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PERSEO: Ya que a Andrómeda y al monstruo
quiere el cielo que descubra
a tan buen tiempo...
ANDRÓMEDA: ¡Piedad,
altos dioses!
PERSEO: ¿Qué te angustia,
hermosa Andrómeda bella,
si Perseo es en tu ayuda?
Alado Belerofonte,
bruto y ave en piel y pluma,
que aborto fuiste, engendrado
de la sangre de Medusa,
Bájese el caballo, interponiéndose
entre ANDRÓMEDA y el monstruo
abate el vuelo a esas ondas;
que su campaña cerúlea
hoy el teatro ha de ser
de la más desigual lucha
que vio el sol en cuantos giros
dora, ilumina e ilustra.
ANDRÓMEDA: ¿Qué es esto, cielos, que veo?
De la más alta, más suma
región, nuevo alado asombro,
la esfera del aire cruza.
Un joven trae, y si no
me mienten y me perturban
o la admiración o el miedo
que mis sentidos ofuscan,
el joven es de la selva.
Oye, aguarda, espera, escucha,
que a tanta costa no quiero,
como tu riesgo, tu ayuda.
Menos importa que yo
muera, que ver que aventuras
tu vida tú por mi vida.
PERSEO: Por más que a las iras tuyas
los polos cel cielo giman,
los ejes del orbe crujan,
sobresaltados del mar
que a apagar sus luces suba
cuando en horribles bramidos
sus ondas al sol escupas,
no has de ponerme pavor.
ANDRÓMEDA: Deja, deja que esa furia
se cebe antes en mi pecho
que en el tuyo. No presumas;
que es favor el que tirano
más que me alivia, me asusta.
En partida lid los dos
ya se apartan, ya se juntan.
¡Piedad, dioses! Y esta vea
concederla no se excusa,
pues para mí no la pido.
El monstruo se retira cayendo
PERSEO: Ya que la aleve cicuta
de su sangre, la azul playa
vuelve campaña purpúrea,
huye vencido a mi acero.
Y porque en el mar te hundas,
a nunca más ver tu horror,
mira en la acerada luna
de este escudo en quien impresa
quedó la faz de Medusa.
ANDRÓMEDA: Rastros de sangre dejando,
el monstruo se ha puesto en fuga.
PERSEO: Ya que vencido de mí
el mar su terror sepulta,
es bien, hermosa beldad,
que agora a desatarte acuda.
Apéase PERSEO, y desata a ANDRÓMEDA
Libre estás.
ANDRÓMEDA: De dos albricias
soy deudora a mi fortuna;
mas miento, que no lo soy,
sino solamente de una,
pues no es mi vida acreedora
donde está anterior la tuya.
Dime quién eres, porque
agradecida y confusa,
sepa a quién esta fineza
debo.
PERSEO: Quien tu amparo busca
con tal riesgo, que no es
éste el mayor de quien triunfa.
Mas, ¿qué mucho facilite
más que el hado dificulta
amor, que en esta fineza
todos sus méritos funda,
para arrojarme a tus plantas?
¡Qué gran dicha!
ANDRÓMEDA: ¡Qué ventura!
PERSEO: ¡Qué felicidad!
ANDRÓMEDA: ¡Qué suerte!
Sale BATO
BATO: Bien podéis, cuantos oculta
el miedo, por esas peñas
llegar, que ya con mi ayuda
mi amo dio la muerte al monstruo,
quitando a su dentadura
el que hoy no tenga por postre
manjar blanco de pechugas.
Voces dentro
UNOS: ¡Viva quien la fiera vence!
OTROS: ¡Viva quien del monstruo triunfa!
Sale el REY de Trinacria y los que pudieren
REY: Dame, extranjero, los brazos,
y supuesto que es sin duda
que quien ha hecho tal hazaña
heroica sangre le ilustra,
en premio de ella, porque
ella sola es paga justa,
en diciéndonos quién eres,
Andrómeda será tuya.
PERSEO: Pues oye...Yo soy...
Dentro
LIDORO: ¡Qué asombro!
REY: Tente, espera. ¿Qué os asusta
segunda vez que esas voces
dais?
Sale LIDORO
LIDORO: Yo te lo diré. Escucha.
Mató a Medusa el ínclito Perseo
y de su sangre concibió la tierra
aquel blanco caballo en quien le veo
los rummbos acertar por donde yerra.
Yo, llevado del noble alto deseo
de ver qué en sí tanto prodigio encierra,
sabiendo que a Trinacria venía, intento
seguir por agua al que navega en viento.
Embarquéme tras él y, cuando hacía
punta el bajel del África a la Europa,
gozando en tormentosa travesía
dulce tranquilidad del viento en popa,
absorto vi que sobre mí venía
frisando con las nubes en quien topa,
un bulto tal, que en el boreal espacio
era templo tal vez, tal vez palacio.
Éste, pues, estrechándole la esfera
al aire, en quien ocupa lo que oprime,
sus espaldas fatiga de manera
que, cuando más bramar intenta, gime.
Bien que pesada fábrica y ligera
ni senda deja en él, ni huella imprime,
siendo de un horizonte a otro horizonte
monte y ciudad, sin ser ciudad ni monte.
Alguna vez que acaso él declinaba
o que acaso el bajel hacia él subía,
nuestra atención en ecos escuchaba
ya numana voz, ya métrica armonía;
de suerte que el horror que nos causaba
en lisonjas a tiempos convertía,
haciendo el gusto aquí, y allí el disgusto,
pesado al gozo y apacible al susto.
Con este, pues, prodigio siempre a vista,
navegué hasta la orilla de esa playa
donde he visto del monstruo la conquista,
de quien jamás es fuerza ejemplar haya,
donde porque un asombro a otro resista,
o porque uno en aumento de otro vaya,
donde del monstruo fue la lid sangrienta,
parece que la fábrica se asienta.
REY: Absorto estoy.
ANDRÓMEDA: Yo confusa.
PERSEO: Yo turbado.
LIDORO: Yo suspenso.
BATO: ¿Y habrá algún bobo después
que piense que es verdad esto?
Cantan dentro, en el aire, y [salen JUNO] en su carroza
con la DISCORDIA, y MERCURIO y PALAS sentados en dos nubarrones
MÚSICA: "A tierra, a tierra, que aquí
manda Júpiter supremo
por patrón de esta victoria,
trasladar de Acaya el templo."
JUNO: "Por no asistir al aplauso,
que ya, declarado el cielo,
da de Júpiter al hijo
a pesar de mis desprecios,
dejé el coro de los dioses,
Discordia, y contigo vengo
desde aquí a verle porque
la necedad de los celos
siempre anda acechando el daño.
Y así, aquí no retiremos,
ya que vencidas las dos
quedamos."
DISCORDIA: De mis deseos
servida estás; pero no,
señora, de mis afectos
porque trató de impedirlos
el gran Júpiter supremo
que de Mercurio y de Palas
poco importara el esfuerzo.
PALAS: "No importara sino mucho,
pues escudo y caduceo
fueron de su triunfa causa."
JUNO: "Pues, ¿por qué, si es triunfo vuestro,
no le asistís el el coro
de dioses?"
MERCURIO: "Porque queremos
no perderos a las dos
de la vista, previniendo
que no intentéis perturbarle
cuando a decir vuelve el viento..."
Vuelve la música en el aire y baja de los
más alto un templo. Vienen en la fachada del [templo],
sentada, la tropa de la música, y en habiéndose
asentado en la tierra, salen de él el rey POLÍDITES,
DANAE, CARDENIO, GILOTE, ERGASTO, RISELO y otros
MÚSICA: "A tierra, a tierra, que aquí
manda Júpiter supremo
por patrón de esta victoria,
trasladar de Acaya el templo."
PERSEO: ¡Qué maravilla!
ANDRÓMEDA: ¡Qué asombro!
BATO: ¡Qué prodigio!
REY: ¡Qué portento!
LIDORO: Aún más es, señor, si miras
la gente que viene dentro;
porque aquél, si no me engaño
y bien sus señas acuerdo,
es Polídites, de Acaya
rey, y aquel milagro bello
de hermosura y discreción,
Danae, madre de Perseo.
PERSEO: ¿Qué es esto, cielos, que miro?
POLÍDITES: Escucha. Sabrás qué es esto.
PERSEO: En sabiendo tú que te oyen.
DANAE: ¿Quién?
PERSEO: Andrómeda y Cefeo.
POLÍDITES: Los brazos nos da.
LOS TRES: ¿Qué hay, Bato?
BATO: ¡Gilote, Ergasto, Riselo!
GILOTE: Todos estamos acá.
BATO: Aunque me espanto de veros,
no me espanto de que haga
Júpiter tales extremos;
porque por grande que sea
un padre, no puede menos
de hacer fiestas viendo un hijo
que le ha puesto en paz dos reinos.
CARDENIO: Dame a mí también los brazzos.
PERSEO: ¡Oh, padre, cuánto me huelgo
de verte en aqueste traje!
CARDENIO: Honras son que no merezco,
de Polídites.
PERSEO: Yo, como
mías, se las agradezco.
REY: No tan grande admiración
embarace el cumplimiento.
POLÍDITES: Sabiendo de tus fortunas
los prodigioses sucesos...
DANAE: ...y los peligros en que
Discordia y Furias te han puesto,...
POLÍDITES: ...yo y Danae, a quien ya hizo
mi amor reina de mi imperio,...
DANAE: ...sacrificios ofrecimos
al gran Júpiter inmenso...
POLÍDITES: Lo que le pedimos fue
que a nuestras ansias atento...
DANAE: ...nos revelase en qué estado
la Fortuna te había puesto.
POLÍDITES: Él, agradecido al voto,...
DANAE: ...él, compadecido al ruego...
POLÍDITES: ...no sólo en el templo quiso
revelarnos tus sucesos...
DANAE: ...pero el templo elevó todo,
arrancado de su centro...
POLÍDITES: ...y, navegando veloces
enjutos golfos de viento...
DANAE: ...a cuantos en él estaban
ha traído en él a verlos.
REY: A tanta admiración, sólo
responder puede el silencio
y, pues antes que tu voz
quién eres dijo el portento,
dale a Andrómeda la mano.
Sale FINEO
FINEO: No dará tal, que primero
que sus extrañas fortunas
a lograr lleguen tal premio,
morirá al arrojadizo
rayo del templado acero
de este arpón.
LIDORO: No morirá
sin que tú mueras primero.
Dispara LIDORO una flecha
FINEO: ¡Ay, infelice de mí!
Que antes de matar he muerto.
Cae FINEO
Justamente esta venganza
de mí han tomado los cielos.
LIDORO: Ya con esto te he pagado
aquella fineza, puesto
que si mataste una hidra
que tenía en el cabellos
los áspides, yo maté
a quien los tenía en el pecho,
no siendo menos rabiosos
los áspides que los celos.
REY: Retirad ese cadáver
y tú, gallardo extranjero,
por aquesta acción de quien
eligió por instrumento
el cielo, en venganza noble
de las iras de Fineo,
dame los brazos.
DANAE: Y a todos.
ANDRÓMEDA: Sí, pues todos le debemos
que puesto en salvo el amor,
muera el aborrecimiento.
DISCORDIA: Todo nos sucede mal;
que éste era el último esfuerzo
que de las Furias tenía
reservado.
JUNO: "Sus efectos
siguieron a los demás."
PALAS: "Claro está que el favor nuestro
había de hallar en Lidoro
lo que perdiera en Fineo."
MERCURIO: "Y aún no ha de parar aquí
su aplauso, que todo el cielo
la gala le ha de cantar."
LAS DOS: "¿Cómo?"
LOS DOS: "Dígalo el efecto."
Ábrese el cielo
REY: ¿Qué nueva luz nos alumbra?
LIDORO: Iluminado los vientos...
PERSEO: ...se transparentan a visos,...
DANAE: ...se traslucen a reflejos.
ANDRÓMEDA: Todo el coro de los dioses
rasga sus azules velos.
TODOS: Nueva música se escucha.
BATO: ¿En qué ha de parar aquesto?
Cantan
MÚSICA: "¡Viva, viva la gala del gran Perseo;
que de Júpiter hijo, merece serlo!
Cuando a padre tan grande ponen sus hechos,
con dos monstruos vencidos, en paz dos reinos!"
Aparécese JÚPITER en un sol
JÚPITER: "Yo el festivo parabién
de vuestro aplauso agradezco,
y en el traje de Cupido
que fue mi disfraz primero
le recibo por hacer
de mis finezas acuerdo,
somo al fin primera causa
de tan gloriosos efectos.
Y así, para que prosiga,
vuelva a decir vuestro acento..."
Todos, con música, y representado
CORO 1: "¡Viva, viva la gala del gran Perseo,..."
CORO 2: "...que de Júpiter hijo, merece serlo...."
CORO 3: "...cuando a padre tan grande ponen sus celos,..."
TODOS: "...con dos monstruos vencidos en paz dos reinos!"
REY: ¿Qué nueva música es
la que en varios coros vemos
aquí de voces, y aquí
de rústicos instrumentos,
que a la del cielo acompaña?
Salen, por una parte, la nueve MUSAS, y por otra
rústicos dioses, vestidos de labradores
MUSAS: Atento oye.
PASTORES: Escucha atento.
MUSA: Las nueve musas, a quien
es concedido el imperio
del Parnaso, cuya fuente
dio el caballo de Perseo,
agradecidas al docto
cristal, puro, claro y terso,
que no menos fertiliza
los prados que los ingenios,
vienen también a cantarle
la gala, y con más afecto
que otros, pues árbitros son
de la música y los versos.
PASTOR: Aquí la festiva tropa
de rústicos semideos,
a quien tocan alquerías
de prados y montes, viendo
que el que hoy es héroe divino,
fue pastor en otro tiempo,
al compás de sus silvestres
zampoñas, flautas, salterios,
vienen en su pastoril
modo, a aplaudirle diciendo...
Cantan y bailan las musas y los dioses
TODOS: "¡Viva, viva la gala del gran Perseo;
que de Júpiter hijo, merece serlo!
Cuando a padre tan grande ponen sus hechos,
con dos monstruos vencidos, en paz dos reinos!"
PERSEO: Mal, ¡oh Júpiter divino!,
podrá mi agradecimiento
responder a tantas honras;
pero a tus aras ofrezco,
no como satisfacción
sino como rendimiento,
la cabeza de Medusa,
el escudo y caduceo,
como de Mercurio y Palas
principales instrumentos.
POLÍDITES: En habiendo recibido
el don, parece que el templo
vuelve a elevarse.
CARDENIO: Esto es
decirnos que otra vez dentro
de él, los que dentro venimos
volvamos al patrio suelo.
REY: Permitid que mi hospedaje
antes os sirva.
DANAE: Primero
es la obediencia que el gusto
y, aunque tan grande lo tengo,
viéndote lograr la mano
de tan venturoso dueño,
contra lo que Dios ordena,
no es posible detenernos.
Vuelve a arrebatarse el templo con todos los que
trujo
UNOS: Id en paz.
OTROS: En paz quedad.
BATO: A Dios rogad y rogad al cielo,
en metáforas de carro,
que no se derriengue el templo.
JÚPITER: "Pues el viento es dueño suyo,
vuelva a publicar el viento
en los ecos repetidos
de unos y otros acentos..."
TODOS: "¡Viva, viva la gala del gran Perseo;
que de Júpiter hijo, merece serlo!
Cuando a padre tan grande ponen sus hechos,
con dos monstruos vencidos, en paz dos reinos!"
MERCURIO: ¡Qué grande dicha!
JUNO: ¡Qué rabia!
PALAS: ¡Qué alegría!
DISCORDIA: ¡Qué tormento!
ANDRÓMEDA: ¡Qué felicidad!
REY: ¡Qué gusto!
PERSEO: ¡Qué ventura!
BATO: Y más si veo
que vuestro perdón merecen
las fortunas de Perseo
cuando en festivos aplausos
repiten todos a un tiempo:
TODOS: "¡Viva, viva la gala del gran Perseo;
que de Júpiter hijo, merece serlo!
Cuando a padre tan grande ponen sus hechos,
con dos monstruos vencidos, en paz dos reinos!"
FIN DE LA COMEDIA
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