This file was last updated on May 20, 1998.
JORNADA SEGUNDA
Salen MENÓN y SEMÍRAMIS, de villana MENÓN: En esta apacible quinta, adonde el mayo gentil los países que el abril dejó bosquejados, pinta, aunque es esfera sucinta para el sol de tu hermosura, cuya luz ardiente y pura, vence al rosicler del día, bella Semíramis mía, es donde estarás segura, en tanto, ¡ay de mí!, que yo vuelvo a la corte a asistir. SEMÍRAMIS: ¿Luego no tengo de ir contigo a la corte? MENÓN: No. Mi amor tus hados temió, y así, aquí a vivir disponte, pues este florido monte, verde emulación de Atlante, no está dos millas distante de Níníve, su horizonte. Y así, sin que los divida más que esa punta elevada, que está de nubes tocada y de flores guarnecida, en ese traje vestida por sus campos te divierte, que yo, mi bien, vendré a verte cada noche. SEMÍRAMIS: Bien, Menón, muestras así cuántos son los acasos de mi suerte, vasallos de tu albedrío; pues el mío en este día, sólo hacerme compañía es lo que tiene de mío. MENÓN Bien de tus finezas fío todo aquese rendimiento, y bien de mi pensamiento fío que te le merece, pues sólo a vivir se ofrece a tanta hermosura atento, Tú a mi amparo agradecida, y con mi amor enojada, mi amparo te halló obligada y mi amor te halló ofendida. Dijísteme que tu vida hija de un delito era de amor, y que así no [fu]era posible tener amor a quien primero tu honor, que su gusto, no quisiera. Palabra de ser tu esposo te ofrecí; con que no alcanza mi fe más que la esperanza de que seré tan dichoso; si en este estado amoroso hoy a la Corte me voy, y dejo tu beldad hoy aquí, bien me ha disculpado el ver cuán amenazado de tus influjos estoy. Yo no, me puedo casar, que esto es obediencia y ley, sin dar cuenta de ello al rey; mientras lo voy a tratar y lo vuelvo a efectuar, que en esta quinta te estés, prevención, no prisión es; aunque todo lo es, señora, que no he de negarte agora lo que has de saber después. Pues si ocultarte pudiera, tanto mi amor te ocultara, que ni el sol viera tu cara ni el aire de tí supiera; si hacerla pudiera, hiciera una torre de diamante; y para que más constante fuese, Semíramis bella, a todas las llaves de ella quebrara luego al instante. Pero esto es encarecer mis afectos, y no más, que dueño, mi bien, serás, llegando mi esposa a ser, de alma, vida, honor y ser; que mal hoy de tu lealtad, para mi seguridad, yo, Semíramis, pretendo tener las llaves, teniendo tú las de mi libertad. SEMÍRAMIS: Tan sagrado es el preceto tuyo, que humilde y postrada, vivir del sol ignorada, y aún de mí misma prometo. Yo de mí misma, a este efeto, no sabré; porque si a mí yo me pregunto quién fui, yo a mí me responderé que yo no lo sé, e iré a preguntártelo a ti. MENÓN: Los villanos que vinieron de Ascalón para servirte, aquí podrán divertirte, pues tanto gusto te dieron. SEMÍRAMIS: Es verdad, porque ellos fueron en quien lisonja hallé alguna, cuantas veces importuna atormenta mis cuidados la tormenta de mis hados y el rigor de mi fortuna.Sale LISÍAS LISÍAS: Ya, señor, la, gente espera que contigo ha de partir. MENÓN: ¡Oh, quién se pudiera ir de suerte que no se fuera! Adiós, dueño mío, y espera que presto a verte vendrá quien sin ti y sin alma va, aunque siempre será tarde. SEMÍRAMIS: Júpiter tu vida guarde. MENÓN: Y la tuya aumente.Vanse MENÓN y LISÍAS SEMÍRAMIS: Ya, grande pensamiento mío, que estamos solos los dos, hablemos claro yo y vos, pues sólo de vos confío. Mi albedrío, ¿es albedrío libre o esclavo? ¿Qué acción, o qué dominio, elección tiene sobre mi fortuna, que sólo me saca de una para darme otra prisión? Confieso que agradecida a Menón mi voluntad está; pero ¿qué piedad debe a su valor mi vida, de un monte a otro reducida? Aunque si bien lo sospecho, la causa es, que de mi pecho tan grande es el corazón, que teme, no sin razón, que el mundo le viene estrecho, y huye de mí. En fin, ¿jamás más que un bruto no he de ser? Cielos, ¿no tengo de ver, sino imaginar no más, cómo es el vivir?Dentro CHATO [y SIRENE] CHATO: Sí harás. SEMÍRAMIS: ¿Quién me ha respondido? SIRENE: Dios, que en eso el mundo a los dos oirá. CHATO: Sí oirá, que ya sé.. SEMÍRAMIS: Si hablas conmigo, di, ¿qué? CHATO: Que todo el mundo con vos no se podrá averiguar, porque sois una atrevida; pero costaráos la vida. SEMÍRAMIS: Ya me deja ese pesar que temer y que dudar. SIRENE: El mesmo rey sabrá presto quién sois. SEMÍRAMIS: En dudas me ha puesto una cosa. CHATO: Claro está; pero a alguna pesará más que a mí. SIRENE: ¡Ay de mí!Sale SIRENE huyendo, y CHATO tras ella SEMÍRAMIS: ¿Qué es esto?CHATO: Un poco es. SEMÍRAMIS: Mirad que yo estoy aquí. CHATO: Y aun por eso, si la verdad os confieso, quijera que agora no os vais, cuando a agarrar llego el garrote. SEMÍRAMIS: ¿No os tenéis? CHATO: Dejadla pegar; veréis [la gracia con] que la pego. SIRENE: Tenle, señora. SEMÍRAMIS: Mirad. CHATO: Éste ya está levantado y ha de caer hacia algún lado; porque no os coja, apartad, que así quedarme no es bien toda mi vida, señora. SEMÍRAMIS: Pues ¿porqué reñís agora? SIRENE: Yo lo diré. CHATO: Yo también. SIRENE: No lo habéis vos de decir porque sos un embustero. CHATO: No me quedo a vos zaguero en materia de embustir. SIRENE: Yo habraré. CHATO: No, sino yo. SIRENE: No conviene. CHATO: Sí conviene. SEMÍRAMIS: Decid vos; callad, Sirene. CHATO: Oíd si tengo causa o no.
Finalmente quiso Dios, como digo de mi cuento, si no lo habéis por enojo, que al vivir en nueso puebro, cuando allí estuvo el Rey Nino, le dieron alojamiento en nuesa casa a un soldado, cariñoso por extremo; pues desde el primer instante que entró, nos vino diciendo que abrazaba en cortesía si en ella se abraza recio. He aquí que Menón se estuvo, algunos días, primero que despachase la gente. He aquí que el soldado nueso también se estuvo; llegó de la despedida el tiempo; fuéronse todos, y a él solo le pareció que era presto; estúvose un poco más que los otros, que, en efeto, quien no hace más que otro, más no vale, dice un proverbio. Mostrábale mala cara yo--bastaba la que yo tengo--, y buena Sirene, si es que la suya puede serlo. Él que no estaba muy ducho en entender bien a gestos, el de Sirene entendía, y no el mío; con aquesto comía como un descosido, que es poco como un hambriento. Harto ya, o por no hacer falta en la guerra, trató luego de partirse, mas mandó que le vengamos sirviendo. Bien pensé yo, y pensé mal, que fuera la ausencia medio para que el señor soldado mos dejara; pues fue yerro; que entrando a comer agora, me le hallé en casa, diciendo, "¿Era hora de venir? Amigo, un siglo ha que espero." No habré palabra, que diz que el reñir no es buen acuerdo a las horas del comer; comimos, y él muy contento se fue, hasta hora de cenar, a pasear por esos cerros. Yo, en viéndome solo, dije, "Ah, Sirene, ¿cómo es esto? ¿Fuera de las cinco leguas tiene aqueste alojamiento jurisdicción?" Ella entonces me dijo que, si la aprieto, se ha de huir de mí. "Sí harás," la dije un poco más recio, y aquí comenzó el amago. Vióle y dijo. "Sobre eso el mundo nos ha de oír." "Sí oirá," dije, "porque es cierto que no se ha de averiguar con vos todo el mundo entero, porque sos una atrevida." "El rey," dijo, "ha de saberlo." "Sí sabrá," la respondí, "pero pesarále de ello más a otro." Y cayó el amago, dio gritos, vino corriendo, llegasteis vos, y quedóse por hoy remitido el pleito hasta que el señor soldado venga y diga qué hay en esto. SEMÍRAMIS: (¡Cuánto, si agora estuvieran Aparte con gusto mis pensamientos, de aquesta simplicidad me riera! Mas no puedo; que fuera hacer de la risa desaire a mis sentimientos.)
Vase SEMÍRAMIS CHATO: Fuése sin hablar palabra. ¿Si es el soldado su deudo? SIRENE: ¿Qué había de hablar a un hombre que tiene tan mal pergeño, que de su mujer legítima aún es malo lo que es bueno? CHATO: ¿Pues es bueno que otro coma, y yo calle? SIRENE: Deteneos. Si éste es un pobre soldado, ¿no ha de buscar su remedio? CHATO: ¿Digo yo que no le busque? Más búsquele en el infierno. SIRENE: ¿Porqué no le decís vos que se vaya? CHATO: No me atrevo. SIRENE: Pues si vos no os atrevéis, ¿qué puedo hacer yo? CHATO: Atreveros, y decirle que se vaya; que por vos lo hará más presto. SIRENE: ¿Yo decirle tal? ¡Mal año!Vase SIRENE CHATO: Será por tenerlo bueno. ¿Qué haré yo de este soldado? Vulcano, a ti me encomiendo; dímelo tú, pues que tú eres dios que entiendes de esto.Vase CHATO, y sale MENÓN y NINO por otra puerta, y gente MENÓN: Hasta llegar a tus plantas, que son mi centro y mi esfera, violento diré que estuve. NINO: Con bien, noble Menón, vengas; alza del suelo; a mis brazos, que son centro tuyo, llega. ¡Oh, cuántas veces mi amor te ha culpado tanta ausencia! MENÓN: ¿Cómo en Nínive te hallas? NINO Muy mal hallado se muestra mi corazón en el blando monstruo que en la paz se engendra. Por ser imagen la caza, de la guerra salgo a ella; y así, para aquesta tarde los monteros se prevengan. ¿Cómo la gente partió? MENÓN: Rica, señor, y contenta. NINO: Y dime, ¿Ascalón no es una provincia muy bella? MENÓN: Es dádiva de tu mano; no hay más con que la encarezca. Fuera de que, cuando no fuese fértil y opulenta de cuantos dones reparte pródiga Naturaleza, todo lo fuera, señor, por un tesoro que en ella he descubierto, que a ti traición negártelo fuera. NINO: ¿Qué tesoro? MENÓN: Una mujer prodigiosa. NINO: ¿Y hay quien tenga una mujer por tesoro? MENÓN: Sí, señor. NINO: Por más que sea bella y sabía, que son partes que hacerla pueden perfecta, ¿será más de una mujer? MENÓN: Más será. NINO: ¿De qué manera? MENÓN: Siendo un asombro, un prodigio; y así, me has de dar licencia para pintártela, siendo hoy el lienzo tus orejas, mis palabras los matices, y los pinceles mi lengua. Estaba de toscas pieles...Dentro VOCES: ¡Plaza, plaza! NINO: Tente, espera no prosigas la pintura hasta que quién causa sepas ese rumor que he sentido. MENÓN: Mi señora la princesa de su cuarto pasa al tuyo, y ya en esta sala entra. Salen IRENE y SILVIA
Electronic text by Vern G. Williamsen and J T Abraham
vwilliam@u.arizona.edu