIS: Yo no te saqué los ojos.
Yo no te di aquel veneno.
Y si el reino te quité,
ya te restituyo el reino.
Dejadme, no me aflijáis.
Vengados estáis, pues muero,
pedazos del corazón
arrancándome del pecho.
Hija fui del aire, ya
en él hoy me desvanezco.
Muere SEMÍRAMIS
VOCES: ¡Viva Lidoro! Dentro
LIDORO: El alcance Dentro
seguid, pues que van huyendo.
Salen FRISO, LICAS, LISÍAS, y SOLDADOS
LICAS: Hoy es para Babilonia
infausto el día.
FRISO: Los cielos
conjurados se declaran
contra nosotros,
LISÍAS: No menos
que juzgamos es la ruina,
si en aquel pavés advierto.
LICAS: ¡Qué desdicha!
LISÍAS: ¡Qué tragedia!
FRISO: Mayor es la que vemos,
que este cadáver... (Mas ¡ay Aparte
infeliz! No el sentimiento
me haga decir que yo supe
antes de ahora este secreto,
pues sólo puede salvarme
el sagrado del silencio.)
LISÍAS: ¡Ay joven rey, cuánto fue
trágico tu nacimiento!
Tocan y dice dentro LIDORO
LIDORO: Pues en la ciudad se entran,
no paréis hasta entrar dentro.
LICAS: Tan gran desdicha, Lisías,
no tiene ya otro remedio
sino que en el mauseolo
a Ninias depositemos,
y de su oculto retiro
a Semíramis saquemos,
pues sólo puede salvar,
o su fortuna o su esfuerzo,
nuestra patria de estas iras.
LISÍAS: En los hombros le llevemos.
Llevan LICAS y LISÍAS en los brazos a SEMÍRAMIS
FRISO: Llevadle los dos, que yo
ánimo y valor no tengo;
pues aunque le pierden todos,
soy yo sólo el que le pierdo.
Vase FRISO y salen ASTREA y LIBIA
ASTREA: Huyendo la gente vuelve
a la ciudad.
LIBIA: En no siendo
Semíramis quien la anima,
siempre esperé mal suceso.
Sale CHATO
CHATO: Tal es lo que pasa allá,
que aquí a la prisión me vuelvo.
ASTREA: Chato, ¿qué es esto?
CHATO: ¿Queréis
que lo diga todo, y presto?
Pues es que todos, señoras,
han lo que yo hiciera hecho.
ASTREA: ¿Qué es?
CHATO: Huir, y que en el campo
queda...
LIBIA: Dilo.
CHATO: ...Ninias muerto.
ASTREA: ¡Ay infelice de mí!
Máteme mi sentimiento.
Dentro voces
UNOS: Grande Semíramis bella.
OTROS: Sal de aquese oculto encierro
a dar la vida a tu patria.
OTROS: Felice reina, tus hechos
nos rescaten de tan graves
ruinas como padecemos.
Salen LISÍAS, LICAS, FRISO y
SOLDADOS
LISÍAS: Entrad, y romped las puertas
de su cuarto.
LICAS: Vuelva el cetro
a las manos de quien tuvo
en ellas todo el imperio
de la Fortuna.
FRISO: (¡Ay de mí! Aparte
Que ella ha sido la que ha muerto.)
LISÍAS: Abrid la puerta.
Abren una puerta como a golpes y sale NINIAS
NINIAS: Tiranos,
¿no basta tenerme preso,
sino también venir hoy
a darme muerte?
TODOS: ¿Qué es esto?
NINIAS: Vuestro rey soy. Pues ¿por qué
me quitáis la vida? ¿El reino
no basta?
ASTREA: ¡Cielos! ¿Qué oigo?
Rendida tus plantas beso.
LISÍAS: Vasallos, bien claro está
de entender tan gran suceso,
y que fue, pues Ninias vive,
Semíramis la que ha muerto.
LICAS: Su soberbia hizo, sin duda,
la traición de aqueste trueco.
LIDORO: (De Semíramis es éste Dentro
el gran palacio. Entrad dentro,
que en ella agora me falta
de vengar aquel desprecio.
Salen LIDORO, IRÁN, ANTEO y los SOLDADOS
LISÍAS: No podrás en ella ya,
poderoso Rey, supuesto
que ella murió y Ninias vive.
LIDORO: Pues sí vive a quien yo debo
la libertad que me dio,
y no fue quien me dio luego
el la segunda prisión, vean
que aquel favor le agradezco,
y esta vitoria no sigo,
pues que las armas suspendo.
IRÁN: Yo también le reconozco
los favores que te ha hecho.
NINIAS: Yo, agradecido a los dos,
pago a Astrea lo que debo,
y perdono a quien estuvo
culpado en tenerme preso,
porque de la hija del aire
la historia acabe con esto.
FIN DE LA COMEDIA
Electronic text by Vern G. Williamsen and J T Abraham
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