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FRISO: Ya es otra la duda mía, viendo que en aqueste punto a la noche lo pregunto y me lo responde el día. ¿Vos sois la que me llamáis? SEMÍRAMIS: Yo os escribí aquel papel. FRISO: Pues ¿cómo decís en él que honor, vida y ser fiáis, señora, de mi valor, como mujer afligida? SEMÍRAMIS: Porque mi honor, ser y vida, ni es ser, ni vida, ni honor, y de vos fïarlo intento, porque sé que me servís sólo vos. FRISO: Bien lo advertís. ¿Qué mandáis? SEMÍRAMIS: Estadme atento. Yo...mas primero que aquí mi pecho os descubra osado, dedidme vos si restado tendréis valor para... FRISO: Sí. SEMÍRAMIS: Pues ¿cómo de aqueste modo, antes de oír para qué, me respondéis? FRISO: Porqué sé que le tengo para todo. SEMÍRAMIS: ¿Y daisme palabra hoy? FRISO: Sí, señora. SEMÍRAMIS: ¿Antes de oír de qué? FRISO: Sí, que esto es decir que para todo os la doy. Y porque confuso lucho, cuanto imaginéis ofrezco hacer; y si oírlo merezco, decid. SEMÍRAMIS: Escuchad. FRISO: Ya escucho.SEMÍRAMIS: Yo, de Nino mujer, y de él viuda, reino en Siria. FRISO: Mi pecho no lo duda. SEMÍRAMIS: Corrió voz que alevosa muerte le di. FRISO: La envidia es maliciosa. SEMÍRAMIS: Con esta acción Lidoro a Babilonia vino. FRISO: No lo ignoro. SEMÍRAMIS: Díjome que crüel tiranizaba a mi hijo el laurel. FRISO: Presente estaba. SEMÍRAMIS: Por él envié al instante. FRISO: Sé que vino también; pasa adelante. SEMÍRAMIS: Vencí a Lidoro en singular batalla. FRISO: Tu peine lo dirá, no hay que acordalla. SEMÍRAMIS: Volviendo vitoriosa, hallé... FRISO: Nobleza y plebe sospechosa. SEMÍRAMIS: De Ninias esparcido el nombre al viento... FRISO: Aun agora parece que lo siento. SEMÍRAMIS: Del aplauso ofendida... FRISO: Ya lo sé, que el dolor nunca se olvida. Hasta aquí sé de tus desdichas graves. SEMÍRAMIS: Pues oye desde aquí lo que no sabes. Si al corazón que late en este pecho todo el orbe cabal le vino estrecho, ¿qué le vendrá un retrete tan esquivo que tumba es breve a mi cadáver vivo? Yo, Friso, arrepentida de verme, tan a costa de mi vida, en mí misma vengada, vivo, si esto es vivir, desesperada. Esta quietud me ofende, matarme aquesta soledad pretende, angústiame esta sombra, este pavor me asombra, esta calma me asusta, esta paz me disgusta, y este silencio, en fin, tanto me oprime que a un fatal precipicio me comprime. Yo, pues, no quepo en mí, y con nuevo cisma solicito explayarme de mí misma; si con fiera arrogancia me declaro, es faltar a la constancia que prometí, del reino haciendo ausencia, y es poner el laurel en contingencia cuando con señas de mi esfuerzo viles agora mueva yo guerras civiles. Y así, Friso, procuro en la industria hallar medio más seguro; pero antes que la industria te declare, dile a tu admiración que no se pare; que volando en ajenas alas venga, cuando las suyas desplumadas tenga; porque es preciso hallar en esta parte juntos el hablar yo y el admirarte. Ninias es mi retrato; pues con sus mismas señas robar trato la majestad; que, sin piedad alguna ladrona me he de hacer de mi fortuna. A este efecto ya tengo prevenidos adornos a los suyos parecidos, porque aun las circunstancias más pequeñas no puedan desmentirnos en las señas. A este efecto, en aqueste vil retiro, donde un suspiro alcanza otro suspiro, del femenil adorno haciendo ultraje, me he ensayado en el traje varonil, porque en nada me halle la novedad embarazada. Este luto funesto pudiera asegurártelo bien presto, pues hipócrita es, que triste encubre la vanidad que de modestias cubre. A este efecto también me he retirado con tanta autoridad, tanto cuidado, por tener hecha ya la consecuencia de que ninguno llegue a mi presencia. La industria dije ya; pues oye el modo, para que de una vez lo sepas todo. Ya he dicho que ladrona he de ser de su cetro y su corona. Para robo tan grave, el paso me asegura aquesta llave. No hay en todo palacio tan retirado espacio que no registre y más el cuarto suyo; pues por un caracol secreto, arguyo que, ya vencido el miedo con haberío pensado, llegar puedo del rey al cuarto. Cuando las sombras de la noche sepultando su vida estén en el silencio mudo de su sueño, no dudo que, tapando su boca con los fáciles nudos de la toca, podré ciego traerle donde el sol otra vez no llegue a verle, en su lugar quedando yo con mentido sexo, gobernando. Una dificultad hay solamente, y es que dé voces. Ésta ácilmente la he de salvar con que un retrete tengo que para prisión suya le prevengo, donde, aunque a voces con sus penas luche, no es posible que nadie las escuche. Para tan grande empeño me he de valer de ti, después del sueño; porque sola no fuera posible que yo a tanto me atreviera; que aunque es verdad que Licas me ha debido más afectos que tú, (Pierdo el sentido Aparte cuando de ellos me acuerdo, y aun el jüicio es poco que no pierdo.) Viéndote a ti más fino conmigo en la opresión de mi destino, de ti quise fïarme, de ti, Friso, valerme y ampararme. Mujer soy afligida, pues muero sin reinar, no tengo vida. Mi ser era mi reino; sin ser estoy supuesto que no reino. Mi honor mí imperio era; sin él honor no tengo; de manera que, a tus plantas rendida, fío de ti mi honor, mi ser, mi vida. FRISO: Si desde el mismo instante que conocí tu espíritu arrogante no me ofrecí a servirte, fue, señora, por no dejar de oírte, sacando en tan extraño caso de cada voz un desengaño. Tuyo soy, tuyo he sido, de mi elección estoy desvanecido; y sólo te respondo cuando a quien soy osado correspondo; que pues la noche ya caduca baja, empañada en su lóbrega mortaja, declinando en bostezos y temblores la primera lección de sus horrores, hasta el cuarto pasemos del rey, no porque nada efectuemos, sino porque veamos en qué disposición su gente hallamos, para ir previniendo el dónde, el cómo y cuándo. SEMÍRAMIS: Ya te entiendo, y la respuesta sea apagar esta llama. Así se vea cuánto desalumbradas mis locuras aborrecen la luz y obran a escuras. Ven agora conmigo, que yo te he de ayudar. FRISO: Tus pasos sigo. (Cumplióse mi esperanza; Aparte trujo el cielo a mis manos la venganza.) SEMÍRAMIS: Ven, no temas, que cuando no consiga el intento, me basta que se diga que lo emprendí. El concepto de mi idea escándalo de todo el mundo sea.
Vanse. Salen LISÍAS y CHATO con luz LISÍAS: Cómo vos estáis aquí a esta hora? CHATO: Mi oficio es éste. LISÍAS: Vuestro oficio ¿allá en la caza el ejercicio no tiene? CHATO: Concedo. LISÍAS: Pues ¿cómo lo es el entrar en el retrete del rey a esta hora? CHATO: Escuchadme. Responderé en forma, y breve. Alimentar es mi oficio los perros. LISÍAS: Pues bien, ¿qué tiene que ver eso con entrar aquí? CHATO: Agora lo veredes. Mandóme el rey cien escudos; ninguno escribirme quiere la libranza; siendo así que ha sido, señor, aquéste un puesto que el rey me ha dado, ¿buscarle aquí no conviene, para darle cuenta de él siempre que me le pidiere? LISÍAS: ¡Qué necedades! Por vida del rey...Sale LICAS LICAS: ¿Qué rumor es éste? LISÍAS: Ese loco, ese villano, que aquí se ha entrado. LICAS: ¿Qué quieres, Chato, aquí? CHATO: Lo dicho, dicho; no he de decirlo dos veces; que es contra el arte, y habrá un crítico que lo enmiende. LICAS: Vete de aquí. CHATO: Yo me iré. En palacio, finalmente, toda es gente honrada, pero mi libranza no parece.Vase CHATO LISÍAS: ¿Qué hace el Rey? LICAS: Medio desnudo, quiso ver unos papeles, y dormido se ha quedado sobre ellos y en el bufete; que ésta es la señal que sólo dan de mortales los reyes. Yo, aunque conozco que ya es hora de recogerse, no me atrevo a despertarle, por el gusto con que duerme. LISÍAS: Bien has hecho. La cortina le corre hasta que despierte y llame. LICAS: Confuso estoy, Lisías. LISÍAS: ¿De qué? LICAS: De verle de un ánimo tan cobarde. No sé cómo se lo enmiende. En esto habemos de hablar. LISÍAS: Salgámonos del retrete; conferiremos los dos cómo corregirse puede este defecto, que en él ha sido natural siempre. LICAS: Dices bien, porque entre sueños algunas veces se entiende lo que se habla. LISÍAS: El llamará, si despertare. LICAS: ¡Qué fuerte pasión es la de los celos! ¿Si el Rey ama a Libia? LISÍAS: Tente. Dejémosle reposar. ¡Oh, quiera el cielo que llegue tiempo en que me desengañe de dudas tan inclementes!Vanse, y salen SEMÍRAMIS y FRISO FRISO: Rumor ninguno se oye en todo el cuarto. SEMÍRAMIS: Ya debe de estar recogido. FRISO: No hace; que allí vestido se ofrece, en una silla dormido. SEMÍRAMIS: Mucho extraño que le dejen tan solo. FRISO: Pues por si acaso ha sido descuido éste, y no sucede otra vez, logrémosle hoy que sucede. SEMÍRAMIS: En un pensamiento estamos. FRISO: Las grandes acciones suelen hacerse acaso mejor que cuando se piensan. ¿Quieres que boca y rostro le tape, porque así ni conocerme pueda, ni pueda dar voces, y a tu cuarto me le lleve? SEMÍRAMIS: Sí; toma aqueste cendal, y mientras que tú lo prendes, cerraré esta puerta yo, porque nadie a tiempo llegue que nos estorbe; que luego disculparé fácilmente haberla cerrado, como una vez la acción se acierte. FRISO: Pues a cerrar tú la puerta, y yo, señora, a prenderle. SEMÍRAMIS: Fortuna, si a los osados se dice que favoreces, yo lo soy. FRISO: Infeliz joven, tu desdicha te condene a esta prisión de mortal, puesto que eres rey y duermes.SEMÍRAMIS cierra la puerta, FRISO entra dentro, suena ruido y cae el bufete NINIAS: ¡Ay de mí! ¿Qué es esto? Dentro FRISO: Es Dentro un traidor leal, que ofende a su rey con la disculpa de que a su reino obedece. NINIAS: ¡Licas! ¡Lisías! Dentro SEMIRAMIS: En vano con él aquí te detienes. Llévale presto a mi cuarto.Sale FRISO con NIMIAS en brazos, tapado el rostro y con vestido parecido al de Semíramis FRISO: ¡Qué mal de mí te defiendes! LICAS: Pasos y ruidos escucho. Dentro LISÍAS: Dentro entremos. Dentro SEMÍRAMIS: Gente viene. LISÍAS: Cerrada la puerta está. Dentro LICAS: ¿Quién hay dentro que la cierre? Dentro SEMÍRAMIS: Perdí la ocasión mejor, puesto que no puede hacerse tan sin ruido, que allá fuera no lo sientan. LISÍAS: ¿Qué pretendes? Dentro LICAS: Abrir la puerta y entrar Dentro a ver qué rumor es éste. SEMÍRAMIS: ¡Ay de mí! ¿Qué puedo hacer? Aunque abran, es fuerza que entren, pues ya la puerta derriban. LICAS: ¿Cómo a mi fuerza rebelde Dentro tanto estás, porfiado cedro? SEMÍRAMIS: Si me voy, y cuando lleguen no hallan a nadie, es hacer que algo en mi daño sospechen. Si llegan a verme aquí y a Ninias no, inconveniente es mayor. Todo, el valor y el ingenio lo remedie.Desnúdase y queda en jubón Adiós, femenil modestia; que de esta vez has de verte desnuda de tus adornos, aunque en los ajenos quedes. Esconderé aquestas ropas; depositadas se queden debajo de aqueste lecho.Esconde los vestidos y salen LICAS y LISÍAS LICAS: A ser el muro más fuerte, te rindieras a mis golpes. LISÍAS: Señor, ¿qué rumor es éste? SEMÍRAMIS: Ninguno: al sueño rendido estaba, y él, entre leves fantasías, me obligó a que alterado despierte; y así, con aquel furor tropecé y cayó el bufete. LICAS: Luego, ¿aquí ninguno andaba? SEMÍRAMIS: No. LISÍAS: Pues dime: ¿cómo tienes por adentro aquesta puerta cerrada? SEMÍRAMIS: Como yo, al verme con el pavor de aquel sueño, cerré temerosamente, propio afecto de un temor, obrar lo que antes ofrece. LICAS: ¿Que no pueda hacer contigo que no digas que le tienes? LISÍAS: Aunque a tu voz dar es fuerza crédito, a mí me parece que jurara que había oído pasos y habla de más gente. SEMÍRAMIS: Yo sólo estaba.Sale FRISO FRISO: Ya queda... (Mas ¡ay de mí!, ¡qué imprudente Aparte volví.) LICAS: Un hombre allí llegó, y al vernos la espalda vuelve. SEMÍRAMIS: ¿Hombre aquí? No, no es posible. LICAS: Ya es fuerza verlo. SEMÍRAMIS: ¿Quién eres? FRISO: Yo soy, Licas. LICAS: Pues ¿tú aquí? LISÍAS: (¡Grave mal!) Aparte SEMÍRAMIS: (¡Empeño fuerte!) Aparte LICAS: (¡Traidor hermano!) Aparte SEMÍRAMIS: Pues Friso, ¿vos sois? Matadle, prendedle.SEMÍRAMIS habla aparte a FRISO (No temas; que hacer agora esta deshecha conviene.) LICAS: Yo sacaré de mi sangre el escrúpulo... FRISO: Detente; que en sabiendo el rey a qué y por dónde entré, me tiene que agradecer, no culpar. LICAS: Dilo, pues. FRISO: A él solamente he de decirlo. SEMÍRAMIS: Apartaos todos, porque solo llegue.SEMÍRAMIS habla aparte con FRISO Friso, ¿dónde queda Ninias? FRISO: Encerrado en el retrete prevenido para él. SEMÍRAMIS: ¿Vióle alguien? FRISO: Solamente Flora, de quien te has fïado. ¿Qué ha habido acá? SEMÍRAMIS: Mil crueles sospechas; pero ya todas mi ingenio las desvanece, porque ya ninguna toca en lo principal, pues creen que soy Ninias. FRISO: Y di, ¿agora tengo de dejar prenderme? SEMÍRAMIS: No, yo lo remediaré. FRISO: ¿De qué suerte? SEMÍRAMIS: De esta suerte.Haba alto ¡Oh Friso!, dame tus brazos, pues hoy la vida me vuelves. LISÍAS: ¿Qué es aquello? LICAS: El rey le abraza. SEMÍRAMIS: ¿Qué os admira? ¿Qué os suspende? Todo el enojo con Friso en agrado se convierte. Semíramis, que en fin es madre, y como así me quiere, me envía con él un aviso, en que me dice y me advierte de quién me debo guardar y de quién fïarme. A este fin por su cuarto a esta hora quiso que secretamente bajase; y así, desde hoy más atentos y prudentes vivid todos, porque sé quién me sirve y quién me ofende. LICAS: Señor, ¿pues quién? SEMÍRAMIS: Esto basta que os digo por ahora, y cesen sospechas; que aunque con todos hablo, sólo uno me entiende. Tomad esa luz, entrad a acostarme. (El mundo tiemble Aparte de Semíramis, pues hoy otra vez a reinar vuelve.)Vase SEMÍRAMIS LICAS: ¿Qué le habrá dicho? LISÍAS: No sé. LICAS: Mas si la reina le advierte algo, será de los dos. LISÍAS: Temblando quedé de verle airado. LICAS: ¡Extraña mudanza! Friso, ¿qué secreto es este que al rey has dicho? FRISO: Bien grande. LICAS: Pues ¿no podré yo saberle? FRISO: ¿No basta que sepas, Licas, que si cual noble procedes, tendrás hermano y amigo en mí? Pero si no, atiende que soy quien soy, y este acero sabrá a un hermano dar muerte.
FIN DE LA SEGUNDA JORNADA
La hija del aire, segunda parte part 7
Electronic text by Vern G. Williamsen and J T Abraham
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