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ANDRÓMEDA:     ¡Albedrío!
ALBEDRÍO:             Nada valgo,
               porque sólo en esta vida
               no usa de su albedrío
               quien se muere.                              

Vase [ALBEDRÍO]
ANDRÓMEDA: ¡Qué agonía! Todos me desamparáis. En la ocasión más precisa, todos me dejáis. ¿Siquiera uno no habrá que me asista para el consuelo de que es ya lástima invidia? Pero, ¿qué mucho, qué mucho que [a] quien mi delito vicia me deje, cuando me dejan las mismas pasiones mías, que acompañan cuando gozan y faltan cuando peligran? Mas, ya que todos me faltan, y que sólo se terminan desde este escollo agua y cielo, al cielo mis penas diga, aunque por doblar mis ansias el eco me las repita.
[Cantan]
¿Quién, cielos, me ha condenado... CORO 1º: Tu pecado. ANDRÓMEDA: ...a padecer de esta suerte... CORO 1º: Tu muerte.
En lo bajo del tablado, en el escotillón, estas responsiones han de ser breves y cortadas
ANDRÓMEDA: ...la ley de tanto rigor? CORO 1º: Tu error. ANDRÓMEDA: Luego, aunque fuera mayor el castigo que me ordenan, justamente me condenan... CORO 1º y ANDRÓMEDA: ...pecado, muerte y error. ANDRÓMEDA: ¿Quién más mi delito envicia? CORO 1º: Tu malicia. ANDRÓMEDA: ¿Habrá remedio en su instancia? CORO 1º: Ignorancia. ANDRÓMEDA: Pues, ¿quién a tanto me culpa? CORO 1º: Tu culpa. ANDRÓMEDA: Luego nada me disculpa, puesto que hizo mi desgracia... CORO 1º y ANDRÓMEDA: ...de ignociencia, ciencia y gracia, malicia, ignorancia y culpa. ANDRÓMEDA: ¿Nada en efecto me abona?
En lo alto, otro coro
CORO 2º: Dios perdona. ANDRÓMEDA: Fue una mancha inmensa y brava. CORO 2º: El llanto lava. ANDRÓMEDA: Es muy desigual mi culpa. CORO 2º: Amor disculpa. ANDRÓMEDA: Luego, aunque todo me culpa, podréis, Andrómeda, vos ser rescatada, pues Dios... CORO 2º y ANDRÓMEDA: ...perdona, lava y disculpa. ANDRÓMEDA: ¿Mas, cómo a Dios hallaré? CORO 2º: Con la fe. ANDRÓMEDA: ¿Quién merecerá bien tanto? CORO 2º: El llanto. ANDRÓMEDA: ¿Quién hablará en mi favor? CORO 2º: Amor. ANDRÓMEDA: ¡Misericordia, Señor! Muera en tu gracia, pues muero, y que me valgan espero... CORO 2º y ANDRÓMEDA: ...la fe, el llanto y el amor. ANDRÓMEDA: Y pues contrarias aquí las músicas escuché del cielo y aviso fue todo junto lo que oí.. CORO 1º y ANDRÓMEDA: ...pecado, muerte y error, malicia, ignorancia y culpa... CORO 2º y ANDRÓMEDA: ...perdona, lava y disculpa la fe, el llanto y el amor. ANDRÓMEDA: En aquesta confïanza, he de morir y vivir este instante que me queda
Fuego por el escotillón y truenos
de vida, pues ya --¡ay de mí!-- miro irritarse las ondas de esa azul selva turquí, que, siendo jardín de espumas, es ya de llamas jardín. Iras otra vez arrojan sus entrañas y otras mil gimen los vientos en ellas, reventando por parir aquel vestiglo, que ya huella campos de zafir, trayendo sobre su espalda otro asombro, porque así de hidra sobre hidra vean cumplido el lugar en mí.
Sale el dragón y el DEMONIO sobre él
¡Piedad, cielos! ¡Piedad, cielos! DEMONIO: Si ya llegaste a medir el número a tus alientos, y de tu culpa infeliz también a medir llegaste el número, ¿por qué, di, al cielo llamas, sabiendo que el cielo no te ha de abrir? ANDRÓMEDA: Aunque tan fuertes candados les puso mi culpa vil a sus oídos, la llave de la voz los podrá abrir. DEMONIO: Estando atada al escollo de la muerte, ¿a presumir llegas que habrá tiempo en que puedas defenderte? ANDRÓMEDA: Sí. DEMONIO: Vivo bajel de las ondas que yo abrasé y encendí, pues de las tribulaciones surcas el mar --siendo en ti velas las alas, los pies remos, proa la cerviz, timón la cola y el pecho buque--, quebra[n]do el viril que estos páramos navega --pues pueden sostituir ráfagas del aquilón soplos del austro sutil--, pirata soy de estos campos; ya la presa descubrí; pues eres bajel de fuego de esta fación más feliz, no tanto el aprovechar quieras en él descubrir; pues para abrasar a otro primero empiezas por ti, aborda, aborda, y tus llamas surquen el verde país de esa campaña, llevando al puerto de quien salí, por despojos de la empresa que pretendo conseguir, robado al cielo su mayo, hurtado al campo su abril.
Vase acercando por una canal
ANDRÓMEDA: ¡Piedad, cielos!¡Piedad, cielos! DEMONIO: ¿Que aún vuelves a repetir al llanto? ¿Puede haber ya quien te dé socorro?
Las chirimías y, en lo alto, PERSEO en un caballo blanco que tenga alas en los pies. Trae un escudo, pintado en él el Santísimo Sacramento y una cruz en la mano
PERSEO: Sí. DEMONIO: ¿Qué es esto? Teniendo viento, no puedo adelante ir. PERSEO: No, que encallado en mitad del golfo estás; porque así se vea que tu poder tiene su límite en mí y que no puedes obrar tú más que yo permitir. DEMONIO: ¿Quién eres, que ya otra vez en otra ocasión te vi? PERSEO: Soy el divino Perseo, que ya la venda corrí al embozo y, descubierto, he querido discurrir el mundo en aqueste alado Belerofonte, que así se llama, por cuantos rumbos mira desde su cenit el sol hasta que, cayendo en el opuesto nadir, muere pálido topacio, nace encendido rubí. Bajando, pues, de una esfera en otra, la voz oí de Andrómeda bella, a cuyo llanto me compadecí; porque su hermosura amé desde el punto que la vi; y un noble amante, en llorando su dama, es fuerza acudir a ella, por más que le ofenda; que, sobre amor, siempre es vil la venganza; y es tan noble el mío, que puedo decir yo con verdad que a mi dama el alma y vida la di para casarme con ella y hacer su estado feliz. A ponerla en libertad vengo y lo he de cumplir, aunque en la demanda pierda la vida.
Tocan un clarín y sale por el otro lado la MUERTE en un caballo negro
MUERTE: Eso será así; que yo, en favor del pecado, de quien tan amigo fui que soy mitad suya, siendo él el Fineo y yo el fin, en otro Belorofonte vengo también; que si a ti triunfante te vio Ezequiel en ese caballo, a mí triunfante también en éste me vio Juan matar y herir. PERSEO: Ya de los dos victorioso, en otra ocasión me vi. DEMONIO: Quizá en esta no podrás.
Cajas de guerra
PERSEO: ¿Cómo es posible, decid, que deje de vencer quien ha de vencer con morir? ANDRÓMEDA: La virtud, muerte y pecado batallas se dan por mí, y cielo y tierra se turban al ver tan sangrienta lid. DEMONIO: Pues si a dar la libertad vienes, desciende a medir tus fuerzas conmigo. PERSEO: Yo he de vencer desde aquí con este escudo no más y esta espada. DEMONIO: ¡Ay, infeliz, la cruz de su guarnición y el cristal de su viril, sólo con llegar a verlos me hacen temblar y rendir. MUERTE: A mí no; que humanas fuerzas no han de bastar contra mí; y así, en la porción de humano, me puedo atreverle a herir con el rayo de mi aliento.
Dispara una pistola y habrá gran ruido dentro
PERSEO: Herido estoy, pero en fin he de quedar victorioso. Huid, cobardes, huid; que este escudo y esta espada sin fin será vuestro fin. MUERTE: Ahora supe quién eres,... DEMONIO: Agora te conocí... MUERTE: ...pues se ve temblar la tierra,... DEMONIO: ...Pues se ve el viento gemir,... MUERTE: ...alterarse todo el mar. DEMONIO: ...y todo el sol no lucir. MUERTE: ¡Vientos, dadme vuestras alas,... DEMONIO: ¡Mares, vuestro abismo abrid,... MUERTE: ...pues al que vencí me vence! DEMONIO: ...pues triunfa el que no vencí!
Vanse los dos
PERSEO: Ya, Andrómeda, libre estás, que yo, lidiando por ti, aunque herido estoy de muerte, la bestia del mar vencí. Cáensele las cadenas. ANDRÓMEDA: A la lima de tu voz y de tu acento el buril, de mi prisión las cadenas rotas las llego a sentir. Postrada a tus pies estoy. PERSEO: Si la vida que te di quieres pagarme, de esposa palabra me da. ANDRÓMEDA: Una y mil, no de esposa, mas de esclava doy; pero si en esta lid herido de muerte estáis, ¿cómo la podré cumplir? PERSEO: Como yo solo, a la misma muerte, muriendo vencí. Y así, pues muriendo puedo vencer, triunfar y vivir, prevente para las bodas, que yo bajaré por ti en otro traje a la tierra.
Vase [PERSEO]
ANDRÓMEDA: ¡Mortales, venid, venid a ver la mayor victoria que ha podido repitir, ni de los tiempos la voz ni de la fama el clarín! Albedrío, Mundo y Ciencia,
Salen todos los MÚSICOS
Gracia, Inociencia, acudid. Pues a mi primero estado todos os restituís, celebrad las dichas mías.
Sale el ALBEDRÍO
ALBEDRÍO: ¿No ha venido el monstruo? ANDRÓMEDA: Sí, mas vino quien le venció. ALBEDRÍO: Otro lo hizo, ¡pesie a mí!, que estaba yo dando traza, si se tarda de venir, de dalle con algo. TODOS: A todos los brazos dad.
Abrazándolos
ANDRÓMEDA: Prevenid bailes, músicas y fiestas, y vamos a recibir al esposo que me ha dado vida y libertad; servid de flores el suelo; haced guirnaldas para ceñir sus señas, tejiendo en ellas, entre el lirio y el jazmín, las flores de Jericó y las palmas de Efraín.
Sale el MUNDO
MUNDO: ¿No nos dirás quién ha sido este vencedor feliz del monstruo del mar? ANDRÓMEDA: Perseo. ALBEDRÍO: ¿Perseo no es el que a mí me dio libertad y tengo hoy de pagárselo aquí con cantar y con bailar? Todos conmigo decid...
Canta
Viva el divino Perseo, viva el segundo David. TODOS: ¡Viva sin fin!
Bailan
Y ciñan su frente los rayos de Ofir, las flores de mayo y las rosas de abril. TODOS: Viva sin fin.
Páranse
MUNDO: ¿Adónde, que no le vemos, tu esposo está? ANDRÓMEDA: Proseguid la música, que él vendrá, si es que quedó de venir.
Cant[an]
¡Viva el segundo Sansón! ALBEDRÍO: Que en la más sangrienta lid... TODOS: Viva sin fin. ALBEDRÍO: ...venció en la fiera del mar al idólatra y gentil. TODOS: Viva sin fin. Y ciñan su frente los rayos de Ofir, las flores de mayo y las rosas de abril. CIENCIA: Aún no se ve. ANDRÓMEDA: Su palabra fuerza es que se ha de cumplir. Yo con esta fe le llamo: ¿dónde estás, esposo?
En la puerta grande del teatro, saliendo por un lado, se ve PERSEO con la cruz en la mano y en la otra el cáliz y hostia y, a este tiempo, se descubre en los dos montecillos a los lados, en la forma que antes se había dicho en el otro auto, en el uno la MUERTE, atada como estuvo ANDRÓMEDA, y en el otro el DEMONIO
PERSEO: Aquí, que a las voces de tu fe me verás siempre acudir. Aquestas especies, frutos de la espiga y de la vid, siendo mi carne y mi sangre, son en las que he de vivir contigo, puesto que otro hizo tu estado infeliz. Los despojos de la guerra traigo conmigo; y así, ante aqueste sacramento, miráis postrar y rendir pecado y muerte, ligados con las cadenas que a ti te quité. DEMONIO: ¿Qué mucho es que yo esté rendido aquí, si ante aquese sacramento el más puro serafín se postra también? MUERTE: ¿Qué mucho que esté triunfando de mí, si soy la muerte, ese árbol que es de la vida? PERSEO: ¡Venid! Venid todos. CIENCIA: Gran misterio. ¡Qué fiesta, manán, festín! MUNDO: Miel en boca del león; jeroglífico feliz de dulzura y fortaleza. CIENCIA: Cristal puro en Rafidín. GRACIA: Rocío en cándida piel. INOCIENCIA: Socorro de Abigail. ALBEDRÍO: Pan, que nunca se encarece aunque no llueva en abril. ANDRÓMEDA: Todos ante ti se postran; todos se rinden a ti. MUERTE: ¿Esto consentís, rencores? DEMONIO: Infiernos, ¿esto sufrís? PERSEO: Este es el manjar que yo he de dar y prevenir al banquete de mis bodas. ALBEDRÍO: Pues demos al auto fin, cantando y bailando todos.
[Cantan]
MÚSICA: ¡Viva el segundo David! ALBEDRÍO: ¡Viva el divino Perseo! MÚSICA: ¡Viva sin fin! ALBEDRÍO: Pues venció el montruo del mar como el otro el filistín. MÚSICA: Viva sin fin y ciñan su frente los rayos de Ofir, las rosas de mayo y las flores de abril

FIN

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Electronic text by Vern G. Williamsen and J T Abraham

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