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Personas que hablan en él:
MÚSICA: "Los años floridos
de Andrómeda hermosa,
deidad de este monte,
beldad de esta selva,
ufano los cuente
el mayo con flores,
feliz los señale
el sol con estrellas."
ANDRÓMEDA: ¡El espejo!
Mirándose
Peregrina
es en todo mi belleza.
¿Qué, Humana Naturaleza,
te falta para divina?
Los cielos no hicieron, no,
cosa, en todos sus modelos,
más hermosa, Ni aun los cielos
son tan bellos como yo;
pues sus orbes de cristal
obra inanimada han sido
y yo, con alma y sentido,
soy fábrica racional.
Mi madre la Tierra es;
mi padre el Mundo se llama;
inmortal soy y mi fama
iguala a los cielos, pues
borrar no podrá aunque revuelva
el sol su edad presurosa.
MÚSICA: "Los años floridos
de Andrómeda hermosa,
deidad de este monte,
beldad de esta selva."
ALBEDRÍO: Infanta, idos poco a poco;
que, si altiva a veros llego,
vos tendréis la culpa, y luego
dirán que yo soy el loco;
pues, siendo vuestro Albedrío,
según dicen por ahí,
vos usaréis mal de mí
y vendrá el error a ser mío.
GRACIA: Bien en el limpio cristal
que mi voluntad ofrece
tu beldad se desvanece;
pues siendo la original
Gracia yo, en que te has contemplado,
cuando en mí viéndote estás,
ningún defecto hallarás.
ALBEDRÍO: Sí; mas temed que, manchado,
su espejo eclipse esa pura
luna y, algún día, veáis
un cadáver cuando vais
a mirar una hermosura.
Temed del tiempo las huellas,
para que vuestros verdores...
MÚSICA: "...ufano los cuente
el mayo con flores;
feliz los señale
el sol con estrellas."
ANDRÓMEDA: ¡El manto! ¿Quién competencia
puede hacerme?
Pónela el manto la INOCIENCIA
INOCIENCIA: Al sol te igualas
y más cuando con las galas
te adornas de la Inociencia.
Yo lo soy y así codicia
mi amor tan suma excelencia.
ALBEDRÍO: Talle tiene ésta y no ha [ciencia]
de ser muy presto malicia.
Llega a la CIENCIA
ANDRÓMEDA: ¡Las plumas! ¿Tú las traías? Sí.
CIENCIA: [La] Natural Ciencia soy
y, así, las plumas te doy,
para volar desde aquí,
con las alas de mis plumas,
a la superior esfera.
ALBEDRÍO: Volad, pero de manera
que no deis con las espumas.
Sale el MUNDO
MUNDO: Sabiendo que te vestías
hoy de gala, te he traído
aquestas joyas, que han sido
Trae joyas en un azafate
parto a las venas mías;
que en sólo adorarte fundo
mis días.
ALBEDRÍO: ¡Albricias!
Abrázale
CIENCIA: ¿De qué?
ALBEDRÍO: De que yo hoy al Mundo hallé,
estando perdido el mundo.
Tomad de él, pero sea poco:
tendréis menos que tornar.
ANDRÓMEDA: Volved, volved a cantar,
que está muy necio este loco.
ALBEDRÍO: Siempre que así hablar resuelva
lo tendrán por triste cosa.
MÚSICA: "Los años floridos
de Andrómeda hermosa,
deidad de este monte,
beldad de este selva."
ANDRÓMEDA: ¿Cúya aquesa letra es?
CIENCIA: Letra y tono es mío.
ANDRÓMEDA: No dudo
que uno y otro sólo pudo
ser desvelo tuyo; pues
siendo, en el felice estado
de tanto aplauso inmortal,
tú la Ciencia Natural,
de que el cielo me ha ilustrado,
sólo tuyo ser podía
afecto que tanto mueve,
porque a la Ciencia se debe
la música y la poesía.
Y, aunque es verdad que jamás
nada tanto me [ha] agradado,
solamente he reparado
en el nombre que me das.
¿Por qué Andrómeda; y por qué,
ya que el Mundo disfrazaste,
de esa suerte me llamaste?
CIENCIA: Escucha y te lo diré.
La Natural Ciencia soy,
de que, como has dicho aquí,
el cielo te ilustró.
ANDRÓMEDA: Sí.
CIENCIA: Como investigando voy
altas cosas cada día,
entre imágenes no vanas,
letras divinas y humanas
revolvió [la] fantasí[a].
En unas y otras hallé,
testigo San Isidoro,
que el bello resplandor del oro,
que en tu hermosura se ve,
Andro damas en el griego
idioma el sentido iguala;
y Andrómaca es quien señala.
Enrico Estephano luego
dice que andromas, en sacro
estilo, es florida edad;
y androdea, la deidad,
la estatua o el simulacro.
Yo --viendo que señas tantas
convienen en mi favor,
pues al más puro esplandor
tu perfección adelantas,
siendo quien con más virtud
señala el sumo poder
de su Autor al florecer
la edad de su juventud,
y siendo quien ser alcanza,
simulacro soberano,
viva estatua de su mano,
labrada a su semejanza--
de todos estos sentidos
que en sí el Andro damas trae,
androeas y androae
y andromacas reducido
El ALBEDRÍO está atento
un nombre propio saqué,
viendo convenir en ti
todas sus señas, y ansí
Andrómeda te llamé,
para que mayor grandeza
esté atenta a este acto, viendo
quién es Andrómeda, siendo
la Humana Naturaleza.
ALBEDRÍO: Yo creí que era jarabe
cuando tanta dragma vi.
Vete, no esté junto a mí
hombre que hablar griego sabe.
ANDRÓMEDA: La respuesta me ha agradado
y, por lograrte el concepto
en lo alegórico, acepto
ese nombre que me has dado.
Ninguno me llame ya
de otra suerte; y, pues el prado,
de colores esmaltado,
hermoso albergue nos da
--siendo, en gloria del pincel
que nos admira y asombra,
cada matiz una alfombra,
y cada copa un dosel,
pues en tonos diferentes
divierten nuestras congojas
los compases de las hojas,
las cláusulas de las fuentes,
cuyos conceptos suaves,
por toda aquesta campaña,
sonoramente acompaña
la música de las aves--,
venid vosotros cantando
por esa orilla del mar.
Hoy pretendo desvelar
mi tristeza admirando
esa playa, que con suma
soberbia al cielo retrata,
Paseándose
inquieta selva de plata
de quien es hierba la espuma.
MUNDO: Razón tiene tu atención
de admirar su maravilla.
ALBEDRÍO: Sí; y en ser desde la orilla
tiene mucha más razón,
que yo, por cuanto ha engendrado
el sol, no entrara a nadar
en él.
INOCIENCIA: ¿Por qué?
ALBEDRÍO: Porque el mar
no es gracioso, aunque es salado.
MÚSICA: "Los años floridos
de Andrómeda hermosa,
deidad de este monte,
beldad de esta selva..."
[El DEMONIO, dentro]
DEMONIO: "...ni ufano los cante
el mayo con flores,
ni el sol los señale
feliz con estrellas."
ANDRÓMEDA: ¡Esperad! ¿Qué confusión
tan triste y tan singular
se escucha dentro del mar?
Dentro trueno
MUNDO: Prodigios no vistos son
los que en sus senos encierra.
Otra vez y salen llamas del lado del tablado donde
ha de estar la apariencia
CIENCIA: Es verdad, pues en sus senos
con relámpagos y truenos,
amenaza cielo y tierra.
GRACIA: Colérico, altivo y ciego,
rayos a escupir se atreve.
INOCIENCIA: ¿Quién vio volcanes de nieve,
siendo los mares de fuego?
GRACIA: No hay orbe a quien no se atreva
su verdinegro arrebol.
INOCIENCIA: A ser cíclope del sol
sobre sí mismo se eleva.
Ábrese un escotillón y sale un
monstruo marino, tan grande que por la boca pueda caber un
hombre
ANDRÓMEDA: Ya en partidos horizontes
sorberse sus luces fragua,
poniendo montes de agua
sobre piélagos de montes.
ALBEDRÍO: Y aún no es eso lo peor,
sino que arrojando llamas,
monstruo de conchas y escamas,
nace un prodigio.
TODOS: ¡Qué horror!
ANDRÓMEDA: Cortando la bruma helada,
INOCIENCIA: Ya no nada, sino vuela.
Mueve las alas y anda un poco
ALBEDRÍO: ¿Vuela?
CIENCIA: Sí.
ALBEDRÍO: ¿Y eso es nonada?
Es muchísimo.
CIENCIA: Tal vez
empaña el sol con su aliento.
Arroja fuego por la boca
ANDRÓMEDA: Ya es pájaro sobre el viento
quien fue sobre el agua pez.
Huid todos, huid de aquí,
que sobre nosotros viene.
ALBEDRÍO: ¡Ay, qué boca! ¡Ay, qué alas tiene
y cola! ¡Triste de mí!
CIENCIA: ¡Qué ansia!
INOCIENCIA: ¡Qué asombro!
Vase [la INOCIENCIA]
GRACIA: ¡Qué espanto!
Vase [la GRACIA]
ANDRÓMEDA: ¡Qué admiración!
....................................
Vase [ANDRÓMEDA]. Vanse cada uno por su
puerta huyendo
MUNDO: ¿Contra el Mundo, cielo santo?
Dime: ¿con qué aplacaré
el ceño con que me miras?
¿Cómo tus sagradas iras
mover y templar podré?
¿Cómo de tanta fiereza
podré esconderme y librarme?
[Habla el DEMONIO dentro]
DEMONIO: Sólo con sacrificarme
de Andrómeda la belleza.
MUNDO: Si huyendo de ti la veo,
con su Albedrío y su Ciencia,
con su Gracia y su Inociencia,
tus oráculos no creo,
que mientras proceda cuerda
no teme tus iras.
Vase. Sale por la boca del dragón el
DEMONIO y se vuelve a esconder
DEMONIO: ¿No?
Pues ya voy a tiempo yo
para que todo lo pierda.
El profeta Isaías,
viendo morir en las espumas frías
de mi explandor la llama,
bestia del mar en alta voz me clama;
y el lucero sagrado
de la Iglesia, Basilio, que ilustrado
con rayos del sol mismo
es de las ciencias piélago y abismo,
viendo a las ondas mi ira reducida,
feroz marino monstruo me apellida,
por mirar a mi cuenta
la borrasca del mundo y la tormenta.
Con estas opiniones,
y con que siempre son tribulaciones
las aguas en la pura,
misteriosa lección de la Escritura,
¿quién dudará que puedo
nacer --a dar tribulación y miedo,
el centro confundiendo cristalino--
de esa bestia feroz, de ese marino
monstruo, que, siendo en los escollos foca,
víbora aquí me pare por la boca?
Alto empeño me guía,
pues a turbar el rosicler del día
se atreve mi veneno.
¡Oh tú, que el pavoroso obscuro seno
del centro solicitas escondida,
tributo inacesible de la vida,
reparación penosa
de la más dulce unión amorosa,
madre horrible del sueño,
alimentada furia del beleño,
susto de los mortales
línea a los bienes, término a los males,
mesonera del llanto,
huéspeda de los reinos del espanto,
reloj de los momentos,
precisa acotación de los alientos,
sima del tiempo y tumba de la fama,
triste y pálida muerte...!
Va subiendo un escollo; ábrese arriba y sale
de él la MUERTE
MUERTE: ¿Quién me llama ?
DEMONIO: Quien hoy valerse de tu ser intenta.
MUERTE: Ya te conozco.
DEMONIO: Pues escucha atenta.
De rebeldes espíritus caudillo...
MUERTE: La Apocalipse sé, no hay que decillo.
DEMONIO: ...al mismo Dios le presenté batalla.
MUERTE: Ezequiel lo dirá; no hay que contalla.
DEMONIO: Diome a ver en bosquejo una belleza,...
MUERTE: Ya sé que fue la gran naturaleza.
DEMONIO: ...ocasión al despecho, que hasta hoy lloro.
MUERTE: Lo rencoroso de tu ser no ignoro.
DEMONIO: Y lleno de temores y recelos...
MUERTE: También sé lo rabioso de tus celos.
DEMONIO: ...sentí al instante el fuego que en mí lidia.
MUERTE: Ya conozco el veneno de tu envidia.
DEMONIO: En fin, perdí la acción en lid tan dura...,
MUERTE: El bien, la luz, la gracia y la ventura.
Electronic text by Vern G. Williamsen and J T Abraham
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