Ponen un arco de colores con una Cruz en la proa de la nave, y vanse tocando al arma los del bajel, y los de abajo tocan cajas y clarines y luego chirimías. Quédase la IDOLATRÍA

IDOLATRÍA Pasó la tempestad; ya está serena la esfera de ese mar que daba espanto, ya es timbre, ya es corona de la entena el arco de la paz, el Iris santo. ¿Cómo no turba al sol mi ardiente pena, cuando los cuellos de rubí levanto? ¡Ay, arco celestial, de tus colores tienes cifrados todos mis rigores! El pálido color a mí me alcanza, pues mirando esa imagen desespero; en lo verde consiste la esperanza del linaje que fue polvo primero, en lo rojo se ve la confïanza de la púrpura y sangre del Cordero que a la Pascua de Dios abrió el camino puesto en la mesa del Fasé divino. Si el arco de colores, crespo y rizo, la antigüedad llamó sagrada puente que en la vaga región Júpiter hizo para pasar del Sur al Occidente, como esa Cruz es arco, es pasadizo, por quien llega al Impíreo con la frente, a mi pesar, el corazón humano, una vez casi Dios y otra gusano. Los senos del infierno están temblando del Iris celestial de esa Cruz bella; ya Moloc y Esaú gimen llorando. ¡Que nazca de dos palos una estrella! Pedazos te he de hacer. Mas ¿cómo o cuándo, si átomos inmortales atropella? Tus rayos me deslumbran. Soles fueron; ya las estatuas de Betel cayeron.

Salen por la otra puerta JASÓN y los suyos, y por la otra MEDEA, y quédase la IDOLATRÍA a la puerta

JASÓN: Como en sus playas me vea ella me ha de recibir. MEDEA: Amor le pienso fingir. Hoy sabrán quién es Medea.

JASÓN: Salve, reina poderosa. Golfos penetré por ver tan soberana mujer, tan gentil y tan hermosa; como blanca mariposa vengo a amarte, vengo a verte, que eres luz, y luz de suerte que al Fénix del cielo igualas, y, ansí, batiendo las alas, enciendo mi propria muerte. Codicia de tus imperios no me trae en esa nave que, émula inmortal del ave, vuela por dos hemisferios. Por ondas de vituperios llegué a tus rayos sutiles que están produciendo abriles. Tengo esposa, diome enojos, y yo dejaré sus ojos por esos ojos gentiles. Flor serás de maravillas, tu aliento será de aromas, tus ojos serán palomas, y tus hermosas mejillas serán bellas tortolillas. Pondréte dos arracadas y dos murenas doradas, y serán, para ser bellos, tu dientes y tus cabellos, ovejas recién lavadas. MEDEA: Pensaba fingir amores y ya verdaderos son. Tú eres divino Jasón; ya han aparecido flores en mi tierra, y sus olores dan las viñas florecientes; cristal brotaron las fuentes para que beban las almas, y tus cabellos son palmas nacidas a sus corrientes. Sombra es el rico tesoro que ves en aquel manzano, del resplandor soberano de Jasón, a quien adoro. La cabeza tienes de oro, y respirando azucenas, son tus hermosas melenas como palmas relevadas. Las manos son torneadas, y están de jacintos llenas; tuya soy, a ti te quiero; regaladme ya con flores, que estoy muriendo de amores deste Jasón verdadero. Digo que de amores muero; tuyo será el Vellocino que buscas, Jasón divino, y aunque no soy tan hermosa como tu primera esposa, más lo he de ser, imagino. [JASÓN]: Destierra esa Idolatría; de tu reino la has de echar, para que pueda alumbrar sus engaños la luz mía. MEDEA: Poco a poco vendrá el día de mi paz y mi sosiego. IDOLATRÍA: (Amores finge; yo llego, Aparte y si verdaderos son, exhale mi corazón montes de hielo y de fuego.)

HÉRCULES: ¿Cómo quieres desposarte, señor, con una gentil, encantadora sutil, vana idólatra de Marte? ¿Tu nave quieres pasar a estos reinos, a estos climas? ¿Tu antigua esposa no estimas, o la quieres repudiar? JASÓN: Yo te quiero responder. Come de aquellos dragones. HÉRCULES: Duro precepto me pones. ¿Cosa inmunda he de comer? JASÓN: No es lo que yo santifico cosa inmunda, cosa fea. Seré esposo de Medea porque el Vellocino rico es timbre de mis coronas, y es de Isaac la bendición. HÉRCULES: Ya digo que no es Jasón aceptador de personas.

MEDEA: Sentémonos, mi Jasón, y de las auras gocemos que han hecho de argentería flores y hojas de esos huertos. JASÓN: Sentémonos, que contigo pretendo estar muy de asiento. MEDEA: Un ramillete he de hacerte en mis jardines amenos. TESEO: Uno quiero hacer agora de flores y de misterios, porque lo des a la esposa que tuya ha de ser. JASÓN: Y presto. TESEO: Ahora bien, todos los seis mudar los nombres debemos; Jasón se llame Jesús, o Salvador, que es lo mesmo; Medea se ha de llamar Gentilidad, y tú, Orfeo, Juan te llamarás, que es Gracia, y eres tú la voz del Verbo. La Idolatría se llame Engaño, y Hércules Pedro, y Andrés mi nombre será, aunque me llaman Teseo. Cada cual nombre una flor de color hermoso y bello para hacer el ramillete. MEDEA: Por la esperanza que tengo, y para dar a las flores orla hermosa, elijo trébol: el color verde es el mío. HÉRCULES: Por la fe que tener debo, nombro jacintos azules, flores de color de cielo. ORFEO: Jazmines serán mis flores, porque lo blanco y lo terso, que significa pureza, es el color que profeso. IDOLATRÍA: Mis flores son clavellinas, que son de color sangriento, porque de la sangre humana derramar abismos pienso. JASÓN: Pues violetas son las mías, que el color morado es, cierto, símbolo de amor, y amor mi atributo será eterno. TESEO: Pues en oyendo su nombre cada cual repita luego el que agora impuse, y cuando se nombraren discurriendo las flores, también repitan los colores que eligieron; el que errare ha de pagar. JASÓN: Juan y yo ¿cómo podemos errar? TESEO: No ha de haber errores donde todos son aciertos; empiece mi ramillete repitiéndose primero cómo en esa hermosa nave argonautas verdaderos a estas islas han pasado, y viéndolos en el puerto Medea... MEDEA: Gentilidad. TESEO: ...con furioso y bravo aspecto recibió al grande Jasón... JASÓN: Salvador. TESEO: ...cuyos deseos son del Vellocino de oro, y así con Hércules... HÉRCULES: Pedro. TESEO: Desembarcó en la ribera, y llamando al dulce Orfeo... ORFEO: Juan. TESEO: ...ya, cuya voz sonora, aunque voz dada en desierto, dice que es la idolatría... IDOLATRÍA: Engaño. TESEO: Y es el efecto de la idolatría... IDOLATRÍA: Engaño. TESEO: De modo que conocemos que es la idolatría... IDOLATRÍA: Engaño. MEDEA: Si tú con tus labios mesmos tres veces has confesado que eres engaño, no quiero seguirte más, fiero monstruo. ¡Oh, cómo ya te aborrezco! IDOLATRÍA: Con engaño me han cogido. ¿Estas son veras o juego? TESEO: Digo, pues, que en los jardines que vencen a los Hibleos, la flor jacinto... HÉRCULES: Jacinto. TESEO: ...nos mostró la fe y el celo, y en los hermosos jazmines... ORFEO: Jazmines. TESEO ...los hombres vieron la caridad en que Dios unido se ve con ellos por el trébol. MEDEA: Trébol. TESEO: Muestra la esperanza dulce afecto, y la morada violeta... JASÓN: Violeta. TESEO: ...su amor inmenso. Muestra el clavel encarnado, clavel, clavel... MEDEA: ¿Qué silencio es el tuyo, Idolatría? IDOLATRÍA: No haré cosa de provecho; turbada estoy, cuanto más que un color solo no tengo, pues tantos dioses adoro que aun las flores del Himeto su número no igualaron: ¿cómo he de estar atendiendo a un clavel? TESEO: Paso adelante, que tú pagarás los yerros después; digo que las flores significados diversos tienen de muchas virtudes, con que el regalo prevengo de la esposa en su esperanza,... MEDEA: Verde. TESEO ...que el amor eterno... JASÓN: Morado. TESEO: ...llevó a Jasón... JASÓN: Salvador. TESEO: ... por los inciertos campos del mundo, mostrando su caridad... ORFEO: Blanco. TESEO: ...y puesto entre tormentos y azotes, faltando la voz de Orfeo... ORFEO: Juan. TESEO: ...coronado le vimos de espinas y juncos fieros, no de jacintos... jacintos, flores azules...

Duérmese Pedro, que es HÉRCULES

JASÓN: ¿Durmiendo estás agora? Despierta, Hércules, amigo Pedro.

Despierta turbado

HÉRCULES: Azules. TESEO: Tardaste. HÉRCULES: Erré, porque si en lo azul tenemos cifra de la fe, y la fe me faltó cuando al Maestro le coronaban de espinas, descuido y error confieso. JASÓN: Pues llorar en penitencia. HÉRCULES: Seré Heráclito perfecto. TESEO: Digo que el tálamo hermoso de la esposa, está compuesto de los jazmines... ORFEO: Jazmines. TESEO: ...y del tierno trébol... MEDEA: Trébol. TESEO: ... y de violetas... JASÓN: Violetas. TESEO: ...y asistiendo Hércules... HÉRCULES: Pedro. TESEO: ...Medea... MEDEA: Gentilidad. TESEO: ...será la esposa, y Orfeo... ORFEO: Juan. TESEO: ...será voz de Jasón... JASÓN: Salvador. MEDEA: ¡Qué dulce acento! TESEO: ...porque ansí la Idolatría... IDOLATRÍA: Por ahora está en silencio. TESEO: Y aun vencida y desterrada, porque las mesas se han puesto para celebrar las bodas, donde da el esposo mesmo su cuerpo y sangre en manjar, porque es celestial cordero, y aquí la esperanza... MEDEA: Verde. TESEO: ...la fe descubre, y el celo... HÉRCULES: Azul. TESEO: ...con la caridad... ORFEO: Blanco. TESEO: ...que es blanco perfecto de amor. JASÓN: Morado, morado. MEDEA: Dos veces lo dijo: exceso. JASÓN: Es verdad que exceso ha sido del amor, el dar mi cuerpo en manjar. ¿Tú me acusaste? MEDEA: No, señor, que ya lo creo. TESEO: Finalmente, el ramillete otras virtudes ha hecho teologales: la fe,... HÉRCULES: Azul. TESEO: ...la caridad,... ORFEO: Blanco. TESEO: ...y luego, en el bautismo divino, que es el Jordán verdadero, renace vuestra esperanza..., esperanza... JASÓN: Esposa, presto di verde. MEDEA: Si ese bautismo me hace tuya y no lo tengo, ¿qué mucho que no responda? ¿Qué es la pena que merezco? JASÓN: Yo la pagaré por ti. MEDEA: ¿No ha errado Juan en el juego? JASÓN: No, que está santificado. MEDEA: Pues, dulce esposo, ya es tiempo de ganar el Vellocino; el jardín está en silencio, sueño a esas fieras infunde. JASÓN: Los dragones y tormentos pasaré por tus errores. MEDEA: Ya aqueste monstruo, que feo me parece, ha de salir desterrado de mis reinos. Vete de aquí, pues erraste. IDOLATRÍA: Iréme a infundir veneno a esos dragones y fieras.

Da voces

¡Rey del Aquilón soberbio, rey de Colcos, que te roban los tesoros de tus huertos!

Vase

JASÓN: Medea, yo he de ser contigo Isaac, tu bendición te da Melquisedec. MEDEA: Pobre y humilde soy; seré Lamec si hasta ahora fui rayo, fui Barac. JASÓN: Un gigante en mi amor es un Enac. MEDEA: Y yo te llamaré Imihen Lidec. JASÓN: Bien dices, porque soy Abimelec. MEDEA: Pedazos haré al ídolo Balac. JASÓN: Tiemble Idumea ya, tiemble Moloc. MEDEA: Medea no he de ser, ya soy Naín. JASÓN: Sí, porque justo soy, y soy Sadoc. MEDEA: Dale tu diestra, pues, a Benjamín. JASÓN: A ti se ha dedicado como Enoc. MEDEA: Salve, sagrado Abel. JASÓN: Salve, Efraín.

Sale el REY y la IDOLATRÍA

REY: ¿A mis jardines se atreven esos que argonautas nombras, y que las mortales sombras entre las aguas no beben? Defender pienso la entrada; llega fuerte, Idolatría, sube, compañera mía, al desierto desta grada.

Súbense en unas gradas hacia el árbol

¿Dónde vas, Jasón famoso, con vïaje tan prolijo? Si eres deidad, si eres hijo de Júpiter poderoso, pues quieres mi Vellocino haz que se vuelvan en pan esos peñascos que están impidiéndote el camino, y en ese mar de reflejos esa nave podrá ser la nave del mercader que lleva pan desde lejos. JASÓN: Con la palabra de Dios y no con pan solamente vive el hombre. IDOLATRÍA: Él es valiente; vencidos vamos los dos. REY No a ganar mi Vellocino tu espíritu se remonte; arrójate de ese monte: tus héroes en el camino te recibirán. JASÓN: Al cielo no se ha de tentar. Son vanas tus fuerzas. REY: Esas manzanas de oro, que penden al suelo, y este tesoro de nieve te daré, si nos adoras. JASÓN: Bárbaro, ¿mi ciencia ignoras? Solamente a Dios se debe la adoración, a quien Santo espíritus encendidos llamaron. IDOLATRÍA: Somos vencidos; acudamos al encanto de las muertes y tormentos.

Vanse el REY y la IDOLATRÍA por alto

HÉRCULES: ¡Ea, señor!, que aquí estamos y en la lid te confortamos; estrellas cubren los vientos. JASÓN: Orfeo, pasa adelante; prevénme, Juan, el camino. ORFEO: Lucero del sol divino y estrella he de ser errante; tu precursor he de ser. Sube a ganar el tesoro; con el Vellocino de oro tus héroes han de volver. Monstruos y fieras, ¿qué hacéis? Este sí es Jasón divino;

Señálale

mejor es su vellocino; Cordero es este que veis. Los tuyos siguiendo vamos tus pisadas, Jasón fuerte; no ha de espantarnos la muerte.

Van subiendo donde estará un árbol con manzanas de oro, y en la copa el Vellocino, que es una corderilla blanca, y al pie del árbol un dragón y un toro y otros animales, que bramen y se meneen horribles

JASÓN: Ya en la lid última estamos; los leones y dragones he de hollar, que ansí lo dijo aquel Rey de quien soy hijo. Muertes, tormentos, pasiones, dejad que gane el vellón de la oveja que perdí; con esta espada vencí,

Saca una espada que es una cruz

porque en nombre de Jasón o Jesús, han de temblar, aunque es nombre dulce y tierno, el cielo, el mundo, el infierno, y los cóncavos del mar. Oveja, que eres tesoro del Vellocino dorado,

Alcanza el cordero del árbol y las fieras bramen y menéense

¡oh, cuánto tú me has costado! De placer y gusto lloro; seré esta vez buen pastor: todo en mi nombre se entiende, y en Jasón se comprehende ser médico y salvador. TESEO: Tuyos los trofeos fueron; quede en eterna memoria tan eminente victoria. TODOS: Los argonautas vencieron. TESEO: Y yo en tu nombre, Jasón, con parte del Vellocino que ganó tu ser divino, me pongo aqueste tusón.

Pónesele en el pecho como tusón

Vean pendiente en mi cuello que he sido en esta conquista águila de eterna vista deste Vellocino bello que asombro del mundo es; orden de caballería la ha de hacer la fuerza mía. Teseo soy, soy Andrés.

Toma JASÓN el cordero a TESEO, y pónelo al hombro

MEDEA: Agora sí, salvador, llamar a Jasón podemos. Cantemos tonos, cantemos la gala del vencedor.

CANTAN: "Para dalle nueva vida y dar al infierno asombro, lleva Jasón en el hombro el rico vellón de la oveja perdida."

Bajan mientras cantan, y ciérrase la apariencia, y luego suben a la nave cantando, y sale la IDOLATRÍA

IDOLATRÍA: A esa católica nave hablar quiero desde aquí, para que sepan que tengo belleza de querubín. Argonautas naufragantes en ese piélago; oíd que a batalla os desafía el inmortal Baharín. En el estrellado trono donde Dios quiso asistir, hermoso más que los cielos de su palabra nací. Entre nueve jerarquías fui más alto serafín, y ufano con mi hermosura quise con Dios competir. Mas levantóse atrevido Miguel, diciéndome: Quis sicut Deus?; tocó al arma un estupendo clarín: la batalla fue sangrienta. Cielos, si lo fue decid; vuestras colunas temblaron, y el que agora es mi cenit, por la sangre de un Cordero cuya bella imagen vi. Venció la parte contraria y al caer estremecí los abismos y los cielos, donde me llamé Naín. Vengar quise mis afrentas en la mujer, que feliz le coronaban la frente flores de Ebdón y Sanir. Gozaba dichosa paz en un hermoso jardín el hombre, recién formado, gallardo, sabio y gentil, amante de su mujer, cuya blancura el jazmín envidiaba, cuyos labios eran clavel carmesí. Comed, señora, le dije, si inmortal queréis vivir, y veréis cómo en la ciencia con vuestro Autor competís. Esta manzana teñida de la gualda y del carmín, da eterna sabiduría: como Dios seréis ansí. Vencíla, comió, y alegre en un hermoso terliz de rosas y hierbas, puso la fruta que yo le di. Convidó con ella a Adán; era tierno, amaba, en fin. Comió della, conocióse, lloró luego y yo reí. Echólos del Paraíso su Señor, y un querubín con una espada de fuego los dejó por guarda allí, y maldiciéndome, dijo: "Enemistad entre ti y la mujer habrá, y ella te romperá la cerviz." Desesperado y soberbio, desde entonces, ¡ay de mí!, persigo al hombre y compito con el sumo Adonaí. Otra nave solamente, imagen de ese neblí de las aguas, nido fue de aromas y de alhelís, donde fénix renació mundo nuevo, que al abril de su hermosa primavera crecer supo, y producir. Espera, nave enemiga, águila deste país, toro de mejor Europa, ¿eres sirena o delfín? Deja el vellón que me llevas; vuelva, vuelva a su redil la oveja que me arrebatas casi con los lustros mil que encantada la he tenido, y como Clicie seguí la hermosura de sus rayos, del clavel y del jazmín. Ya será todo expirar, ya será todo morir, ya llegó mi mayor pena, ya llegó el rabioso fin, ya feneció mi venganza, ya Jasón triunfó de mí.

JASÓN: Porque sepas que la planta donde estaba el Vellocino produce fruto divino, porque es ya una imagen santa, Tártaro fiero, levanta los ojos a ese madero: verás en él un Cordero que su púrpura derrama en Cáliz, dando a quien ama Vellocino verdadero.

Suena música, y córrese una cortina y aparece encima del árbol un cordero corriendo sangre, un Cáliz y una Hostia, y en lugar de manzanas Ángeles y Serafines. Han de haber quitado las fieras

IDOLATRÍA: Árbol que diste la muerte, ¿cómo agora das la vida? ¿Cordero y sangre vertida? Misterio es divino y fuerte. Con cada gota que vierte horror me ponen delante como a soberbio elefante. ¿Por qué ha de alcanzar blasón un cordero de un dragón con escamas de diamante? Gimo, rabio, desespero, entre mortales enojos, y me deslumbra los ojos el candor de ese Cordero; morir y verle no, quiero; muera yo y el hombre viva; el infierno se aperciba, sus siete gargantas abra, porque el Cordero es Palabra que me ciega y me derriba.

Húndese con ruido de cohetes tronadores, y salgan llamas por donde se hundió, con pez

CANTAN: "El hombre, que era mortal, aliento de vida tome, que eterno será, si come ese Cordero legal."

Cúbrese todo, con chirimías, con que se da fin al famoso auto del Divino Jasón

Electronic text by Vern G.Williamsen and J T Abraham

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