This file was last updated on May 22, 1998.

   

JORNADA TERCERA


Suenan chirimías, y salen NINO, ARSIDAS, gente, y CHATO
UNO: ¡Viva Semíramis bella! Dentro OTROS: ¡Viva del Asia el asombro! Dentro TODOS: ¡Viva la que dio la vida Dentro a nuestro Rey generoso! ARSIDAS: Ya Semíramis e Irene vuelven a palacio. NINO: Loco de contento estoy al ver su nombre aplaudido. CHATO: Todos estamos acá, pardiez. UNO: ¡Tonto! ¿Cómo de ese modo... CHATO: Pues para entrar donde quiera, ¿qué más hay que hacerse tonto? Crïado de Semíramis so, y sabiendo que vos proprio acá mi ama os traéis, vengo, voy, ¿qué hago? Tomo y véngome acá también, o por esto o por estotro. NINO: Éste es un simple villano que desde Ascalón conozco; pues que Semíramis dél gusta, mandarás, Andronio, que le vistan de otra suerte; no ande aquí en traje tan tosco. CHATO: Vestida tengas el alma a penas de purgatorio. Entra, Mandroño, a vestir el soldado. UNO: De aquí a poco. TODOS: ¡Viva la que dio la vida Dentro a nuestro rey generoso! ARSIDAS: Ya la música otra vez suena, y ya se apean.
Vuelven a tocar, y salen SEMÍRAMIS e IRENE con muchas galas y damas
NINO: Dichoso yo, que merecí adorar dos beldades en un solio, dos soles en una esfera y dos diosas en un trono. SEMÍRAMIS: Más dichosa es quien de vos tuvo aplausos tan heroicos. CHATO: (¿Quién no dirá que mi ama Aparte siempre trajo aquel adorno? Pues yo me acuerdo de cuando eran pellejos de un lobo. Pero ¡cómo esas pellejas vemos hoy cubiertas de oro!) NINO: ¿Qué te ha parecido, hermosa Semíramis, bello monstruo de Asia, a cuyos rayos son tibios los rayos de Apolo, de la famosa ciudad de Nínive, del adorno de sus muros y sus calles, y comercio populoso? SEMÍRAMIS: Sí he visto, señor, y tengo de decir la verdad; todo cuanto hasta ahora he visto en ella... NINO: ¿Qué? SEMÍRAMIS: ...me ha parecido poco; mas no me espanto, porque objeto es más anchuroso el de la imaginación que el objeto de los ojos. Imaginaba yo que eran los muros más suntüosos, los edificios más grandes, los palacios más heroicos, los templos más eminentes y todo, en fin, más famoso. CHATO: (Tan loco nos venga el año Aparte cuando siembre mis rastrojos.) IRENE: En las entrañas nacida de un monte, en el seno bronco de unos peñascos crïada, ¿ánimo tan generoso y espíritu tan altivo engendraste? SEMÍRAMIS: Sí; que como pude allí discurrir mucho, no me contenté con poco. IRENE: Entra, pues, en mis jardines a ver si, ufanos y hermosos, te agradan. (Mas ¡qué cansada Aparte voy, no de mis celos solos, sino de haber oído tantos desvanecimientos locos!)
Vanse IRENE y las damas
SEMÍRAMIS: (¿Cómo en tan célebre día Aparte Menón falta de mis ojos? Mas ¿para qué le echo menos, si tantos aplausos logro sin él? Como éstos no falten, lo demás importa poco.)
Vase SEMÍRAMIS
NINO: Recatad, afectos míos, la dulce llama que escondo; que aun no es tiempo que sopladas sus cenizas del favonio, de amor el fuego descubran que arde ocultamente sordo. CHATO: Señor Mandroño, ¿es ya hora de que nos vamos nosotros? UNO: ¿Vos, sabéis qué es? CHATO: ¿Qué? Priesa de haber de vestirse un roto.
Vanse y sale MENÓN
MENÓN: De Siria el gobernador ésta envía con un proprio. ARSIDAS: (¡Ay, perdida prenda mía! Aparte NINO: Está bien... MENÓN: (¡Ay dueño hermoso!) Aparte NINO: ...que antes que para otra cosa sepa, el olvido que os propongo, quiero saber en qué estado está. MENÓN: En el que estaba proprio. NINO: ¿Qué es? MENÓN: Que haré cuanto pudiere; mas juzgo que puedo poco. NINO: Pues habéis de poder mucho. Dad la carta a Arsidas; todos los despachos por su mano lleguen a mí; que ya él solo me acierta a servir. ARSIDAS: Tus plantas me da a besar. MENÓN: No lo ignoro; pero mandadle a él lo fácil, y a mí lo dificultoso. NINO: Venid conmigo a saber si lo es o no cuidadoso. Vos leedla; y vedme, agora cualquier despacho estorbo.
Vase NINO
MENÓN: Tomad; y si acaso puede un desdichado a un dichoso dar algo, sea un consejo; y es que, atento, cuerdo y pronto sirváis, sin enamoraros, porque lo perderéis todo.
Vase MENÓN
ARSIDAS: Bueno es el consejo; pero ya es muy tarde cuando le oigo, pues yo solamente sirvo porque otra hermosura adoro. ¡Con qué temores que dudo! ¡Oh pliego, tu nema rompo!

Lee

"Gran señor: Estorbato, Rey de Batria, viendo que a los umbrales de su patria victorioso llegaste, y que aquella conquista perdonaste, soberbio y presumido que sea temor lo que omisión ha sido. Con esto, y con que a él se pasó huyendo Lidoro, Rey de Lidia, pretendiendo el uno de su imperio apoderarse segunda vez, y el otro en Siria entrarse, ejércitos previenen, y como en tal confianza se mantienen todos los naturales, divisos y parciales, a su rey esperando, sospechosos están, y yo aguardando la invasión. Pocas son las fuerzas mías si tú, señor, socorro no me envías."

¿Quién se habrá visto jamás tan confuso y tan dudoso, pues vengo a ser hoy conmigo secretario de mí proprio? Como a la Batria pasase deshecho, vencido y roto, habrá corrido esta voz que con Estorbato torno. ¿Qué haré? ¿Diré al rey quién soy? No; que de mí sospechoso, querrá asegurar conmigo aqueste nuevo alboroto. Callaré oculto hasta que la ocasión descubra el modo, que mejor me esté. ¡Oh, Irene, por ti en qué empeños me pongo!

Vase, y salen IRENE, SEMÍRAMIS y damas
IRENE: ¿En fin, que nada te agrada de un sitio tan deleitoso? SEMÍRAMIS: Es el desvanecimiento tal que en estas cosas pongo, que pienso hacerlas mayores en siendo Menón mi esposo. IRENE: ¿Estás muy enamorada de él, Semíramis? SEMÍRAMIS: Conozco que debo a Menón, señora, todas las dichas que gozo; y como de agradecida hay un término tan corto a enamorada, decir que lo estoy será forzoso; si bien es mi presunción tal, que... IRENE: Dilo. SEMÍRAMIS: Que me corro de que haya de ser mi dueño quien es vasallo de otro. IRENE: Salíos todas allá fuera.
Vanse las damas
IRENE: Ya, Semíramis, que toco esta plática, no puedo dilatar más mis enojos; y así, antes que me preguntes porqué a este empeño me arrojo ni qué me obliga, te mando que desde este instante proprio estés persuadida a que no ha de ser Menón tu esposo; porque, aunque vasallo, tiene dueño, si no tan hermoso, menos ingrato y más noble, menos vano y más heroico. Si el rey casarte mandare, con desdén ceremonioso has de fingir que no tienes gusto en este desposorio; y a él le has de dar a entender que le aborreces, de modo que, viéndose aborrecido, aborrezca; pues no ignoro que sabe una ingratitud pasarse de amor a odio. Y pues el rey hoy por este jardín ha venido, torno, Semíramis, a decirte que en esa puerta me pongo, sólo a mirar de la suerte que tus labios y tus ojos empiezan a introducir los desdenes rigurosos de tu fingida mudanza. Y así, por ahora sólo te advierto que desde aquí todas las acciones noto.
Escóndese IRENE, y salen NINO y MENÓN
NINO: Esto ha de ser porque está Semíramis ya aquí, y logro tan buena ocasión. Detrás de aquestas murtas me escondo. Llega, dándole a entender cuánto es tu afecto muy otro; advirtiendo, que me quedo donde cuanto digas oigo.
Escóndese el rey
SEMÍRAMIS: (¿Habrá rigor más violento?) Aparte MENÓN: (¿Trance habrá más riguroso?) Aparte SEMÍRAMIS: (¿Que aya de dar a entender Aparte yo que ingrata correspondo?) MENÓN: (¿Que haya de decir por fuerza Aparte yo, que lo que estimo enojo?) SEMÍRAMIS: (Sí, pues así le aseguro.) Aparte MENÓN: (Sí, pues así la reporto.) Aparte SEMÍRAMIS: (Aunque, si a la ira advierto...) Aparte MENÓN: (Aunque, si atiendo a mi enojo...) Aparte SEMÍRAMIS: (...que de la envidia de Irene Aparte dentro de mi pecho formo...) MENÓN: (...que de los celos del rey Aparte dentro de mi alma lloro...) SEMÍRAMIS: (...en fingir que le aborrezco...) Aparte MÉNÓN: (...en decir que no la adoro...) Aparte SEMÍRAMIS: (...sospecho que no haré mucho.) Aparte MENÓN: (...presumo que haré muy poco.) Aparte IRENE: (Ya se han visto. ¡Celos, tenga Aparte piedad mi industria en vosotros!) NINO: (Ya se hablan. ¡Consiga, celos, Aparte mi pena algún desahogo! SEMÍRAMIS: En mucho estimo, Menón, hoy a los cielos piadosos esta ocasión que me han dado de hablaros en mis enojos; que a dilatarse un instante, presumo que escandalosos reventaran el volcán de mi pecho, dando asombros al cielo, hasta que llegase o lo ardiente o lo ruidoso de mis quejas a deciros que, ofendida de vos, torno por consejo a aconsejaros no tratéis de ser mi esposo. IRENE: (No entra mal en el despecho Aparte Semíramis.) MENÓN: (¡Rigurosos Aparte cielos! Si ella no ha sabido que el rey está oyendo, ¿cómo me habla con tanto rigor? NINO: (¿Semíramis, ¡estoy loco!, Aparte sale al paso a su mudanza?) MENÓN: (¡Que sea, ¡ay de mí!, forzoso, Aparte siendo sus enojos falsos, hacer ciertos sus enojos!) Semíramis, aunque tengas quejas de mí, y aunque ignoro la ocasión, no te he de dar (¡quién vio más terrible ahogo!) Aparte satisfacciones, porque no puedo. (Atiende a mis ojos, Aparte hermoso imposible mío.) Esto a las quejas respondo; y en cuanto a que ser no quieras mi esposa, yo te perdono el desaire... (No hago tal.) Aparte de decírmelo en mi rostro; pues con eso has excusado que yo te diga lo proprio. SEMÍRAMIS: ¿Que tú lo dijeras? MENÓN: Sí. IRENE: (¡Él la desprecia! ¡Qué oigo!) Aparte NINO: (No empieza a fingirlo mal.) Aparte SEMÍRAMIS: (Si él, ¡Cielo!, está tan remoto Aparte de que Irene me está oyendo, ¿cómo me habla deste modo?) Pues si vos tan consolado estáis, que de mis enojos aun no preguntáis la causa, no añadamos unos a otros. Id con Dios. MENÓN: Quedad con Dios.
Hacen que se van
SEMÍRAMIS: (¡Qué sin afecto amoroso Aparte me llega a hablar y se vuelve!) MENÓN: (¡Con qué seco desahogo Aparte me deja ir y no me llama!) SEMÍRAMIS: (Pero el callar es forzoso.) Aparte MENÓN: (Pero el sufrir es preciso.) Aparte SEMÍRAMIS: (¡No hubiera un estilo como Aparte hablar callando!) MENÓN: (¡No hubiera Aparte de callar hablando un modo!)
A IRENE
SEMÍRAMIS: Para la primera vez que a servirte me dispongo, bien entablado he dejado el temor. IRENE: Ya lo conozco; pero quisiera que fuese más declarado el oprobrio. SEMÍRAMIS: ¿Más? IRENE: Sí.
A NINO
MENÓN: Para la primera lección que de olvido tomo, ¿no la he repetido bien? NINO: Sí, pero la has dicho poco. MENÓN: Pues yo creí que era mucho, y aun de lo mucho me asombro.
A SEMÍRAMIS
IRENE: Vuélvele a llamar, y asienta que no se trate en ser tu esposo.
A MENÓN
NINO: Vuélvela a hablar; dila que no has de hacer el desposorio. SEMÍRAMIS: Sí haré. (Hablen mis sentidos Aparte aquí, cumpliendo con otros.) MENÓN: Sí haré. (Mi dolor conmigo Aparte cumpla aquí, hablando en mí propio.) SEMÍRAMIS: Menón. MENÓN: Semíramis. SEMÍRAMIS: Pues ¿a qué tornáis aquí? MENÓN: Torno, yo no sé a qué. Decid vos, ¿porqué me nombráis? SEMÍRAMIS: Os nombro porque... Pero ¿qué sé yo? Cuando andáis tan cauteloso para deciros que os llamo... por deciros que me corro de haberos dado esperanza de que seréis tan dichoso que jamás me merezcáis. MENÓN: Pues yo volvía a eso proprio. SEMÍRAMIS: Sí; mas quiero yo decirlo; vos no lo digáis. MENÓN: En todo opuestos parece; que hoy, ingrato imposible, somos; pues yo no decirlo quiero, y que vos lo digáis tomo por partido. SEMÍRAMIS: ¿Qué os obliga? MENÓN: No sé. ¿Y vos? SEMÍRAMIS: También lo ignoro. MENÓN: Decidlo vos; que quizá tenéis... SEMÍRAMIS: ¿Qué? MENÓN: ...menos estorbo. SEMÍRAMIS: Quizá mayor. MENÓN No es posible. SEMÍRAMIS: No os entiendo. MENÓN: Yo tampoco; mas si vierais lo que paso... SEMÍRAMIS: Si supierais lo que escondo ... MENÓN: ...vierais... SEMÍRAMIS: ...supierais... MENÓN: ...que yo... SEMÍRAMIS: ...que yo... MENÓN: ...siento... SEMÍRAMIS: ...sufro... IRENE y NINO: (¿Qué oigo!) Aparte SEMÍRAMIS: ...porque... MENÓN: Decid. SEMÍRAMIS: Estoy muda; hablad vos. MENÓN: Estoy dudoso. SEMÍRAMIS: Pues adiós. MENÓN: Adiós, pues. Idos. (Pero así el silencio rompo.) Aparte Vos por esta parte. SEMÍRAMIS: Idos por estotra. IRENE: ¡Necia! NINO: ¡Loco!
Truécanse, y al entrar, MENÓN halla a IRENE y SEMÍRAMIS al rey
IRENE: ¿Qué has dicho? NINO: ¿Qué has hecho? SEMÍRAMIS: Yo, nada he dicho. MENÓN: Yo tampoco. IRENE: ¡Señor! NINO: ¡Irene!, ¿tú aquí? SEMÍRAMIS: ¡Muerta estoy! MENÓN: ¡Estoy absorto! IRENE: Sí, señor, (Disculpad, cielos, Aparte esta sospecha en mi abono.) porque a Semíramis dije que, aunque haya de ser su esposo Menón, estando conmigo no se atreva a hablar de modo que el respeto de mi sombra peligrar pueda en un solo átomo; y así escuchaba ofendido mi decoro. NINO: Yo no escuchaba por eso; que, habiendo tan alevoso descubiértome Menón, responderé de otro modo; pues él, Semíramis, quiere, que vos sepáis que os adoro. SEMÍRAMIS: (¿Qué es esto, cielos? ¡De mí Aparte enamorado el rey! ¿Qué oigo?)

La hija del aire, primera parte part 8

Return to COMEDIA home page

Electronic text by Vern G. Williamsen and J T Abraham

vwilliam@u.arizona.edu