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CENTRO:        Por que no se desespere,
               ¡seguidla todos, seguidla!
TODOS:         Vamos, pues sacrificada
               al monstruo, ley es precisa
               el que ella muera antes que todo viva. 

Vanse y salen MEDUSA y PERSEO
PERSEO y MEDUSA: "Ley es precisa el que ella muera antes que todo viva." MEDUSA: Pues si ya alado ministro la sentencia la publica... PERSEO: Si ya la ley está dada y que es forzoso cumplirla... MEDUSA: ...¿qué aguardo que a ejecutarla no voy, pues, cosa es sabida, si la seguí como culpa, que como muerte la siga? PERSEO: ...¿qué espero que a dilatarla no voy, ya que no a impedirla, por que pueda a sus Virtudes volverse restitüida? MEDUSA: Y así, iré en su seguimento. PERSEO: No harás sin que yo lo impida, dándola tiempo en que muera de su culpa arrepentida. MEDUSA: ¿Quién eres, pues que impedir muerte y culpa solicitas? PERSEO: Disfrazado amante soy, que, sabiendo su desdicha, repararla intenta. MEDUSA: No te conozco. PERSEO: No me admira que no me conozcas, que soy de patria tan distinta que no ha entrado en ella culpa ni muerte. MEDUSA: Aquése es enigma que no entiendo; un hombre veo, por más que el velo te finja peregrino en esta patria; y lo que me maravilla es que tú me veas a mí sin que te mate mi vista; que si la Naturaleza y Elementos, algún día, con las vidas se quedaron cuando me vieron, sería porque allí muerte del alma fui y aquí soy de la vida. PERSEO: No podrás hasta que yo la licencia te permita, y aun entonces morirás tú también. MEDUSA: ¿La muerte misma podrá morir? ¿De qué suerte? PERSEO: Este escudo te lo diga. Mírate en él y verás que mueres si en él te miras. MEDUSA: ¿Qué horrible, qué temerosa, qué abominable, qué impía imagen es la que en ese mágico cristal me pintas? PERSEO: ¡Oh, qué proprio es de la Culpa no conocerse a sí misma! Mírate bien, que tú eres la que en él te significas. MEDUSA: ¿Esta soy yo? ¡No me vea! ¡Quita de delante, quita, que ésa más parece que es la hidra, que yo! PERSEO: ¿Qué más hidra que la que tantas cabezas encrinada crencha riza? ¡Vuelve a verte y lo verás! MEDUSA: ¡No me mates, no me aflijas, que pensaré que ser puede mi veneno mi homicida! PERSEO: Si eres víbora, ¿qué mucho?; pues, cuando se ve afligida la víbora, de su mismo veneno el tósigo alivia, arrojándole en las flores; y si, arrastrada, las pisa, viene a morir de su propria emponzoñada saliva. MEDUSA: Pues ya que he de morir de ella, no el templado acero esgrimas; pero..., esgrímele, que más quiero morir de tu herida que de mi vista; porque, cuando con mi sangre tiña las flores, de cada flor nazca un áspid, que, ojeriza de todo el orbe, no deje estancia que no sea Libia. PERSEO: Áspid habrá que, exaltado en el aire, con su vista, a oposición de la tuya, la vida dé a quien le mira. MEDUSA: Antes que él a esa piedad llegue, llegará mi envidia a la gran Naturaleza, de quien Andrómeda es cifra, pues ya, alcanzada de todos, hacia el escollo caminan con ella a sacrificarla. Funestos ecos lo digan de destemplados acentos.
[Suenan] las cajas y trompetas roncas
PERSEO: Por eso, también seguida, bien que a lo lejos, de todas las Virtudes va, movidas del afecto de que haya valor que a restitüirla vuelva a su Gracia. MEDUSA: Primero que la alcance esa noticia, Fineo y yo habremos logrado, él su saña y yo mis iras.
Vase
PERSEO: No habréis, que, primero, al filo de esta acerada cuchilla morirás tú, por más que acelerada la prisa de Virtudes y Elementos en distintos coros digan.
Vase. Cajas y trompetas destempladas, y salen por una parte CENTRO y ELEMENTOS, y por otra las VIRTUDES, y ANDRÓMEDA en medio, cubierto el rostro con un velo negro, y los MÚSICOS con instrumentos
CORO 1º: "La que nace para ser escándalo de sí misma, sienta y sufra, llore y gima; y conformada con que donde hay culpa no hay desdicha, sienta, sufra, llore y gima. CORO 2º: La que nace para verse de su culpa arrepentida, fíe, espere, venza y viva; y consolada con que, si ella llora, Dios olvida, fíe, espere, venza y viva."
Canta
ANDRÓMEDA: "Hijas de Sión, llorad mis fatigas, que al alba fallece la flor de mis días. Sol que apenas nace fue la suerte mía, cuando pardas nubes su esplendor eclipsan; aurora que apenas riendo ilumina, cuando el alba trueca en llanto su risa; flor que apenas rompe el botón a listas, cuando airado cierzo su pompa marchita; fuente que, del mar naciendo a la orilla, apenas da paso, cuando da en su ruina; y pues fuente y flor, alba y sol me imitan, hijas de Sión, llorad mis desdichas... CORO 1º: La que nace para ser escándalo de sí misma... ANDRÓMEDA: ...que al alba fallece la flor de mis días. CORO 2º: La que nace para verse de su culpa arrepentida... ANDRÓMEDA: ...que al alba fallece la flor de mis días. CORO 1º: ...y conformada con que donde hay culpa no hay desdicha... ANDRÓMEDA: ...que al alba fallece la flor de mis días. CORO 2º: ...y consolada con que, si ella llora, Dios olvida... ANDRÓMEDA: ...que al alba fallece la flor de mis días. CORO 1º: ...sienta, sufra, llore y gima. ANDRÓMEDA: ...que al alba fallece la flor de mis días. CORO 2º: ...fíe, espere, venza y viva." CENTRO: Aquí es donde has de quedar, atada con las impías cadenas que de tu yerro tu albedrío te fabrica. ELEMENTOS: Llega, ya que ser nos toca ministros de la divina justicia que te condena. ANDRÓMEDA: Siendo divina justicia, quitad, que yo, voluntaria, la sacaré de precisa. CIENCIA: ¡Qué dolor! VOLUNTAD: ¡Qué sentimiento! IGNOCIENCIA: ¡Qué lástima! GRACIA: ¡Qué desdicha! ANDRÓMEDA: En lágrimas, los cristales, Agua, le vuelve a tus ninfas; Aire, tus plumas le vuelve al viento, que las inspira; tú, Fuego, da a tus hogueras la roja púrpura rica; y tú, vuélvele a la tierra la infausta fruta nosciva; que yo, desnuda de afectos que mi ser desvanecían, quedaré a morir, subiendo hasta la eminente cima, por si, descubriendo el mar, ver la fiera me anticipa la muerte, muriendo antes que a su furor a su vista. CENTRO: Retirémonos nosotros, que no hay valor que reprima el dolor. TIERRA: Pues por que no quede tan sin compañía, a lo lejos nuestras voces en lo que puedan la asistan. CIENCIA: Ya que acercarnos nosotros no podemos, sin que pida ella a los cielos piedad, estemos siempre a la mira, hasta ver si nuestras voces con sus auxilios la animan. ANDRÓMEDA: Ya que, tan desamparada, todos de mí se retiran, dejándome sin el leve consuelo de las desdichas, viendo que en alguno sea lástima la que fue envidia; y ya que desde esta cumbre solamente se divisan cielos y mares, a mares y cielos mis penas diga, aunque por doblar mis ansias los ecos me las repitan:
Cantan
"¿Quién, cielos, me ha condenado? CORO 1º: Tu pecado. ANDRÓMEDA: ¿Quién, a tan mísera suerte? CORO 1º: La muerte. ANDRÓMEDA: ¿Quién, pues, a tanto rigor? CORO 1º: Tu error. ANDRÓMEDA: Luego, aunque fuera mayor el castigo que me ordenan, justamente me condenan... ELLA y CORO 1º: ...Pecado, muerte y error. ANDRÓMEDA: ¿Quién más mi delito indicia? CORO 2º: Tu malicia. ANDRÓMEDA: ¿Y a que fuese en esta estancia? CORO 2º: Tu ignorancia. ANDRÓMEDA: Y, en fin, ¿quién es quien me culpa? CORO 2º: Tu culpa. ANDRÓMEDA: Luego nada me disculpa, puesto que hizo mi desgracia de ignociencia, ciencia y gracia... ELLA y CORO 2º: ...Malicia, ignorancia y culpa. ANDRÓMEDA: ¿Nada en efecto me abona? CORO 1º: Dios perdona. ANDRÓMEDA: ¡Ay, que fue mi mancha brava! CORO 1º: El llanto lava. ANDRÓMEDA: Fue muy desigual mi culpa. CORO 2º: Amor disculpa. ANDRÓMEDA: Luego, aunque todo me culpa, podréis, Andrómeda, vos ser rescatada, pues Dios... ELLA y CORO 1º: ...perdona, lava y disculpa. ANDRÓMEDA: Mas, ¿cómo a Dios hallaré? CORO 2º: Con la fe. ANDRÓMEDA: ¿Quién merecerá bien tanto? CORO 2º: El llanto. ANDRÓMEDA: ¿Y quién será en mi favor? CORO 2º: Amor. ANDRÓMEDA: ¡Misericordia, Señor! Muera en tu gracia, pues muero, y que me valgan espero... TODOS: ...la fe, el llanto y el amor. ANDRÓMEDA: Y pues contrarias aquí las músicas escuché del cielo y tierra, ¿qué fue todo lo que siento hoy? TODOS: Pecado, muerte y error, malicia, ignorancia y culpa, perdona, lava y disculpa la fe, el llanto y el amor.
Tempestad
ANDRÓMEDA: Y así, en esta confïanza, he de vivir y morir este instante que me queda de vida, pues ya --¡ay de mí!-- miro irritarse las ondas de esa azul selva turquí, que, siendo jardín de espumas, es ya de llamas jardín. Iras otra vez arroja, reventando por parir aquel vestiglo, que ya huella campos de zafir. ¡Oh tú, embozado Perseo, pues tu asumpto es discurrir el orbe por hacer bien, duélete, señor, de mí!

Andrómeda y Perseo (auto), part 5

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Electronic text by Vern G. Williamsen and J T Abraham

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