Personas que hablan en él:
Salen JASÓN divino y ARGOS con muchos ojos sembrados por el vestido JASÓN: Argos, oye. ARGOS: Soy Amor; vigilante Argos seré, y al mismo cielo daré espanto con mi valor. Fabricaré de mi nombre un peregrino bajel que rompa ese mar, y en él a los mortales asombre. Haré la primera nave; sirena será esta vez; no es medio cuerpo de un pez ni es medio cuerpo de un ave, pero en las ondas y vientos, ya nadando y ya volando será un escollo, triunfando de todos los elementos JASÓN: Levanta máquinas bellas que den, para nombre eterno, con la quilla en el infierno, con la gavia en las estrellas. Nave será de Jasón, que en el piélago profundo, sobre las aguas del mundo, que humanos trabajos son, contrastada se ha de ver, y aunque borrascas padezca, no habrá sirte que escurezca su divino rosicler. Con cien ojos mirar sabe el amor, un Argos es: fabrica esa nave, pues, y da tu nombre a la nave. Vete a fabricar, amigo, que yo en esta amena playa espero gente que vaya a estas empresas conmigo.
Vase ARGOS Suenen parches y metales en la región de los vientos; los bélicos instrumentos digan hoy a los mortales las altas empresas mías, inciten a la ocasión; truenos mis palabras son, que así las llama Isaías.
Disparan Hombres amigos de fama y de gloriosos renombres, a ser dioses, no a ser hombres, esa voz que suena os llama. Para una eterna conquista hace un bajel mi Amor mismo, águila que en ese abismo ha de perderse de vista. Contra Marte y contra Palas las velas y jarcias mueve, que, mariposa de nieve, apague al sol con las alas.
Cantan dentro de la nave CANTAN: "Entre las ondas del mar parecen flores de Samos en sus riberas estamos con ocio a nuestro pesar. Ten sosiego y dulce calma, ¡oh, poderoso elemento!, imagen del pensamiento, que no sosiega en el alma."
JASÓN: Dos valientes hombres veo que asombro a los peces dan, y en mi conquista serán un Hércules y un Teseo. Venid; veréis un tesoro que al amor mata de amores; venid; seréis pescadores del gran Vellocino de oro. Venid a mi voz, mortales, si fama eterna queréis. Héroes, venid y seréis argonautas celestiales.
Salen HÉRCULES y TESEO, que son San Pedro y San Andrés, con una aspa y una llave grande Pedro HÉRCULES: Si significa Jasón "quien da salud eminente," a tu voz vengo obediente, que es lo mismo que "Simón." Ves aquí que ya dejamos, Jasón divino, por ti todas las cosas, y ansí héroes tuyos nos llamamos. Ochenta y cuatro serán los argonautas famosos que te han de seguir dichosos si a empresa difícil van. JASÓN: Doce serán este día mis héroes; uno sois vos; los otros setenta y dos os han de hacer compañía. "Hércules" quiere decir invencible, y si sois peña vuestro nombre mismo enseña que sois Hércules. HÉRCULES: Morir sabré contigo, si importe: piedra soy, y piedra fiel; ¡ea, Jasón!, tu bajel salados piélagos corte. JASÓN: "Varón fortísimo" es en lengua siria, Teseo, y en el idioma hebreo eso mismo suena Andrés. Siendo así, cualquiera nombre destos dos te han convenido, pues varón tan fuerte has sido.
Tiende el bastón y queda en aspa TESEO: Haré que Pirro se asombre con este bastón cruzado, que son mis armas. Con ellas daré espanto a las estrellas, daré al abismo cuidado.
Enseña la maza con puntas HÉRCULES Yo con esta clava fuerte, que llave podré llamar, abrir sabré, y aun cerrar ya la vida, y ya la muerte. En las batallas y lides de las sombras del infierno, renombre y blasón eterno tendrá la clava de Alcides. JASÓN: Todo el celeste hemisfero tus honras han de temer, porque teniente has de ser del Atlante verdadero. Y ya que la voluntad seguís del sacro Jasón, decir quiero la intención de mi conquista. Escuchad.
En esos mares salados, esos piélagos undosos, ese imperio de cristal, yacen las islas de Colcos. Tiene su rey en la corte unos jardines hermosos, y en la copa de una planta está el Vellocino de oro. Guardando están su riqueza dragones fieros y monstruos porque es mágica Medea, y aunque en el talle y el rostro tiene hermosura gallarda, a encantos se da de modo que su voz ciñe los astros que en ese rápido globo de zafir, o ya son flores, o diamantes luminosos, y los montes más soberbios que parece que en sus hombros sustentan el cielo, tiemblan de los rayos de sus ojos. Esta, pues, hermosa y sabia más que Circe, inspira a un toro de metal mágico aliento, con que da bramidos roncos defendiendo el vellocino, que ha sido el mayor tesoro deste mundo; pero yo, que volver no puedo al proprio reino de mi padre y mío sin conquistar los despojos deste hermoso Vellocino, trofeo maravilloso, porque así me está ordenado, desde agora me dispongo a la fatal aventura de aquellas islas, y como nos impide el mar el paso con sus altos promontorios de cristal, Argos inventa, porque es un hombre ingenioso, una fábrica estupenda que ha de penetrar los golfos de espumas nunca pisadas, sin que las ondas ni escollos impidan su movimiento, y de los airados soplos de los vientos se recele en su curso presuroso. Argos llamaré a esta nave, y, yendo en ella nosotros, seremos los argonautas celebrados y famosos, por sendas que no anduvieron humanas plantas, pues solo es privilegio del pez argentado y escamoso. Esta es la historia y certeza deste caso; mas vosotros podéis atender agora a lo oculto y misterioso y al alma desta figura, que no la penetran todos, porque entre sombras confusas, la verdad, que yo conozco, está escondida, y así el velo a su imagen corro. El Vellocino excelente, que entre los verdes pimpollos de un árbol está guardado, no es aquel que en el Esponto navegó pasando a Frigia, sino el alma por quien lloro es de una oveja perdida de mi rebaño dichoso, vellocino de la oveja que Job lamentó en los coros de versos que a Dios hacía, vellocino blanco y rojo sobre quien cayó mi pluvia, como en su himnos sonoros dijo David, vellocino que Gedeón temeroso exprimió; Raquel hermosa, porque "Raquel" es lo proprio que oveja, y de su hermosura, como Jacob me enamoro. El árbol es el de Adán, porque en sus ásperos troncos encantada está mi oveja, que allí perdió su decoro y belleza, y ya la guardan vicios, infiernos, demonios, que he de vencer por ganarla, para traerla en mis hombros. Medea, que significa "consejera y sabia en todo", la gentilidad ha sido, que al rito supersticioso de la mágica se entrega, y a sus ídolos, que soplo, humo, polvo y nada son, se da el Vellocino de oro desta oveja, y como yo Jasón valiente me nombro, que significa "el que sana", su salud a cargo tomo. Amor, Argos vigilante, que es lo mismo que Custodio, la nave está fabricando, de quien elegidos somos para argonautas, la nave que en los círculos redondos de las ondas, ha de ser, admirando los dos polos, celeste pájaro, y nunca vientos y rayos, aborto de las procelosas nubes, la podrán echar a fondo. ¡Ea, amigos!, naveguemos a ese bárbaro y remoto reino de la gran Medea. Síganme Cástor y Pólux, Juan y Diego, pues el uno será el primero, y el otro el último que ha de dar resplandor majestuoso. Venga el argonauta Orfeo, el Bautista, que a los tronos imita en la voz, parando los tormentos rigurosos. ¡Ea, pues!, valiente Alcides, que después serás piloto de la nave, y tú, Teseo, que con hilo prodigioso penetrarás laberintos: ya la nave tiene absorto al mundo. A embarcar, amigos, sin temer ondas, escollos, Sirtes, Caribdis y muertes, fieras, prodigios y monstruos, persecuciones, tormentas, mares, estrechos y golfos, cosarios, encantos, furias desatadas de los hondos abismos, porque la gloria se promete al animoso.
HÉRCULES: ¿Qué elocuencia ha de bastar, gran Jasón, a responderte? Los umbrales de la muerte sabré vencer y pasar. TESEO: Yo, como el primer planeta, giros al orbe daré; con tu luz penetraré los laberintos de Creta.
Sale ARGOS ARGOS: Ya el bajel eterno y santo la espalda del mar oprime, y el hondo piélago gime con el peso y el espanto. Fabricado está de suerte que le verán firme y quedo los relámpagos del miedo y los truenos de la muerte. JASÓN: Caminos y rumbos largos veloz penetrar deseo; Jasón, Hércules, Teseo, entran ya en la nave de Argos. TESEO: Ya del rico Vellocino pretendo hacer un tusón de quien he de ser patrón. HÉRCULES: A embarcar, Jasón divino. JASÓN: Suenen cajas y clarines, que he de volver sin asombro con el Vellocino al hombro coronado de jazmines.
Tocan cajas y clarines, y vanse, y salen MEDEA y la IDOLATRÍA IDOLATRÍA: No hay cosa que no posea tu inconstante voluntad, ¡oh, sabia Gentilidad, oh, doctísima Medea! Pues ¿por qué tan triste vienes? ¿Por qué gimes? ¿Por qué lloras? Treinta mil dioses adoras, reinos antárticos tienes, si deste polo te escapas tan oculto, que los hombres ni penetraron sus nombres, ni lo supieron los mapas. Por mí tienes dedicado a cualquiera cosa un dios; amigos somos los dos, mi mágica te he enseñado. Sus caracteres obscuros turbarán el firmamento, y mancharás con tu aliento los aires claros y puros; desasidas, si me nombras, verás las rubias estrellas, de las imágenes bellas bajar en pálidas sombras. Perderá el sol su belleza, volará la firme roca, porque tienes en la boca segunda naturaleza. En ese ameno jardín tienes un rico tesoro, que entre sus guedejas de oro tuvo candor de jazmín. ¿Por qué eclipsas el semblante con tanta melancolía? MEDEA: Poderosa Idolatría, de quien esclava y amante, aunque soy reina, me nombro: los dioses que reverencio se han sepultado en silencio; de sus ídolos me asombro; los oráculos esconden sus voces como difuntas, y a mis curiosas preguntas ni se mueven ni responden. De sus aras han caído estatuas de bronce y oro de muchos dioses que adoro, y así, pienso que he perdido mi fuerza y sabiduría, porque nubes de pesares en las islas destos mares llueven hoy melancolía. IDOLATRÍA: ¿Junto a mi poder violento temes mudables fortunas, si yo sobre las colunas del monte del Testamento puedo hacer que te remontes? Y si las rápidas alas te faltaren, para escalas pondré montes sobre montes. Canta, pues, provoca al sueño, porque a tus párpados eche, entre arroyuelos de leche hoy márgenes de beleño.
Sale el REY, que es el mundo, de galán REY: ¿Cómo no ves en tus puertos maravillas de otra zona, si no es que como leona duermes, los ojos abiertos? En ese mar cristalino, porque tus glorias resuelva en sus ondas, una selva, un caos de lienzo y pino, una ciudad, un portento, sobre montañas de nieve, como otro cielo se mueve con rápido movimiento. Auras y favonios son los que sus alas animan, para que las ondas giman de verse ya habitación del hombre, que en las espumas, como un águila eminente, en el buche lleva gente y rayos trae en las plumas. Por el oro que en la copa de ese árbol sirve de flor, anhela algún robador como Júpiter de Europa. MEDEA: ¿Cómo a cólera no tocas? ¿Cómo Marte está dormido? Algún monte se ha caído sobre el mar; pinos y rocas un ligero globo enlaza; no vio tal prodigio el orbe. ¿Cómo el agua no los sorbe ni el viento los despedaza? IDOLATRÍA: No vi bajel tan famoso desde el tiempo de Noé, pero aquella sombra fue deste resplandor hermoso. Hostias y Cálices son los gallardetes que alcanza, sus rumbos son Esperanza, la Fe gobierna el timón. Plumas son de los doctores las velas que el aire mueve, rizas como intacta nieve, crespas como blancas flores. Cuando las alas despliega divinos misterios obra. ¿Cómo no tiembla y zozobra, si ondas de sangre navega? Viento la mueve felice: sin duda debe de ser la nave del mercader que en los Proverbios se dice. ¡Ah, nave! Viven los cielos, que con mis tremendos brazos tu quilla he de hacer pedazos entre sepulcros de hielos. Dando horrores, dando grima desatando Austros y Notos, anegaré sus pilotos y pondré el Olimpo encima.
Aparece la nave con chirimías, y en ella JASÓN, HÉRCULES, TESEO y ORFEO, que es el Bautista, como le pintan, con sus pieles HÉRCULES: Tierra nos muestra un celaje; ¡tierra, tierra!, gran Jasón; las islas bárbaras son. TESEO: Felice ha sido el viaje hasta agora. JASÓN: En la ribera deste piélago profundo, el Rey deste nuevo mundo con sus encantos espera. Cástor, Pólux, Juan y Diego, hijos de trueno os decís, buen Erges sois, si venís para dar bombas de fuego. Haced a la tierra salva, porque mi celo la avisa de que ha llegado la risa en las lágrimas del alba.
Hacen salva dentro REY: Hombres nacidos del mar, pescadores o marinos monstruos que en varios caminos las ondas sabéis surcar. ¿Dónde vais? ¿Qué es vuestro intento? MEDEA: Si es de vosotros alguno el poderoso Neptuno, majestad dese elemento, si sois acaso tritones que las frentes inmortales ceñís de rubios corales, en las húmedas regiones dese mar ¿qué nos queréis? IDOLATRÍA: Atrevidos navegantes, que en los soberbios gigantes desos escollos vencéis, ¿qué luz, qué norte, qué estrella, sendas y rumbos os dice, pues yo mismo no las hice, con ser la imagen más bella que de sí dejó memoria en los celestes despojos, cuando por cerrar los ojos no vi un átomo de gloria? HÉRCULES: De paz venimos; no asombre el veloz y errante leño: el gran Jasón es su dueño, salud promete su nombre. IDOLATRÍA: Griegos sois, hombres famosos, que es vuestro renombre, en fin, en hebreo Ojebaín, que es lo mismo que engañosos. Tierra no habéis de pisar; no tocaréis las arenas. Sed delfines, sed sirenas; sea vuestro centro el mar. Rey famoso, rey inmenso, turba esos serenos mares, pues que yo te erijo altares, pues yo te derrito incienso. REY: Desatados huracanes la nave han de deshacer en el puerto; mi poder temblaron ya los titanes, cuyos bárbaros excesos una montaña eterniza, que es urna de su ceniza, pirámide de sus huesos.
Vase JASÓN: No podrán prevalecer los encantos del infierno contra este bajel, que eterno, a tu pesar ha de ser.
HÉRCULES: Ya, Jasón soberano, en montañas de espuma miro cano este reino de plata, porque el abismo su furor desata; ya con fuerza más grave soplan los vientos que batió la nave, naufragios nos promete. TESEO: ¡Amaina la mayor, iza el trinquete! HÉRCULES: Al cielo casi sube, estrella es el farol, el bajel nube, ya en las aguas se mete. ¡A la braza! TESEO: ¡A la escota! ORFEO: ¡Al chafaldete! JASÓN: Pequeña fe es la vuestra: en las borrascas el valor se muestra de esta nave sagrada que será perseguida y no anegada. Medea, a tus pesares, este leño, blasón de tantos mares, arribará a tu puerto.
Sale el REY REY: Aunque soy inmortal, vencido y muerto del Jasón soberano vuelvo a tus ojos: todo encanto es vano. ARGOS: Ya el agua está serena, pedazos de coral sobre el arena da; el céfiro süave con pompa y majestad mueve la nave porque triunfar se vea. JASÓN: Danos puerto de paz, sabia Medea.
IDOLATRÍA: Los pensamientos son vanos, de ese bajel; antes que entre tanto cadáver encuentre que encalle en cuerpos humanos. Maximinos y Trajanos y Nerones son, sangrientos, los que han de inventar tormentos, dando las vidas incautas de tus viles argonautas, púrpura a dos elementos. Por cabezas, brazos, piernas, toros de bronce y parrillas, zarparán remos y quillas que en esa nave gobiernas. No pienses que son eternas las hazañas con que pasas ese mar. JASÓN: Dóricas basas de mi edificio supremo son esas furias; no temo cuchillos, cruces ni brasas. Tocad a desembarcar. IDOLATRÍA: Tocad al arma vosotros. JASÓN: ¿Quién será contra nosotros? MEDEA: Esas fieras y ese mar. HÉRCULES: De Jasón han de temblar. REY: Mi poder ha conocido. TESEO: Dos veces serás vencido. IDOLATRÍA: Asombro soy de la tierra.
Suena ruido como de truenos y tempestad con tiros JASÓN: Toca al arma. HÉRCULES: ¡Guerra! IDOLATRÍA: ¡Guerra! JASÓN: Ya el iris bello ha salido.
Electronic text by Vern G.Williamsen and J T Abraham