This file was last updated on June 13, 1997, 9:05 p.m.
JUAN: Desde que al traidor herí en el monte, desde que riñendo con él, porque llegaron tantos, volví la espalda, el monte he corrido, la espesura he penetrado, y a mi hermana no he encontrado. En efecto, me he atrevido a venirme hasta el lugar y entrar dentro de mi casa, donde todo lo que pasa a mi padre he de contar. Veré lo que me aconseja que haga, cielos, en favor de mi vida y de mi honor.
Salen ISABEL e INÉS
INÉS: Tanto sentimiento deja; que vivir tan afligida, no es vivir, matarte es. ISABEL: Pues, ¿quién te ha dicho, ¡ay Inés!, que no aborrezco la vida? JUAN: Diré a mi padre... ¡ay de mí! ¿No es ésta Isabel? Es llano, pues, ¿qué espero?
Saca la daga
INÉS: ¡Primo! ISABEL: ¡Hermano! ¿Qué intentas? JUAN: Vengar así la ocasión en que hoy has puesto mi vida y mi honor. ISABEL: ¡Advierte!... JUAN: Tengo de darte la muerte, ¡viven los cielos!
Sale Pedro CRESPO [con la vara]
CRESPO: ¿Qué es esto? JUAN: Es satisfacer, señor, una injuria, y es vengar una ofensa, y castigar... CRESPO: Basta, basta; que es error que os atreváis a venir... JUAN: (¿Qué es lo que mirando estoy?) Aparte CRESPO: ...delante así de mí hoy, acabando ahora de herir en el monte un capitán. JUAN: Señor, si le hice esa ofensa, que fue en honrada defensa de tu honor. CRESPO: ¡Ea, basta, Juan! ¡Hola!
Salen los labradores
¡Llevadle también preso! JUAN: ¿A tu hijo, señor, tratas con tanto rigor? CRESPO: Y aun a mi padre también con tal rigor le tratara. (Aquesto es asegurar Aparte su vida, y han de pensar que es la justicia más rara del mundo.) JUAN: Escucha por qué. Habiendo un traidor herido, a mi hermana he pretendido matar también... CRESPO: Ya lo sé. Pero no basta sabello yo como yo, que ha de ser como alcalde, y he de hacer información sobre ello; y hasta que conste, qué culpa te resulta del proceso, tengo de tenerte preso. (Yo le hallaré la disculpa.) Aparte JUAN: Nadie entender solicita tu fin, pues sin honra ya prendes a quien te la da, guardando a quien te la quita.
Llévanlo preso [a JUAN]
CRESPO: Isabel, entra a firmar esta querella que has dado contra aquél que te ha injuriado. ISABEL: ¿Tú, que quisiste ocultar nuestra ofensa, eres ahora quien más trata publicarla? Pues no consigues vengarla, consigue el callarla ahora. CRESPO: Que ya que,como quisiera me quita esta obligación, satisfacer mi opinión ha de ser de esta manera.
Vase [ISABEL]
Inés, pon ahí esa vara; pues que por bien no ha querido ver el caso conclüido, querrá por mal.
Dentro
LOPE: ¡Para, para! CRESPO: ¿Qué es aquesto? ¿Quién, quién hoy se apea en mi casa así? Pero, ¿quién se ha entrado aquí?
Sale don LOPE
LOPE: ¡Oh, Pero Crespo! Yo soy, que volviendo a este lugar de la mitad del camino donde me trae--imagino-- un grandísimo pesar, no era bien ir a apearme a otra parte, siendo vos tan mi amigo. CRESPO: ¡Guárdeos Dios! Que siempre tratáis de honrarme. LOPE: Vuestro hijo no ha parecido por allá. CRESPO: Preso sabréis la ocasión. La que tenéis, señor, de haberos venido, me haced merced de contar; que venís mortal, señor. LOPE: La desvergüenza es mayor que se puede imaginar. Es el mayor desatino que hombre ninguno intentó. Un soldado me alcanzó y me dijo en el camino... ¡Que estoy perdido, os confieso, de cólera!... CRESPO: Proseguí. LOPE: ...que un alcaldillo de aquí al capitán tiene preso; y, ¡voto a Dios!, no he sentido en toda aquesta jornada esta pierna excomulgada si no es hoy, que me ha impedido el haber antes llegado donde el castigo le dé. ¡Voto a Jesucristo, que al grande desvergonzado a palos le he de matar! CRESPO: Pues habéis venido en balde; porque pienso que el alcalde no se los dejará dar. LOPE: Pues dárselos sin que deje dárselos. CRESPO: Malo lo veo; ni que haya en el mundo creo quien tan mal os aconseje. ¿Sabéis por qué le prendió? LOPE: No; mas sea lo que fuere justicia la parte espere de mí; que también sé yo degollar si es necesario. CRESPO: Vos no debéis de alcanzar, señor, lo que en un lugar es un alcalde ordinario. LOPE: ¿Será más de un villanote? CRESPO: Un villanote será que, si cabezudo da, en que ha de darle garrote, ¡par Dios!, se salga con ello. LOPE: No se saldrá tal, ¡par Dios!, y si por ventura vos, si sale o no, queréis vello, decidme dó vive o no. CRESPO: Bien cerca vive de aquí. LOPE: Pues a decirme vení quién es el alcalde. CRESPO: Yo. LOPE: ¡Voto a Dios, que lo sospecho! CRESPO: ¡Voto a Dios, como os le he dicho! LOPE: Pues, Crespo, lo dicho dicho. CRESPO: Pues, señor, lo hecho hecho. LOPE: Yo por el preso he venido y a castigar este exceso. CRESPO: Pues yo acá le tengo preso por lo que acá ha sucedido. LOPE: ¿Vos sabéis que a servir pasa al Rey, y soy su juez yo? CRESPO: ¿Vos sabéis que me robó a mi hija de mi casa? LOPE: ¿Vos sabéis que mi valor dueño de esta causa ha sido? CRESPO: ¿Vos sabéis cómo atrevido robó en un monte mi honor? LOPE: ¿Vos sabéis cuánto os prefiere el cargo que he gobernado? CRESPO: ¿Vos sabéis que le he rogado con la paz y no la quiere? LOPE: Que os entráis no es bien, se arguya, en otra jurisdicción. CRESPO: Él se me entró en mi opinión sin ser jurisdicción suya. LOPE: Yo os sabré satisfacer obligándome a la paga. CRESPO: Jamás pedí a nadie que haga lo que yo me pueda hacer. LOPE: Yo me he de llevar el preso; ya estoy en ello empeñado. CRESPO: Yo por acá he sustanciado el proceso. LOPE: ¿Qué es proceso? CRESPO: Unos pliegos de papel, que voy juntando, en razón de hacer la averiguación de la causa. LOPE: Iré por él a la cárcel. CRESPO: No embarazo que vais, solo se repare que hay orden que al que llegare le den un arcabuzazo. LOPE: Como a esas balas estoy enseñado yo a esperar... (Mas no se ha de aventurar Aparte nada en el acción de hoy.) ¡Hola, soldado!
Sale un SOLDADO
Id volando, y a todas las compañías que alojadas estos días han estado y van marchando decid que bien ordenadas lleguen aquí en escuadrones, con balas en los cañones y con las cuerdas caladas. SOLDADO 1: No fue menester llamar la gente; que habiendo oído aquesto que ha sucedido se ha entrado en el lugar. LOPE: Pues, ¡voto a Dios!, que he de ver si me dan el preso o no. CRESPO: Pues, ¡voto a Dios!, que antes yo haré lo que se ha de hacer!
Éntranse. Tocan cajas y dicen dentro
LOPE: Ésta es la cárcel, soldados, adonde está del capitán. Si no os le dan al momento, poned fuego y la abrasad. Y si se pone en defensa el lugar, todo el lugar. ESCRIBANO: Ya, aunque rompan la cárcel, no le darán libertad. LOPE: ¡Mueran aquestos villanos! CRESPO: ¿Que mueran? Pues, ¿qué? ¿No hay más? LOPE: Socorro les ha venido. ¡Romped la cárcel, llegad, romped la puerta!
Salen el REY, don LOPE y los soldados, Pedro CRESPO, y los villanos. Todos se descubren
REY: ¿Qué es esto? Pues, ¿de esta manera estáis viniendo yo? LOPE: Ésta es, señor, la mayor temeridad de un villano, que vio el mundo. Y, ¡vive Dios!, que a no entrar en el lugar tan aprisa, señor, Vuestra Majestad, que había de hallar luminarias puestas por todo el lugar. REY: ¿Qué ha sucedido? LOPE: Un alcalde ha prendido un capitán y viniendo yo por él no le quieren entregar. REY: ¿Quién es el alcalde? CRESPO: Yo. REY: ¿Y qué disculpas me dais? CRESPO: Este proceso, en que bien probado el delito está, digno de muerte por ser una doncella robar, forzarla en un despoblado y no quererse casar con ella, habiendo su padre rogádole con la paz. LOPE: Éste es el alcalde, y es su padre. CRESPO: No importa en tal caso; porque, si un extraño se viniera a querellar, ¿no había de hacer justicia? Sí. ¿Pues qué más se me da hacer por mi hija lo mismo que hiciera por los demás? Fuera de que, como he preso un hijo mío, es verdad que no escuchara a mi hija, pues era la sangre igual. Mírese, si está bien hecha la causa; miren, si hay quien diga que yo haya hecho en ella alguna maldad, si he inducido algún testigo, si está algo escrito demás de lo que he dicho, y entonces me den muerte. REY: Bien está sustanciado. Pero vos no tenéis autoridad de ejecutar la sentencia que toca a otro tribunal. Allá hay justicia, y así remitid al preso. CRESPO: Mal podré, señor, remitirle; porque, como por acá no hay más que sola una audiencia, cualquier sentencia que hay la ejecuta ella; y así ésta ejecutada está. REY: ¿Qué decís? CRESPO: Si no creéis que es esto, señor, verdad, volved los ojos y vello. Aqueste es el capitán.
Aparece dado garrote en una silla don ÁLVARO
REY: Pues, ¿cómo así os atrevisteis? CRESPO: Vos habéis dicho que está bien dada aquesta sentencia, luego esto no está hecho mal. REY: ¿El consejo no supiera la sentencia ejecutar? CRESPO: Toda la justicia vuestra es sólo un cuerpo no más; si éste tiene muchas manos, decid, ¿qué más se me da matar con aquesta un hombre que esta otra había de matar? ¿Y qué importa errar lo menos quien acertó lo demás? REY: Pues ya que aquesto sea así, ¿por qué, como a capitán y caballero, no hicisteis degollarle? CRESPO: ¿Eso dudáis? Señor, como los hidalgos viven tan bien por acá, el verdugo que tenemos no ha aprendido a degollar; y ésa es querella del muerto, que toca a su autoridad, y hasta que él mismo se queje, no les toca a los demás. REY: Don Lope, aquesto ya es hecho, bien dada la muerte está; no importa error lo menos quien acertó lo demás. Aquí no quede soldado alguno, y haced marchar con brevedad; que me importa llegar presto a Portugal.
[A CRESPO]
Vos, por alcalde perpetuo de aquesta villa os quedad. CRESPO: Sólo vos a la justicia tanto supierais honrar.
Vanse el REY [y su acompañamiento, soldados, y labradores]
LOPE: Agradeced al buen tiempo que llegó Su Majestad. CRESPO: ¡Par Dios!, aunque no llegara no tenía remedio ya. LOPE: ¿No fuera mejor hablarme, dando el preso y remediar el honor de vuestra hija? CRESPO: Un convento tiene ya elegido y tiene esposo que no mira en calidad. LOPE: Pues dadme los demás presos. CRESPO: Al momento los sacad.
Salen REBOLLEDO y la CHISPA
LOPE: Vuestro hijo falta; porque siendo mi soldado ya, no ha de quedar preso. CRESPO: Quiero también, señor, castigar el desacato que tuvo de herir a su capitán; que, aunque es verdad que su honor a esto le pudo obligar, de otra manera pudiera. LOPE: Pero Crespo... ¡bien está! Llamadle.
Sale JUAN
CRESPO: Ya él está aquí. JUAN: Las plantas, señor, me dad; que a ser vuestro esclavo iré. REBOLLEDO: Yo no pienso ya cantar en mi vida. CHISPA: Pues, yo sí, cuantas veces a mirar llegue al pasado instrumento. CRESPO: Con que fin el autor da a esta historia verdadera. Los defectos perdonad.
FIN DE LA COMEDIA
Electronic text by Vern G. Williamsen and J T Abraham
vwilliam@u.arizona.edu