This file was last updated on May 25, 1998.
SEMÍRAMIS habla dentro a LIDORO SEMÍRAMIS: A este umbral has de quedarte, racional bruto, y de aquí ninguno pase.Sale SEMÍRAMIS ASTREA: Hoy en ti a Venus se rinde Marte, LIBIA: Dicha ha sido singular. SEMÍRAMIS: Astrea, toma este acero; Libia, el espejo; que quiero acabarme de tocar. El tono que se cantaba cuando aquel clarín sonó, prosiga agora; que yo me acuerdo bien de que estaba en oírle divertida; y una batalla, no es justo decir que me quitó el gusto que me tuvo entretenida. Vuelva, pues, donde cesó; y este bajel vuelva el bello golfo a surcar del cabello, donde varado quedó.MÚSICOS: "La gran Semíramis bella, reina del Tigris al Nilo..."
Tocan cajas y dicen dentro VOCES: ¡Viva Ninias, nuestro rey! ¡Viva el sucesor de Nino! SEMÍRAMIS: Oíd. ¿Qué confusas voces son éstas? ¿Qué ha sucedido? Licas, ¿qué es esto?Sale LICAS LICAS: No sé, porque solamente miro, desde aquestos corredores, todo el vulgo dividido ocupar calles y plazas, ya en tropas y ya en corrillos; y sin saber más, mi afecto me trujo a hablarme contigo. SEMÍRAMIS: (Bien ese afecto me debes. Aparte Pero yo miento. ¿Qué digo?)Dentro voces VOCES: Viva nuestro invicto rey! OTRO: No dejemos ya regirnos de una mujer, pues tenemos príncipe tan grande. SEMÍRAMIS: Friso, ¿qué es eso?Sale FRISO FRISO: No sé, señora, porque solamente el ruido a tu presencia me trae. SEMÍRAMIS: Ya saberlo solicito.Sale LISÍAS LISÍAS: Aguarda, detente, espera; que pues que yo me anticipo, señora, a besar tu mano antes que Ninias tu hijo, sólo ha sido a darte cuenta de la novedad que ha habido. SEMÍRAMIS: Dilo, aunque para saberlo no me importa ya el oírlo. LISÍAS: Que viniese a Babilonia Ninias, de tu parte Licio me mandó, y a tu obediencia pronto se puso en camino. A Babilonia llegamos, donde el puente levadizo, viendo tu mismo retrato, nos dio paso sobre el río. A palacio caminaba el príncipe, agradecido a la dicha de llegar a tus pies en tan propicio día, que tú victoriosa triunfabas de tu enemigo. Su hermosura ganó en todos un afecto tan benigno, que, no diciéndolo nadie, todos dijeron a gritos... UNO: No una mujer nos gobierne, Dentro porque aunque el cielo la hizo varonil, no es de la sangre de nuestros reyes antiguos. VOCES: ¡Viva Ninias, nuestro Rey! Aparte ¡Viva el sucesor de Nino! SEMÍRAMIS: Calla, calla, no lo digas, pues ya esa voz me lo ha dicho, y es hoy sentirlo dos veces llegar dos veces a oírlo. Desagradecido monstruo, que eres compuesto vestigio de cabezas diferentes, cada una con su jüicio, pues cuando acabo de darte la victoria que has tenido, ¿de que soy mujer te acuerdas, y te olvidas de mi brío? VOCES: Sí, que Rey varón queremos. Dentro OTRO: Habiéndole en edad visto Dentro capaz de reinar, no es justo que reines tú, que no has sido sangre ilustre y generosa de nuestros Reyes invictos. SEMÍRAMIS: Es verdad; pero de dioses desciende mi origen limpio. Licas, de este atrevimiento venganza a tu valor pido. LICAS: Bien sabes de mí la fe y lealtad con que te sirvo; mas si el príncipe es, señora, de mi rey natural hijo, y tiene razón, y es pueblo, ¿quién bastará a reducirlo? FRISO: Yo bastaré, y de tu nombre la voz tomaré; que estimo más el ser vasallo tuyo. SEMÍRAMIS: Yo te lo agradezco, Friso; y Licas verá algún día cuánto en mi gracia ha perdido. (Estoy por decirlo; pero Aparte vame mucho en no decirlo. Mas detente; que ya es justo, en empeño tan preciso, mudar de consejo y dar a este vulgo más castigo del que de mí habrá esperado, si no del que ha merecido.) Formado cuerpo de tantos, que parciales y divisos os alimentáis de solas las novedades del siglo, bien sabéis de mi valor que pudiera reduciros al yugo de mi obediencia y de esta espada a los filos; pero quiero de vosotros tomar, con mejor estilo, mejor venganza. Esta sea, pues no me habéis merecido, que me perdáis desde aquí. Ya del gobierno desisto, de vuestro cargo me aparto, de vuestro amparo me privo. La viudez que no he guardado hasta aquí por asistiros, guardaré desde hoy; y así, el más oculto retiro de este palacio será desde hoy sepulcro mío, adonde la luz del sol no entrará por un resquicio. Ningún hombre me verá el rostro, siendo mi hijo, por serlo, de aquesta ley el primer comprehendido; y así, entrar no le dejéis a él, ni a nadie, a hablar conmigo. En sus manos, le decid, que el cetro y laurel altivo dejo; que dé a sus vasallos ese gusto de regirlos, hasta que a mí me echen menos; pues ya sólo el valor mío siente que se me parezca, porque no podrá el olvido borrarme de sus memorias. FRISO: ¡Señora! SEMÍRAMIS: Déjame, Friso. LICAS: Advierte... SEMÍRAMIS: Vos no me habléis. LISÍAS: Mira que... SEMÍRAMIS: Ya nada miro. Quédate, pueblo, sin mí. Todos me dejad. Conmigo nadie venga. Rey tenéis; seguidle a él. Un basilisco tengo en los ojos, un áspid en el corazón asido. ¿Yo sin mandar? De ira rabio. ¿Yo sin reinar? Pierdo el juicio. Etna soy, llamas aborto; volcán soy, rayos respiro. LICAS: ¡Qué ambicioso sentimiento! FRISO: ¡Qué sentimiento tan digno! LISÍAS: ¡Qué resolución tan ciega y sin tiempo! LICAS: Lisís, dinos: ¿Dónde el príncipe quedó, viniéndote tú? LISÍAS: No quiso acabarme de escuchar Semíramis. FRISO: Ahora dilo. LISÍAS: Viniendo a palacio ya, ese eminente obelisco, regular Atlante nuevo, nuevo fabricado Olimpo, mauseolo consagrado a las cenizas de Nino, preguntó qué templo era; y habiendo entonces oído que era el sepulcro eminente de su padre, así le dijo, "Salve, depósito fiel del mejor rey que ha tenido el mundo, si amor no hubiera borrado su nombre altivo. Salve, y de mí no se diga que la primer vez que miro de tu urna las cenizas, no doy de mi amor indicios. No he de llegar de palacio a ver los umbrales ricos, sin que primero vea el mundo que, a mi ser agradecido, es aquéste en Babilonia el primer umbral que piso, reverenciando postrado hoy en su fin mi principio." Y echándose del caballo, dentro entró, y al mármol liso que muerto le deposita y le representa vivo, besó la mano, pidiendo de su culto a los ministros le sacrifiquen; y él queda asistiendo al sacrificio, cuya acción piadosa más pudo alterar los motivos del pueblo. A buscarle vuelvo, y a decir cuánto ha sentido Semíramis sus aplausos, porque venga prevenido a desenojarla. ¡Dioses, doleos de su peligro! ASTREA: Padre y señor, ¿de esa suerte te vas, y habiéndome visto para besarte la mano, lugar no me has permitido? LISÍAS: ¡Ay hija! No a mi amor culpes, que esta novedad que admiro ha embargado los afectos hoy de todos mis sentidos.Vase LISÍAS LICAS: Aunque Babilonia hoy en confusiones y gritos alterada, hermosa Libia, cumpla con su nombre mismo, porque no excepta lugares, tiempos ni personas, dijo un sabio que amor y muerte eran los más parecidos; y así, pues las novedades que a todos han suspendido, a mí me han dado ocasión de hablaros, ose deciros, ¿cuándo seré tan dichoso que merezca el amor mío la suma gloria que espero y el grande amor a que aspiro? LIBIA: Ya vos sabéis cuánto, Licas, a vuestra fe agradecido, mi pecho os estima; pero esa ocasión que habéis dicho, no he de darla yo. La reina es dueño de mi albedrío. Pedidme a la reina vos. LICAS: Con esa esperanza vivo. FRISO: Yo, hermosa, divina Astrea, ya que ninguna he tenido, no os digo, ¿cuándo seré felice? Que sólo os digo ¿cuándo no seré infelice? Pues favor no solicito para ser amado; basta el no ser aborrecido. ASTREA: Tarde, Friso, porque en mí esos desdenes esquivos son naturaleza, y mal podéis nunca reducirlos. FRISO: Tan hallado estoy con ellos y por vuestros los estimo, que con ellos no echo menos el bien a que no me animo.Tocan chirimías y dicen dentro VOCES: ¡Viva Ninias, nuestro rey! ¡Viva el sucesor de Nino! LIBIA: Ya de más cerca se escuchan las voces que dan indicio de que ya el príncipe llega; y así, de esta cuadra idos los dos. LICAS: Aquí, a mi pesar, de vuestra luz me despido. FRISO: Yo no, Astrea, de la vuestra, porque sé que en esto os sirvo. ASTREA: No se va quien deja tantos pesares de haberle visto. FRISO: También vivo feliz yo, pues padezco. ASTREA: Si imagino que mi desprecio estimáis, ni aun desprecios tendréis míos. LIBIA: Adiós, Licas. LICAS: El os guarde. Vamos, porque es justo, Friso, que al príncipe le besemos los dos la mano. FRISO: Yo sigo a Semíramis en todo; y así, hasta que haya sabido si en esto pude enojarla, no le veré. LICAS: Esto es preciso, que es nuestro príncipe. FRISO: Ella nuestra reina, a quien yo sirvo. LICAS: Pues yo voy a verle. FRISO: Y yo de su vista me retiro.Vanse los dos LIBIA: ¿Hasta cuándo, hermosa Astrea, ingrato tu pecho altivo ha de negarle al Amor tributo? ASTREA: Aunque ves que a Friso aborrezco, no a mi pecho acuses con desvaríos de incapaz Amor. Bien sé qué es querer; y si te digo la verdad, mis pensamientos son más osados y altivos. LIBIA: ¿Cómo? ASTREA: Hija soy de Lisías; con Ninias, príncipe invicto, me he crïado. LIBIA: Ya te entiendo. Fuera de que ha interrumpido tu voz la música. ASTREA: (Aquí Aparte esperarán mis sentidos, locos de amor, a su dueño.)Vanse. Tocan chirimías y sale todo el acompañamiento y detrás NINIAS en traje de camino, y a la puerta por donde sale está LIDORO atado con cadena y CHATO junto a él VOCES: ¡Viva el sucesor de Nino! NINIAS: De todos vuestros aplausos hago a los cielos testigos, que, a disgusto de mi madre, ni los escucho ni admito. UNO: Tú eres nuestro rey, y tú solamente has de regirnos. NINIAS: Y ya que una obligación de hijo en el templo he cumplido, dejad que acuda a las otras, a mi madre agradecido. CHATO: (Cuando niño no era Ninias, Aparte a su madre parecido tanto, aquel rostro y aquéste, ¿quién no dirá que es el mismo?) NINIAS: Tened, no paséis de aquí. ¿Qué lástima es la que miro, cuando del real palacio la primera losa piso? CHATO: (Ella es, vestida de hombre Aparte o yo he de perder el juicio.) NINIAS: Hombre, ¿quién eres? LIDORO: Señor, de la Fortuna un delirio, un frenesí de la suerte, de los hados un prodigio, y del humano poder el escarmiento más vivo. CHATO: (Lo de un huevo a otro no es nada, Aparte que hay huevos no parecidos; que unos se dan a dos cuartos, y otros se pagan a cinco.) NINIAS: ¿Qué delito así te ha puesto? LIDORO: Haber infeliz nacido. NINIAS: ¿Delito es ser infeliz? LIDORO: Y no pequeño delito. NINIAS: Dime, ¿quién eres? LIDORO: Lidoro, rey de Lidia; y este aviso, pues te coge a los umbrales de reinar, príncipe invicto, sírvate de algo, observando cuerdo, atento y advertido, que pasar de extremo a extremo es de la Fortuna oficio. NINIAS: ¿Tú eres el que a Babilonia intentaste poner sitio? LIDORO: Sí, señor, y tú y tu padre alentasteis mis motivos. NINIAS: Eso no entiendo ni quiero entenderlo. Enternecido me han dejado tus fortunas, y aun me ha parecido indigno que así al vencido se trate; y si agora no te libro, es porque no sé si tienes más culpa que ser vencido. Y aunque la tengas, Lidoro, palabra doy al impíreo coro de los dioses que hoy no pida, a los pies rendido de Semíramis mi madre, en premio de que no admito un reino, sino que tengas la libertad que has tenido. LIDORO: Como can estoy atado, y así, como can me humillo, halagándote los pies humilde y agradecido.Vase LIDORO CHATO: No hará un bien sólo en librarle, sino dos, porque no vivo, ni como, ni bebo, ni duermo, ni hago otro ejercicio, guardándole. NINIAS: Pues, ¿quién eres? CHATO: Chato, aquél que cuando niño solía jugar con él. NINIAS: No te había conocido. CHATO: Yo tampoco, porque está a su madre parecido más que antes; todo su rostro cortado es aqueste mismo. NINIAS: Dime, ¿cómo estás tan viejo y tan pobre? CHATO: Como sirvo. NINIAS: Yo me acordaré de ti. CHATO: Y yo diré, Si me miro medrado, que como hay un diablo a otro parecido, un ángel a otro también.Salen LICAS y FRISO FRISO: ¿Que salir no haya podido de palacio, sin que todos vean que de él me retiro pesaroso de este aplauso? LICAS: En tanto, príncipe invicto, que al cuarto vas de la reina, mi señora, te suplico permitas besar tu mano. LISÍAS: Licas, gran señor, ha sido el vasallo que dio a Siria más victorias. NINIAS: Ya he oído vuestro nombre, y conocemos por vuestra persona estimo. LICAS: Conoceréis el vasallo que más desea serviros. NINIAS: Alzad del suelo. ¿Un hermano no tenéis? LICAS: Sí, señor; Friso. NINIAS: Pues ¿cómo, tan retirado, no llegas a hablarme? FRISO: Rendido a vuestras plantas estoy. NINIAS: Muy tarde y de espacio ha sido; y quizá algún día veréis que, aunque no caigo advertido en todo, lo entiendo todo, y uno entiendo y otro estimo. LICAS: ¿Porqué...? NINIAS: No hablo con vos, Licas. FRISO: Yo quise... NINIAS: Bien está, Friso. ¿Cuál es de mi madre el cuarto?Salen ASTREA y LIBIA ASTREA: Aqueste, príncipe invicto, a cuyos umbrales yo a besaros me anticipo la mano. NINIAS: Del suelo alzad; que en mis brazos os recibo, por deciros que el ausencia en mí nunca engendra olvido, porque vengo muy gustoso a veros amante y fino. ASTREA: Todo a mi fe lo debéis, mas callar ahora es preciso. NINIAS: Entraré a ver a mi madre. LIBIA: Ella, gran señor, nos dijo que nadie entrar se permita dentro aunque fueseis vos mismo. NINIAS: Si quien no fuera una dama aqueso me hubiera dicho, respondiera de otra suerte; pero a vos basta deciros que esos preceptos se entienden con todos y no conmigo. LISÍAS: ¡Qué prudencia! LICAS: ¡Qué cordura! LIBIA: ¡Qué severidad! ASTREA: ¡Qué brío!Vanse, y quedan FRISO y LICAS LICAS: ¡Que hayas, Friso, procurado el ser hoy del rey mal visto! FRISO: No es el rey, porque hasta agora reina Semíramis. LICAS: Digo que en todo mi opuesto eres. FRISO: Si tú no lo fueras mío, no lo fuera yo; demás de que si hacerme he querido mal visto de Ninias, tú de Semíramis. LICAS: Yo sigo la parte de la justicia, que Ninias es del rey hijo. FRISO: Pues yo la de la Fortuna, que Semíramis ha sido quien se ha sabido hacer reina. LICAS: Pues vamos por dos caminos, tú verás en el fin de ellos... FRISO: ¿Qué? LICAS: Que es mejor el mío. pues que lleva la razón de su parte. FRISO: Ése es delirio. Ten tú razón, yo fortuna, y verás que no te envidio.
FIN DE LA PRIMERA JORNADA
Electronic text by Vern G. Williamsen and J T Abraham
vwilliam@u.arizona.edu